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Luis Caputo le arranca un sí al FMI y respira por una habilitación clave para julio

El ministro de Economía sabe que el panorama financiero recién se despejaría a mitad de año, y no desconoce que acreedores y Gobierno deben ponen el ojo en lo que suceda en las urnas en octubre.

Miércoles 02 de Abril de 2025

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14:17 | Miércoles 02 de Abril de 2025 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma

 

 

El ministro de Economía Luis "Toto" Caputo respira. Entre las cuestiones negociadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI), y que quedaron ya en el libro de los capítulos cerrados con un apretón de manos, se encuentra la posibilidad de armar una ingeniería financiera con los dólares que aporte el organismo para cumplir con el vencimiento de pago de deuda más importante que al país le queda en este 2025.

Se trata de la liquidación de los Bonares y Globales, títulos emitidos como parte de la reestructuración de pasivos de octubre del 2020, en plena pandemia, durante la gestión del entonces ministro de Economía Martín Guzmán, con Alberto Fernández como presidente.

Las gestiones del ministro Caputo, junto con el negociador José Luis Daza y el secretario de Finanzas Pablo Quirno, resultaron positivas y se llegó al acuerdo general que parte del dinero que llegue por el programa de Facilidades Extendidas que está a punto de darse a conocer, pueda aplicarse al vencimiento. Sin reproches de parte del Fondo Monetario Internacional

La deuda que habrá que cubrir por aquellos bonos emitidos en la última reestructuración, alcanza unos US$2.898 millones en capital y US$1.559 millones en intereses, lo que suma unos US$4.457 millones totales y que completan el primer pago que se realizó en enero pasado, por un monto similar.

Entre ambos pagos representan casi el 50% del total de vencimientos de todo el año, con lo que despejado el panorama de este compromiso, el Gobierno ya casi no tendrá deuda importante por cerrar, al menos durante este ejercicio. La otra deuda importante era por el pago de intereses con el mismísimo Fondo Monetario, además de la deuda con el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), dinero que, si sale todo bien, quedaría renegociado y al menos en lo que respecta al capital, se pagaría dentro de cuatro años. 

La habilitación para que este vencimiento se cumpla con el dinero del FMI no es un logro menor para Luis Caputo y sus huestes negociadoras con el responsable del caso argentino ante el Fondo, el venezolano Luis Cubeddu.

La ecuación general del préstamo de Facilidades Extendidas implica, desde siempre, que el dinero que se gire dentro del acuerdo debe quedar en las reservas del BCRA como si fuera en un escaparate intocable. Con el único objetivo general de mostrarle al público operador en el mercado financiero, que la entidad que maneja Santiago Bausili tiene la suficiente fuerza de acción financiera para poder enfrentar tormentas; y comenzar, ahora sí, a moverse en terrenos de azul y no de rojo permanente como viene ocurriendo desde el gobierno de Mauricio Macri hasta hoy.

Para cualquier otra acción dentro del mercado de capitales, queda claro para Washington que deben usarse dólares que el país vaya consiguiendo vía liquidaciones del campo (soja, maíz, trigo, etc.), del primer superávit energético de peso o de la posible caída de la demanda de turismo por el fin de las épocas estivales.

Sin embargo, saben desde el Fondo Monetario Internacional que no hay tiempo para que fuera del enorme refuerzo que implica el giro de dinero desde el organismo, las reservas del BCRA puedan recuperarse lo suficientemente rápido como para poder hacer frente al majestuoso vencimiento de julio.

Es por eso que se conversó entre las partes negociadoras que no haya mayores cuestionamientos para que el dinero del crédito de Facilidades Extendidas se utilice para el vencimiento, más teniendo en cuenta que para junio las posibilidades de recurrir a un potencial préstamo del mercado financiero voluntario de deuda internacional, aún no sería conveniente.

Es porque, en el mejor de los casos, se descarta que el riesgo país tendrá una contracción importante de los más de 750 puntos básicos que rigen actualmente, pero aún lejos de 300 puntos o aún menor nivel, que le permitan al equipo de Luis Caputo recurrir a la colocación de algún bono de deuda: menos por un monto como el que se necesita para cumplir con el vencimiento. 

Para una operación de este tipo, saben en el Palacio de Hacienda, que habrá que esperar a que el país logre despachar la principal incógnita que quedará por despejar luego del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Esto es lo que suceda luego de las elecciones legislativas de octubre 2025, donde la gestión de Javier Milei se juega parte de su futuro político, económico, financiero y monetario.

Esta circunstancia la saben los mercados en general, que reconocen que un buen resultado electoral le dará espaldas a Milei para seguir adelante con su plan económico libertario y llevarlo a una instancia superadora. Y, luego, comenzaría a caer el riesgo país, al ritmo de las reformas que siempre el mercado pondera. Por el contrario, si el resultado legislativo es negativo, difícilmente ese nivel de riesgo país pueda bajar sustancialmente, con lo que la alternativa de una posibilidad de recurrir a los mercados financieros internacionales voluntarios quedará para otra oportunidad. 

El uso del dinero del Fondo Monetario Internacional para el pago de julio es aire puro para los complicados pulmones de pago de deuda con que se vienen manejando Luis Caputo y su gente desde comienzos de año. La falta de ritmo ascendente en la recuperación de las reservas, incluyendo los días de ventas de la semana que terminó, no le permiten al ministro aventurar un futuro provechoso en cuanto al ingreso de divisas para reforzar el azul del BCRA por fuera del dinero que llegará de Washington una vez que se terminen las negociaciones con el FMI y se firme en nuevo acuerdo.

La posibilidad de mostrarle al mercado que el dinero está (venga de donde venga) es clave para reestablecer la confianza de los viejos y nuevos tiburones que se manejan en el mercado de capitales local con catalejos enfocados desde dentro y fuera de las fronteras argentinas.

Estos operadores vinculados a los "money makers" solo tendrán confianza en que se puede cerrar el 2025, el día después que Economía haya cumplido en tiempo y forma con el pago de las obligaciones del vencimiento más importante del año: el de julio. Y que, en lo posible, se haga con un Ministerio de Economía a plena acción y con la situación controlada.

 

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