Sociedad

Tiene 29 años, es docente y creó una organización para romper el ciclo de la pobreza a través de la educación

Volando Alto es una organización educativa de Concordia que acompaña a niños, jóvenes y familias en contextos de vulnerabilidad.

Viernes 16 de Enero de 2026

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07:59 | Viernes 16 de Enero de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma

Felicitas Silva tiene 29 años, es docente y fundó Volando Alto, una organización que trabaja en barrios vulnerables de la ciudad de Concordia, Entre Ríos.

El proyecto nació como respuesta a una realidad que ella conoce de cerca. Las dificultades para aprender causadas por la dislexia, la frustración escolar y la sensación de quedar siempre un paso atrás. Hoy, esa experiencia personal se transforma en una propuesta concreta que acompaña a niños, adolescentes y adultos con el objetivo de romper el ciclo de la pobreza a través de la educación.

Esa convicción se profundizó durante una residencia docente en Santiago del Estero, donde tomó dimensión de las múltiples urgencias que atraviesan a los chicos en contextos vulnerables. A diferencia de su propia infancia, comprendió que para muchos niños la escuela no es la principal preocupación. A partir de esa experiencia decidió crear Volando Alto. “De chica yo tenía el lujo de que mi preocupación máxima fuera aprender yendo a la escuela. De grande entendí que hay muchos chicos que tienen otras preocupaciones más urgentes”, dice Silva.

Educar para combatir: trabajan para generar entornos de aprendizaje amenos en comunidades vulnerables (Foto: volando Alto).
Educar para combatir: trabajan para generar entornos de aprendizaje amenos en comunidades vulnerables (Foto: volando Alto).

La organización funciona actualmente en dos Centros de Desarrollo de Oportunidades, ubicados en el asentamiento de La Bianca y en el barrio Benito Legeren. Allí se desarrollan programas de alfabetización, matemática, alfabetización digital, crecimiento integral e inglés, entre otros. Volando Alto acompaña a más de 140 niños de entre 4 y 15 años, a 20 jóvenes de 17 a 26 y a 20 adultos, alcanzando a un total de 85 familias, con un enfoque personalizado que prioriza el respeto, la contención y el fortalecimiento de las trayectorias educativas.

“Elegí ser docente por ver cómo me acompañó mi mamá, que es maestra, durante el proceso. Pero siempre supe que quería ser una maestra que acompaña a chicos que necesitan otros tiempos, que necesitan ser abrazados de una manera integral”, dice Silva y concluye: “Si estamos abiertos de corazón, todos aprendemos todo el tiempo”.

Volando Alto en números

El proyecto se apoya en la empatía como herramienta pedagógica: respetar los ritmos de aprendizaje, reconocer las fortalezas y generar un entorno seguro para que cada persona pueda progresar sin cargar con el peso del fracaso escolar. Volando Alto acompaña a más de 140 niños y niñas, 20 jóvenes y 20 adultos, pertenecientes a 85 familias de Concordia. Su trabajo se desarrolla en dos barrios con altos índices de vulnerabilidad social.

Aprender con otros tiempos

Durante su infancia, Felicitas atravesó serios obstáculos para aprender a leer y escribir. Recién años más tarde, mientras se formaba como maestra, supo que tenía dislexia. Entender lo que le había pasado le permitió ordenar su propia historia, pero también definir su vocación. Eligió ser docente para acompañar a quienes necesitan otros tiempos y otras formas de aprender, inspirada en el acompañamiento y la empatía.

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