En diálogo con Fénix, la abogada Graciela Lozano destacó el valor de la educación en contextos de encierro y remarcó que la reinserción social debe ser el eje del sistema penitenciario.
20:04 | Jueves 04 de Junio de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
En diálogo con Fénix, la abogada Graciela Lozano analizó el rol del sistema penitenciario y puso el foco en la importancia de la educación como herramienta clave para la rehabilitación de las personas privadas de la libertad.
En ese marco, destacó el caso reciente de una persona en contexto de encierro que logró recibirse de psicopedagogo, al que consideró “un ejemplo dentro de una realidad muy compleja”. Según explicó, acceder a estudios universitarios en prisión implica grandes dificultades, como la falta de materiales, de acceso a información y de condiciones adecuadas para el estudio.
Lozano subrayó que la psicopedagogía es una disciplina que trabaja sobre los procesos de aprendizaje en personas de todas las edades y condiciones, incluyendo a quienes se encuentran privados de su libertad. En ese sentido, remarcó que “todos pueden aprender, pero hay especialistas que ayudan en ese proceso”.
Asimismo, hizo hincapié en que la delincuencia no es un fenómeno aislado, sino que surge de la propia sociedad. “Los delincuentes son producto de la sociedad. El tipo de delito que tenemos habla del tipo de sociedad que somos”, afirmó.
En relación al sistema carcelario, sostuvo que la finalidad de la pena no es el castigo en sí mismo, sino la rehabilitación. “Nosotros no tenemos pena de muerte. Las condenas son para readaptar a la persona, porque en algún momento va a volver a la sociedad”, explicó.
En ese contexto, cuestionó las condiciones actuales de detención y la falta de políticas efectivas de reinserción. Señaló que muchos establecimientos penitenciarios presentan sobrepoblación y condiciones deficientes, lo que dificulta cualquier proceso educativo o de formación laboral.
Además, aportó datos sobre el nivel educativo de la población carcelaria en La Rioja, donde se registran índices preocupantes: un 4% de analfabetismo, un 25% con primaria incompleta y un 37% con secundario incompleto. “Es una población con muy pocas herramientas, y si no se trabaja en eso, las posibilidades de reinserción son mínimas”, advirtió.
La abogada también reflexionó sobre el rol del Estado y la sociedad frente a las personas privadas de libertad. “No se trata de desearles el mal o la muerte. Eso solo genera más violencia. Si no se los contiene y educa, lo único que se produce es más resentimiento”, sostuvo.
Finalmente, citó la ley de ejecución penal (24.660), que establece que las cárceles deben orientarse a la rehabilitación y readaptación social. “La educación y el trabajo son las herramientas fundamentales para lograrlo. Si no se invierte en eso, el problema se va a repetir”, concluyó.