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Un informe del INPRES ubica al oeste riojano dentro de las zonas de alta peligrosidad sísmica.

Tras el doblete registrado en Venezuela, especialistas advierten que Argentina también registra antecedentes de este tipo de fenómenos y remarcan la necesidad de reforzar las políticas de prevención.

Viernes 26 de Junio de 2026

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09:11 | Viernes 26 de Junio de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma

El doblete sísmico que sacudió a Venezuela volvió a instalar una discusión que en Argentina suele quedar relegada hasta que ocurre un movimiento de magnitud: el nivel de preparación de las provincias frente al riesgo de terremotos.

El mapa de peligrosidad sísmica elaborado por el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES), actualizado en 2022 después de cuatro décadas, confirma que el mayor nivel de amenaza continúa concentrándose sobre el oeste argentino. En ese esquema, La Rioja aparece entre las provincias con mayor exposición, particularmente en los departamentos ubicados sobre el corredor cordillerano.

La clasificación oficial coloca al sur de San Juan y al norte de Mendoza en el máximo nivel de riesgo, mientras que el oeste riojano integra la segunda categoría de mayor peligrosidad, junto con sectores de Mendoza, San Juan y San Luis.

La actualización del mapa modificó además un paradigma histórico: ya no existen zonas de riesgo sísmico nulo en el país. Todas las provincias presentan algún grado de amenaza, aunque con diferente intensidad.

Para los especialistas, el dato no solo tiene implicancias geológicas. También impacta sobre la planificación urbana, la inversión pública y privada y las normas que regulan la construcción de viviendas, hospitales, escuelas y edificios estratégicos.

El antecedente venezolano reavivó además otra discusión. El geólogo e investigador del CONICET Andrés Folguera explicó que los llamados «dobletes sísmicos» ocurren cuando un primer terremoto modifica las tensiones geológicas y desencadena un segundo evento de magnitud similar pocos segundos después.



Lejos de ser un fenómeno ajeno, Argentina registra antecedentes. El exdirector del INPRES, Alejandro Giuliano, recordó que durante el terremoto de Caucete, en San Juan, en 1977, se produjo una secuencia de dos fuertes movimientos separados por apenas medio minuto.

En el caso riojano, la ubicación geográfica convierte a la provincia en una de las jurisdicciones donde las normas de construcción sismorresistente adquieren un papel central. Los especialistas coinciden en que el desafío no pasa por anticipar cuándo ocurrirá un terremoto —algo que hoy resulta imposible— sino por reducir sus consecuencias mediante infraestructura adecuada, controles técnicos y planes de respuesta ante emergencias.

El escenario abierto por los recientes terremotos en Venezuela vuelve a poner sobre la mesa una realidad geológica que atraviesa al oeste argentino y que obliga a mantener actualizadas las políticas de prevención en provincias como La Rioja, donde el riesgo sísmico forma parte de las variables permanentes para el desarrollo urbano y la obra pública.

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