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Del cobre al litio: qué necesita la Argentina para que la minería despegue, según Mario Capello

El exsubsecretario de Desarrollo Minero de la Nación, Mario Capello, advirtió que las expectativas sobre la minería están sobredimensionadas y defendió el RIGI como vía para atraer capital privado y generar empleo y proveedores locales.

Martes 06 de Octubre de 2026

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16:50 | Martes 06 de Octubre de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma

En diálogo con Multiplataforma Fénix, Mario Capello, ingeniero con una larga trayectoria en el sector, que fue secretario del Colegio Argentino de Ingenieros en Minas (CADIM), diputado provincial y subsecretario de Desarrollo Minero de la Nación, analizó el presente de la minería en la Argentina y coincidió en que hay una "sobreexpectativa" en torno a la actividad.
 
Explicó que la minería no se parece a la producción agrícola de la pampa húmeda, donde se siembra y se cosecha en meses. Es un proceso que puede llevar entre veinte y treinta años desde que se detecta una anomalía en el territorio hasta que se conoce el recurso. Recordó que en 2016 ya hablaba de la importancia del cobre en sus charlas para inversores, y que hoy "los políticos no se lo sacan de la boca".
 
Capello señaló que la Argentina tiene ocho yacimientos de cobre evaluados y que el litio ya está en pleno desarrollo. Comparó las inversiones: producir 20.000 toneladas de carbonato de litio requiere entre 400 y 700 millones de dólares, mientras que los grandes proyectos de cobre, como Pachón y José María (en la zona de Vicuña, en San Juan), Taca Taca en Salta y Agua Rica en Catamarca, demandan entre 6.000 y 9.000 millones cada uno. Indicó que hay proyectos aprobados por el RIGI por más de 20.000 millones de dólares, pero que ninguno de los grandes proyectos de cobre consiguió todavía el financiamiento para pasar a la etapa de construcción, y que los bancos y fondos internacionales miran si las provincias son favorables a la minería.
 
Atribuyó el "viento favorable" al Acuerdo de París y a la necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, lo que vuelve imprescindibles minerales como el cobre y el litio para la electromovilidad y las energías renovables. Sobre el retraso argentino, sostuvo que el país venía de un sistema "ideológico, de populismo" que combatía la llegada de capital. Valoró la Ley de Inversiones Mineras de 1993, del gobierno de Carlos Menem, que estableció estabilidad fiscal y amortización acelerada, y que dio el arranque a la minería del oro, la plata y el litio. Dijo que el RIGI permitirá que el capital privado, nacional o extranjero, construya los caminos y líneas eléctricas que el Estado no puede financiar.
 
Sobre el impacto local, citó el caso de San Juan, donde, según dijo, los trabajadores y proveedores de la minería del oro tienen salarios y negocios que antes no imaginaban, y afirmó que lo mismo ocurriría en La Rioja si tuviera una mina en funcionamiento. Sostuvo que en el cobre alrededor del 80% de lo que se exporta corresponde a salarios, proveedores de bienes y servicios, y que además se pagan impuestos y regalías. Señaló que la carga tributaria minera es del 40% en la Argentina frente al 30% en Estados Unidos.
 
Respecto del valor agregado, indicó que producir carbonato, hidróxido y fluoruro de litio ya es valor agregado que queda en el país, y que fabricar baterías es más complejo porque el litio es apenas el 5% de sus componentes. Mencionó la planta de baterías de la Universidad de La Plata como ejemplo de una inversión que no dio resultados, y recordó que Australia, primer productor mundial de litio, no fabrica baterías.
 
Por último, afirmó que en la Puna la minería del litio generó proveedores, empresarios y turismo en comunidades que antes tenían pocas oportunidades.

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