Internacionales

Vuelven a operar a Bolsonaro y crece la incertidumbre frente a las elecciones en Brasil

El real llegó a su peor nivel frente al dólar desde 1994. La salud del candidato de la ultraderecha y una eventual polarización en el balotaje agitan a los mercados.

Jueves 13 de Septiembre de 2018

115889_1536872263.jpg

El escenario político y económico brasileño demostró, este jueves, la tremenda atonía que padece. Sin músculos suficientes para reaccionar, el real se devaluó al peor nivel frente al dólar desde su creación en 1994.

La cotización terminó a 4,20 por unidad de divisa norteamericana. Hubo dos hechos que explicarían las malas ondas de los financistas. Uno de ellos fue la nueva cirugía a la que debieron someter al ultraconservador Jair Bolsonaro, seriamente herido con un cuchillo durante un acto proselitista en Juiz de Fora, Minas Gerais. Cuando estaba en un franco proceso de mejora, debió volver a la unidad de terapia intensiva.

El otro factor fueron encuestas encargadas por bancos, agencias bursátiles y cambiarias, que indicaron la rápida subida en las intenciones de voto del candidato del PT, Fernando Haddad. Los analistas ya hacen sus apuestas sobre el resultado de los comicios del 7 de octubre.

Afirman que la segunda vuelta, el 28 de ese mes, tendrá dos protagonistas: Jair Bolsonaro y el petista sucesor de Lula da Silva. Peor aún; en la visión de un economista de una compañía que opera en la Bolsa de San Pablo, “lo que ahora se teme es que Bolsonaro llegue a la segunda vuelta pero sin condiciones para enfrentar la parte más pesada y dura de la campaña”.

Las preferencias por el diputado, que defiende posiciones ultra derechistas en los terrenos raciales y sociales, se basa en la decisión claramente anunciada de aplicar políticas neoliberales.

El postulante cuenta con los servicios de un asesor económico, Paulo Guedes, auténticamente enrolado entre los “Chicago boy´s”. Con semejante hombre en el comando del ministerio de Hacienda, el mundo del dinero no duda que seguirá en pie el fuerte ajuste fiscal anhelado, y que las privatizaciones (incluida Petrobras) estarán en la orden del día.

No queda claro, sin embargo, cuánto de diferente podría ser la trayectoria que vaya a aplicar Fernando Haddad en un eventual nuevo gobierno petista. Hubo reuniones especiales entre los “generales del mercado” y el candidato.

Para ellos quedó claro que el ex ministro y profesor universitario, salido de los claustros de la Universidad de San Pablo, tiene “comprensión” en cuanto a la necesidad de un equilibrio en las cuentas públicas, que en teoría debería tornar sustentable la enorme deuda pública (básicamente en reales).

Otros elementos abonan las actitudes cautelosas de los inversores bursátiles locales e internacionales. Miran con desconfianza el rechazo que ha generado Bolsonaro en buena parte del electorado. Y a esto se añade la imposibilidad práctica del candidato de ir a las calles a disputar elector por elector.

Las reflexiones del sector apuntan: “Estar fuera de la campaña no es malo ahora, porque ya ganó visibilidad con el atentado. Pero si no tuviera chances de participar en debates y aparecer en el segundo turno, su candidatura puede verse damnificada”. Lo cierto es que, según las mismas encuestas, el político no tiene quien los reemplace.

Geraldo Alckmin, ex gobernador paulista y candidato socialdemócrata, no es visto como tal: “Su avance es muy improbable”, señalan en los medios bursátiles. Es que el postulante ni siquiera logra el primer lugar en el estado de San Pablo, cuyo partido gobernó por más de 20 años y que ahora podría pasar a manos del oficialista PMDB, con Paulo Skaff como candidato a gobernador provincial.

Es este escenario el que provoca buena parte del “pesimismo” que trasuntan “los mercados” financieros. Les hace suponer que si llegara el momento de la competencia entre este diputado y algunos de los de centro-izquierda (a saber Haddad o Ciro Gomes), son mayores las chances de estos últimos de subir a la presidencia.

Hay un consenso entre economistas. Consideran que la volatilidad seguirá al alta y habrá, a lo largo de octubre, momentos peores que lo imaginado. En parte, esto ya se vio en las elecciones de 2002, cuando Lula fue electo presidente por primera vez. Justamente el pico de volatilidad cambiaria ocurrió entre la primera y segunda vuelta, también en octubre de ese año.

No deberá sorprender entonces, que el real siga la pendiente del derrumbe. Hay quienes dicen que a los mercados “no les gusta una disputa entre radicales”. O sea, Bolsonaro vs Ciro o vs Haddad. Otros señalan que, de cualquier manera, no habría que ver esto como “un pánico generalizado en los mercados, sino tan sólo como precaución hasta el comienzo del futuro gobierno”.

Sea quien sea el victorioso de esta carrera difícil, queda cada vez más claro el nivel de condicionamiento que tendrá una vez que suba la rampa del Palacio del Planalto el 1º de enero de 2019. 

Top Semanal

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR

LOCALES

NACIONALES

INTERNACIONES

DEPORTES

SOCIEDAD

FARÁNDULA