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Ya no hay dinero para las víctimas, muertas ni vivas

Los milagrosos sobrevivientes del peor ataque terrorista están furiosos porque los beneficios serán recortados.

Martes 26 de Febrero de 2019

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Las víctimas del 11 de septiembre de 2001 viajarán esta semana a Washington, DC para exigir la revocación de un nuevo y chocante anuncio de que los pagos de indemnización de las víctimas se reducirán hasta en un 70 por ciento. Entre los afectados por los drásticos recortes hay una nueva generación de víctimas cuyos padres están ahora demasiado enfermos o han fallecido a causa de varias enfermedades.

"Nuestros padres dieron sus vidas", dice Robert Tilearcio Jr, de 29 años, cuyo padre bombero, Robert, murió en 2017 a la edad de 58 años de cáncer relacionado con su servicio en la Zona Cero. También viajando a DC está Bridget Gormley, de 28 años, cuyo padre, Billy, de 53, se enfermó de cáncer de repente en 2016 y murió unos seis meses después.

La familia Gormley presentó una reclamación ante el Fondo de Compensación para Víctimas del 11 de septiembre y se sorprendió al enterarse a principios de este mes de que el fallecimiento de su padre bombero tal vez no será compensado, porque el fondo se está quedando sin dinero.

En 2015, el Congreso re-autorizó un fondo hasta el 18 de diciembre de 2020. Pero la semana pasada el fondo anunció que ya ha otorgado casi 5.000 millones de dólares de su límite de financiación de 7.375 millones de dólares y que no puede compensar completamente el número récord de reclamaciones.

"Eso es una injusticia moral", comenta Michael Barasch, un abogado de Manhattan que representa a unas 14.000 familias del 11 de septiembre, la mitad de las cuales tiene reclamaciones pendientes.

Jessica Wisniewski estaba a punto de cumplir seis años cuando los aviones de los terroristas se estrellaron contra el World Trade Center, matando a su padre que trabajaba en una oficina en la segunda torre. Su madre, Kathleen, pasó una semana en la Zona Cero publicando una foto de su esposo Alan y buscando información sobre su paradero.

Esa exposición a los escombros se relacionó más tarde con su cáncer de mama. La demanda de su madre está pendiente y ahora estaría sujeta a una reducción de al menos el 50 por ciento. "Todo esto es tan cruel", dice Jessica, ahora de 24 años, con los ojos llorosos.

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