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“Es muy duro pero es una realidad: papá se dejó ir cuando me vio bien a mí”, confesó Gustavo Sofovich

El hijo de Gerardo Sofovich recordó los últimos minutos de su padre antes de morir.

Domingo 14 de Abril de 2019

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La relación entre Gerardo Sofovich y su hijo Gustavo tuvo sus momentos de crisis. No obstante, en la recta final de la vida del famoso conductor, pudieron acercarse y tuvieron una enternecedora despedida. Así lo confesó el productor de Polémica en el Bar, en el piso de PH Podemos Hablar.

"Terminamos muy bien, hicimos las paces. Yo llegué a pedir ayuda exactamente un año antes de que papá se fuera y creo que también papá se fue porque me llegó a ver bien a mí. Es muy duro pero es una realidad: papá se dejó ir cuando me vio bien a mí", expresó, al principio, muy emocionado Gustavo.

"Llevaba varios años sin hablarme, estaba viviendo en un departamento de un ambiente y le pedí ayuda. En principio no me quiso recibir, pero solo no iba a poder, siempre hay que pedir ayuda. Se sentó en la mesa y me dijo: 'Ahí tenés tu cuarto, dos paquetes de cigarrillos y la heladera, te llegás a pasar de esta línea y te echo'. Y convivimos un año", agregó.

"Papá se fue un 8 de marzo y no me llegó a ver cumplir el año limpio de drogas, pero la charla fue muy… Mi papá sabía que se estaba yendo, yo pensé que le quedaban un par de años, no que iba a ser tan rápido”, expresó. Y contó con angustia: “Sabía que se estaba acortando el tiempo, pero nunca pensé que en siete días se iba a ir".

"Yo en 77 años de su vida nunca lo vi caerse ni lastimarse y en un día lo vi caerse tres veces. Nos fuimos juntos a comer y me dijo: 'Te veo bien a vos, tuve todo en la vida, no quiero tener dolor y no quiero dar lástima'. No me quedó nada para decirle a mi viejo", recordó. Minutos más tarde, explicó cómo fue la conmovedora despedida.  "Me guiñó el ojo y me sonrió, se mandó una sonrisa que parecía El Guasón, y a la media hora se fue", declaró.

Finalmente, el empresario se refirió a su adicción al juego y a las drogas. "Nací en un lugar donde había guita. De pibe, cuando empecé a laburar, hice plata y después por una mala elección de vida, por el juego, me quedé sin guita. Fui jugador, todavía lucho contra el juego, pero quedarme sin guita fue una mala elección de vida. El juego fue de terror: te destruye todo, igual que la droga, es el mismo camino", reflexionó."El 9 de abril volví a cumplir un año sin drogarme. Antes había estado también un tiempo limpio, y después recaí, y ahora bien de nuevo”, concluyó.

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