Sociedad

Conmoción en Rosario: un violador serial sería responsable de 8 ataques sexuales

La mayoría de las víctimas tiene entre 17 y 20 años. Dos de ellas hicieron públicos los abusos que sufrieron. Difunden un identikit

Jueves 11 de Julio de 2019

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“Para mí te estudia a ver cuándo estás sola. Ahora, cada vez que pasa una moto, me da miedo y me agito”, afirmó Sofía. Con apenas 19 años, la rosarina se animó a contar en primera persona el robo y la violación a la que fue sometida. La preocupación a nivel local por el episodio creció al confirmarse que otras siete víctimas vivieron situaciones similares y sospechan que se trata del mismo atacante.

Si bien la primera denuncia fue radicada en enero, la cuestión cobró relevancia a partir de abril y motivó este jueves una reunión entre representantes del Ministerio Público de la Acusación (MPA) y la policía para tratar de esclarecer cuanto antes si se trata de un violador serial. Fuentes oficiales detallaron que están trabajando para difundir un nuevo identikit en base a los testimonios y subrayaron que en tres de los casos hubo abuso sexual con acceso carnal. Seis de las chicas agredidas tienen entre 17 y 20 años.

El relato de Sofía sobresale entre los hechos que investiga la fiscal Alejandra Raigal por un dato singular: la librería donde trabajaba la muchacha está a unos metros de la Comisaría 15°. De hecho, recordó que llamó a la policía y pidió que enviaran a alguien de la seccional vecina, ubicada en la zona sur sobre la esquina de Sarmiento y Ameghino, pero finalmente tuvo que esperar a que llegara su mamá a sacarle los precintos con los que la habían atado.

En diálogo con Canal 3, Sofía apuntó que el atacante se había hecho pasar por un cliente la tarde del lunes 20 de mayo. Primero preguntó por un disfraz para su hijo y salió a la calle para irse en moto. Como su consulta no llamó la atención, consiguió que la joven le abriera cuando quiso volver a entrar porque quería comprar un gorro. Entonces le hizo ademanes de que estaba armado y le anunció que se trataba de un robo. La chica quedó maniatada en el único rincón que no puede verse desde afuera, donde se encuentran el baño y la cocina. Al principio se resistió, pero el abusador le ajustó el precinto sobre el cuello y la amenazó: “Si no te dejás, yo te ahorco”.

También hizo público el ataque que sufrió un mes más tarde Jorgelina, quien atiende una veterinaria al oeste del macrocentro rosarino. La mujer de 42 años -que preservó su rostro- contó cómo logró evitar que abusaran de ella. A pesar de que en algunos momentos se quebró por la angustia, dijo que había visto el boceto con la descripción del caso anterior. Familias de otras víctimas se comunicaron con ella para contarle historias parecidas y quedó convencida de que había sido víctima del mismo delincuente.

La encargada del local ubicado sobre San Nicolás al 300 lo recibió el jueves 27 de junio al mediodía. Así como algunas mujeres señalaron que tenía un piercing o barba de pocos días, ella notó de inmediato que tenía una marca en su mejilla. Hizo hincapié en que era “una cicatriz que cerró por segunda”, en referencia a que no había sido suturada. A la hora de buscar factores comunes en la descripción física, la Fiscalía manifestó que se trataría de un joven de entre 25 y 30 años, de tez trigueña y aproximadamente 1,70 metros de altura.

En el caso de Jorgelina, el ladrón le sacó cinco mil pesos de la caja del local y le pidió sus cordones para atarla a una silla. “Yo tenía un pulóver grueso y estiré los codos para que no quedara tan ajustado”, repasó. El agresor le avisó que iba a dejar el arma con la que la había amenazado. Cuando ella se volteó para la derecha, vio que el hombre se había bajado los pantalones para sacar sus genitales. La reacción de la víctima tomó desprevenido al abusador: tenía una tijera a mano. “Logré soltarme, lo espanté con la tijera abierta y lo corrí hasta la puerta”, contó.

En base a estos testimonios, los investigadores  arribaron a la hipótesis de que pueden estar frente a un violador serial. Destacaron la coincidencia en el modus operandi, basado en hacer una consulta previa como cliente u ofrecer servicios de seguridad para el comercio al que ingresa. En la mayoría de los hechos, el sospechoso siempre arremetió contra mujeres solas y llegó y huyó en una moto, que ahora está siendo buscada por la policía.

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