Sociedad

Un cura acusado de abusar de chicos discapacitados en Chile dirige un hogar de ancianos en Buenos Aires

Jorge Domínguez pertenece a la misma orden que el sacerdote chileno denunciado por un alumno de un colegio de Liniers. Los dos habían sido trasladados a la Argentina tras el escándalo.

Jueves 22 de Agosto de 2019

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Un cura argentino acusado de abuso sexual a chicos discapacitados en Chile está refugiado en un hogar de ancianos en Tapiales, Buenos Aires, donde es director. Se trata de Jorge Domínguez, perteneciente a la misma orden que Nelson Jerez, el sacerdote chileno denunciado la semana pasada por un alumno de un colegio de Liniers de haberlo manoseado en estado de ebriedad. Los dos religiosos fueron enviados a la Argentina para evitar el escándalo. La congregación ya había tenido que cerrar un hogar en Coyahique, en el sur del país trasandino, por los múltiples crímenes sexuales cometidos allí contra chicos.

La primera información que recibió un equipo periodístico de la Universidad Diego Portales fue sobre un sacerdote argentino. Las acusaciones hablaban de abusos sexuales cometidos dentro de la obra Don Guanella, de la congregación Siervos de la Caridad. El hombre señalado era Jorge Domínguez, acusado de abusos, extorsión y malos tratos.

Rocío Ñancupil, integrante del grupo formado además por Joaquín Abud y Catalina Volenski, se refirió al trabajo que empezó hace un año y medio, y que se focalizó sobre Domínguez y en su rol de director del Hogar San Ricardo, dedicado a la atención de chicos y mayores con severas discapacidades. "Muy pocos de los internos hablan, muchos gesticulan. Muy pocos caminan bien y no son autovalentes", remarca. Contra esta población indefensa habría cometido los abusos el religioso durante sus funciones en el hogar, en la zona metropolitana de Santiago.

Hubo una denuncia contra él en 2013, dentro de la iglesia. La denunciante, una trabajadora del hogar, viajó al Vaticano para ver qué había ocurrido. "Y no había pasado nada", asegura Ñancupil.

Del mismo modo, hay abundantes acusaciones contra Jerez, que fue director del hogar durante más de 20 años, y contra otro religioso, Rolando Contreras, además de contra de una profesional de la salud.

Cambios de destino

La orden cambió los destinos de los dos curas casi al mismo tiempo. Jerez fue enviado después de las denuncias al Instituto San José de Liniers, donde acaba de ser acusado de abusar de un alumno. Domínguez, por su parte, fue derivado a un hogar de ancianos en la localidad de Tapiales, en la provincia de Buenos Aires.

Ambas instituciones son parte de la obra Don Gonella de la orden Siervos de la Caridad, una red que abarca Chile, Argentina y Paraguay. "Del traslado de Domínguez no dieron explicaciones a nadie y se lo llevaron de repente a la Argentina. Dijeron que era por razones de salud, porque era diabético", continúa la graduada de la universidad chilena.

Las denuncias contra Domínguez en Chile no se limitan a los abusos sexuales contra chicos y adultos sino que incluyen irregularidades graves en las partidas de defunción de los internos, extorsión, malos tratos a los trabajadores y mal manejo de donaciones.

Los jóvenes periodistas recabaron más de 30 testimonios. En julio decidieron informar de la documentación con que contaban al actual director del Hogar San Ricardo, Jorge Poblete, que de inmediato y antes de que se hiciera público el trabajo de investigación emitió un comunicado comprometiéndose a poner todos los elementos a disposición de una fiscalía y a impulsar una causa en la justicia canónica.

Sin embargo, los periodistas no son optimistas al respecto. No es la primera vez que la orden Siervos de la Caridad y la obra Don Gonella se ve envueltas en un escándalo relacionado con abusos contra los internos de una de sus instituciones; y las medidas para impedirlas fueron siempre inefectivas o nulas.

En 2011 varias notas periodísticas revelaron que en la Villa San Luis, en Coyahique, al sur de Chile, se cometían numerosas violaciones de chicos vulnerables en un hogar de la obra. Los responsables eran los curas, pero también los internos mayores, que habían sido a su vez abusados cuando eran chicos. Los testimonios eran desgarradores y crudos. El hogar fue cerrado después de vanos intentos por parte del obispo de encubrir la cuestión. 

"Esto ha estado pasando durante más de 20 años, diría 30. Por eso nos resulta ridículo que los directivos actuales nos digan que se acaban de enterar", señala la periodista. "Fueron muchos los curas involucrados. Jerez fue representante legal de la obra durante muchos años. Nunca los castigaron", continúa y agrega: "Solamente hicieron algo para que se conociera primero por boca de ellos para en cierta en forma exculparse, pero permitieron que esto ocurriera hasta que se sintieron en peligro por nuestra publicación, que será muy pronto".

Fuente: Infobae

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