Sociedad

Crece la preocupación por el cigarrillo electrónico: hay un internado grave en el Hospital de Clínicas

Las muertes en EE.UU. encendieron las alarmas en el mundo. En nuestro país, la Secretaría de Salud advierte sobre el mal llamado “vapeo” en los adolescentes.

Lunes 21 de Octubre de 2019

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"Debemos arrancar de cero en la industria del vapeo para ganarnos la confianza de la sociedad y trabajando en cooperación con los reguladores, los políticos y las partes interesadas para combatir su uso entre los más jóvenes, mientras proporcionamos una alternativa a los fumadores adultos".

 

Juul, la marca líder de cigarrillos electrónicos en Estados Unidos, anunció el último jueves la suspensión de la venta de recargas con sabores no mentolados, mientras que el gobierno de Donald Trump prepara un prohibición nacional, después de que conociera la primera muerte -en septiembre pasado- por problemas pulmonares relacionados con el vapeo, en Florida.

 

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (entes gubernamentales), hasta el 8 de octubre se habían notificado en Estados Unidos 26 muertes y 1.299 casos de lesión pulmonar asociada al uso de productos de cigarrillos electrónicos o vapeo en el país. En la Argentina, desde el Hospital de Clínicas informaron que hay un internado en grave estado con una enfermedad vinculada al vapeo.

 

¿Cómo son los cigarrillos electrónicos? Se trata de cilindros de tres centímetros de diámetro por 10 de largo. Suelen ser metálicos y cuentan con una batería que calienta el líquido que se introduce como en un nebulizador y, en general, contienen nicotina y saborizantes.

 

¿Qué sucede en la Argentina? Para la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), "el cigarrillo electrónico no es un producto seguro, ni existe evidencia de que genere daño reducido respecto de los cigarrillos convencionales, ni tampoco es efectivo para dejar de fumar". Por ello, desde 2011, a través de la Disposición 3226/11, se prohíbe la importación, distribución, comercialización y la publicidad o cualquier modalidad de promoción en todo el territorio nacional.

 

La Secretaría de Gobierno de Salud de la Nación presentó recientemente los resultados preliminares de la 5° edición de la Encuesta Mundial de Tabaquismo en Jóvenes, que incluyó por primera vez la evaluación del consumo del cigarrillo electrónico: La situación se torna preocupante, especialmente en los adolescentes.

 

Los resultados muestran que el 7,1 % de los estudiantes secundarios de entre 13 y 15 años consumen actualmente cigarrillos electrónicos en nuestro país, y que el 14,4% de los estudiantes algunos vez los probó. Entre los adultos, la tasa baja considerablemente al 1,1 por ciento.

 

"Si bien la Argentina fue pionera en la región en prohibirlo, creció mucho el consumo del cigarrillo electrónico en los últimos tres años, mientras que en Estados Unidos y Europa su desarrollo fue a partir del 2010", hace saber Verónica Schoj, Directora Nacional de Promoción de la Salud y Control de Enfermedades No Transmisibles. "La verdad es que las cifras en nuestro país alarman, porque fuma cigarrillos estándar el 16 % de los jóvenes de entre 13 y 15 años, pero resulta que nos encontramos con que casi la mitad (el 7,1) se inclina por el electrónico".

 

Schoj le cuenta a Clarín que una de sus mayores preocupaciones es que "los jóvenes ignoran lo que están fumando. Ellos están convencidos de que el cigarrillo electrónico es menos nocivo y no está demostrado. Los pibes desconocen que el electrónico tiene nicotina, situación que comprobamos en una encuesta del Sedronar, donde aseguran que están fumando vapor con saborizantes. De no creer".

 

En ese sentido, para Ignacio Drake, coordinador del Programa Nacional de Control de Tabaco, “el cigarrillo electrónico es el vehículo para la iniciación de la adicción a la nicotina, dado que numerosos estudios demostraron que los jóvenes que usan cigarrillos electrónicos tienen más probabilidades de comenzar a fumar otros productos de tabaco, lo cual conlleva a un mayor riesgo de adicción".

 

"Debo reconocer que me sorprendieron las noticias que llegaron desde los Estados Unidos con las muertes producidas por este nuevo hábito y también por las enfermedades pulmonares que generan las sustancias que se aspiran allí", expresa Carlos Luna, profesor titular de Neumonología y jefe del área en el Hospital de Clínicas. 

 

Las principales sustancias que contiene el cigarrillo electrónico son propilenglicol, glicerina vegetal, nicotina en diferentes dosis, aromas opcionales y en muchos casos THC (Tetrahidrocannabinol), el componente psicoactivo de ánimo) de la planta de cannabis.

 

"Tenemos un paciente joven a quien estamos tratando en el Clínicas con una enfermedad desconocida y sin un tratamiento específico relacionado con el cigarrillo electrónico: posee un serio deterioro orgánico y funcional de los pulmones, que están blancos", describe Luna.

"Las enfermedades relacionadas al cigarrillo, como la EPOC o hasta el mismo cáncer de pulmón, demoran años y hasta décadas en desarrollarse, pero las pulmonares relacionadas al vaping pueden desencadenarse en semanas", advierte Luna. ¿Con qué síntomas? "Dolores abdominales, cuadros gastrointestinales, insuficiencia respiratoria, inflamación pulmonar".

Luna concluye que "dentro de las enfermedades respiratorias, ésta relacionada al vapeo es la que más nos sorprende por su preocupante desarrollo y, a la vez, escasa información. Hay que tomarlo con pinzas, pero me animaría a decir que es menos dañino el cigarrillo regular que el electrónico, porque al menos sabemos que es lo que contiene".

Médica broncoscopista del Hospital de Clínicas, Roxana Berenguer habla del paciente internado, de 30 años, que se encuentra "en estado grave, con respirador y su situación es crítica, pero dentro de este panorama, se encuentra mejor que cuando ingresó", le remite a Clarín. "En un principio pensábamos que se trataba de una neumonía severa, pero luego descubrimos una proteinosis alveolar, rara enfermedad relacionada al vaping", apunta Berenguer.

La broncoscopista revela que el joven fumó tabaco desde los 15 años, entre uno y dos paquetes por día, hasta hace siete meses, cuando empezó con el cigarrillo electrónico. "Hace unos 90 días empezó a sentir fuertes dolores en el pecho y una considerable falta de aire, hasta que una tomografía reveló un extraño color de sus pulmones y un deterioro orgánico avanzado", precisa Berenguer sobre este paciente testigo que se encuentra muy delicado pero estable. 

"La adulteración, una epidemia"

Mexicano, infectólogo e internista, docente de la Universidad de Guanajuato, Alejandro Macía está muy al tanto de lo que sucede en Estados Unidos, a lo que define como "una epidemia que tiene que ver con la adulteración de los líquidos del cigarrillo electrónico", le dice a este medio por whatsapp. "Desde luego que lo mejor es no vapear, pero sería una seria equivocación dejar el vapeo para volver a fumar. Por ahora lo que se debe aconsejar es que quien pueda abandonarlo lo abandone y quien no, evite comprar suministros del mercado negro o no regulado".

Macía no está para nada de acuerdo en defender al cigarrillo o darle la figura de "más bueno o menos dañino. Es un error grave, el tabaco es más nocivo que el vapeo por evidencias epidemiológicas, lo que no quiere decir que vapear sea seguro, sobre todo si se trata de mercadería perteneciente al mercado negro".

Finalmente, el médico mexicano pide no generar una psicosis colectiva. "Quien fumaba tabaco y lo dejó para pasar al electrónico, es una buena decisión si en el futuro cercano tiene previsto dejarlo todo. Pero lo desaconsejo de cuajo si es para mantenerse como fumador activo".

Schoj recoge el guante y pide encarecidamente que se evite el término vapeo/vapear, "inventado por la industria, que suena cool para seducir y cautivar mayor cantidad de consumidores y desde más temprana edad. El verbo no debería cambiar, sigue siendo fumar", y agrega contundente: "Esto no es agua en fase gaseosa, esto es claramente un aerosol que contiene cuatro grupos de tóxicos y compuestos cancerígenos llamados carbonilos, nitrosaminas y metales pesados. Y también se encontró que poseen más cromo, plomo y níquel que los cigarrillos comunes".

Para esta médica de familia y epidemióloga, es una trampa ineludible que el cigarrillo electrónico tenga sabores para tentar a los más jóvenes. "Vienen de ciruela, de frutilla, de chicle, que lo vuelven muy atractivo, muy sabroso, sobre todo para un determinado segmento". Schoj pone el acento en que esos saborizantes "son muy tóxicos para el pulmón, porque se trata de productos para ingerir por vía oral, no para que lleguen al pulmón, que se dañan severamente".

Respecto del mundo adulto, Schoj está más tranquilo "porque llega al electrónico para dejar su adicción al tabaco, es como un atajo, un camino lógico; por otra parte, también es un segmento víctima de la creencia instalada producto de un marketing engañoso de parte de las tabacaleras (creadoras de este producto), de que es menos dañino". 

La información presentada en la Argentina muestra que el 20,2% de los estudiantes consume actualmente algún producto de tabaco (varones 18,7% y mujeres 21,4%) y el 18,0% consume cigarrillos (varones 17,6% y mujeres 21,1%). En cuanto al acceso y la disponibilidad por parte de los jóvenes, sigue siendo preocupante el elevado número de menores a los que no se les impidió la compra debido a su edad: 8 de cada 10.

"La mayoría no deja"

Especialista en tabaco, Juan Schottlender es neumonólogo del Hospital María Ferrer y conoce bien la historia del cigarrillo electrónico, "que nació con la posibilidad de dejar de fumar, era en principio una alternativa más que seria. Pero con el tiempo se advirtió que la mayoría no lo dejaba, sino que se trataba sólo de un cambio de consumo y en muchos casos de un consumo dual", sostiene.

Schottlender está de acuerdo con Schoj respecto de que vapeo suena más light, "pero está mal llamarlo así, en realidad es un spray que tiene sustancias tóxicas y cancerígenas, pero es cierto que es menos nocivo que el humo del cigarrillo, que tiene siete mil sustancias tóxicas, de las cuales 70 son cancerígenas. El cigarrillo regular mata a la mitad de los que lo consumen", detalla el médico que también se muestra sorprendido por la magnitud de los hechos. "Es mucho más dañino de lo que se imaginaba".

Schoj cree que todavía se puede controlar el consumo ilegal a partir del trabajo en conjunto que están realizando la Secretaría de Salud, Anmat, Sedronar y Enacom. "Ya nos reunimos y establecimos una serie de pautas y procedimientos operativos para fortalecer el control y la fiscalización de consumo en lugares cerrado, venta por Internet y publicidad encubierta, que se reproduce de manera acelerada".

“La principal diferencia entre el cigarrillo común y el electrónico es que este último no tiene combustión, proceso que activa 50 sustancias cancerígenas, entre ellas el alquitrán, y promueve la aparición de radicales libres, que provocan trastornos cardiovasculares", afirma Cristina Borrajo, experta en tabaquismo.

Sin embargo, a tono con el resto de los consultados, Borrajo enfatiza que el vapeo no es nada inocuo. "Contiene un químico, el propilenglicol, que al calentarse a altas temperaturas para generar el vapor produce nitrosamina, otra sustancia cancerígena”.

A la hora de referirse a su actualidad en Argentina, donde está prohibido, Borrajo, ex presidenta de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria, dice que "está atado a lo que suceda en Estados Unidos. Y si se demuestra el real daño que causó, imagino que los controles serán más severos".

Sobre el alto número de adolescentes volcados al vapeo, a Borrajo no le sorprende la cifra "porque se trata de una política de la industria tabacalera, que es la que ha impuesto el concepto de 'menos daño' a los primerizos, que son presas más fáciles, y a los que están pensando en dejar de fumar, convenciéndolos de que éste es el mejor medio para abandonarlo".

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