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En su primer viaje al exterior, Alberto Fernández partió rumbo a Israel y se verá con líderes mundiales

Para reafirmar la vocación de una Argentina insertada en el mundo y de una política exterior abierta, pragmática y no ideologizada, el presidente Alberto Fernández llegará mañana a Jerusalén, destino estratégico del primer viaje de su mandato.

Martes 21 de Enero de 2020

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Fernández partió en un vuelo de Alitalia y llegará a Israel mañana, pasado el mediodía, después de una breve escala en Roma. Se reunirá con el presidente israelí, Reuven Rivlin y con el primer ministro, Benjamin Netanyahu.

En esta fascinante ciudad, sagrada para las tres grandes religiones monoteístas, epicentro del irresuelto y explosivo conflicto palestino-israelí, participará junto a más de 40 líderes del mundo de un foro para recordar el horror del Holocausto, en el 75 aniversario de la liberación del campo de concentración de Auschwitz.

Jerusalén, que lo recibirá con un operativo de seguridad imponente, perceptible en las calles, llovizna y mucho frío -el termómetro marca una mínima de 3 grados-, le servirá al Presidente de trampolín internacional. No solo para reafirmar el rol de la Argentina en materia de derechos humanos, antisemitismo y memoria, sino también para codearse con líderes del resto del mundo que, más allá de distancias y diferencias, pueden resultar clave para ayudar al país en otro momento de su historia complicado.

"Se trata de un viaje muy importante desde todos los puntos de vista", dijo a LA NACION una fuente diplomática, que destacó en primer lugar que se trata de un gesto hacia Israel, país más que aliado de Estados Unidos, una superpotencia indispensable para la resolución del rompecabezas de la deuda.

El último presidente argentino que pisó Israel -país del tamaño de la provincia de Tucumán, con casi 9 millones de habitantes, que mantiene relaciones con la Argentina desde hace 70 años y donde viven unos 80.000 connacionales-, fue Carlos Menem, en octubre de 1991. Pasaron casi treinta años y mucha agua y sangre debajo del puente: los atentados contra la embajada de Israel y la AMIA, la firma del Memorándum con Irán -que en su libro Sinceramente, la propia Cristina Kirchner consideró "una verdadera ingenuidad"-, el irresuelto caso del fiscal Alberto Nisman, del que se cumplieron hace unos días cinco años. Un aniversario marcado por fuertes críticas al oficialismo por sus idas y venidas.

Guiño la comunidad judía

La visita de Fernández, muy elogiada por dirigentes de la comunidad judía argentina, servirá para superar los desencuentros. Será un guiño hacia la colectividad judía del país, la más importante de América latina. Pero también para el Estado de Israel, que vive prácticamente en guerra y bajo la amenaza iraní y que tomará nota de que la Argentina es el único país de América latina que integra la Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto, algo no menor.

En una de las mayores reuniones de líderes jamás organizadas en Jerusalén, que tendrá como acto principal una reunión en el Museo de Yad Vashem, y una cena en la residencia del presidente Rivlin, Fernández aprovechará para tejer contactos y tener "bilaterales de pasillo".

"Sin contar reuniones como las del G-20, son pocas las ocasiones para encontrarse con tantos mandatarios juntos", subrayó una fuente diplomática. Estarán el presidente francés, Emmanuel Macron, el ruso Vladimir Putin,el italiano Sergio Mattarella, el alemán Frank-Walter Steinmeier, así como el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, los reyes de España y Bélgica y el gobernador de Australia, entre otros. Las diferencias entre todos estos mandatarios, que tienen intereses geopolíticos muy distintos en la región, quedarán de lado a la hora de mantenerse en silencio y de hacer memoria de los millones de judíos asesinados por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial.

Aunque cada uno, al mismo tiempo, jugará su juego. Netanyahu -debilitado por un juicio por corrupción y que deberá volver a las urnas en breve- utilizará el Foro para cosechar apoyo para Israel en su batalla en contra de la Corte Penal Internacional, que podría investigar crímenes de guerra cometidos por Israel durante acciones militares en Gaza, así como en la construcción de asentamientos en Cisjordania.

Tanto Macron, como su par ruso Putin y el príncipe Carlos, de Inglaterra, aprovecharán el viaje para ir del otro lado del muro y visitar, en Belén, al presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas. Desde ese frente, como no podía ser de otra manera, solo llegan críticas a "la hipocresía" de los líderes del mundo que se juntan para recordar el Holocausto.

Fernández, que también seguirá su juego y sus intereses, llegará a este punto candente con una comitiva reducida. Lo acompañan su pareja, Fabiola Yáñez; el canciller Felipe Solá, el gobernador bonaerense, Axel Kiciloff; el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz, el diputado y exembajador Eduardo Valdés, y el vocero presidencial, Juan Pablo Biondi. Todos se alojarán en el histórico y lujoso Hotel King David, que hospedará a otros jefes de Estado y que se encuentra blindado como una fortaleza para una ocasión única, la primera en el escenario internacional de Fernández.

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