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“Alerta Gesell”: en la segunda quincena sumaron más policías, pero el descontrol sigue creciendo

Aseguran que actualmente hay un total de 1.000 policías en el balneario. Y hay más de 200 mil turistas. La asociación de comerciantes piden al municipio más seguridad. Hay dos días de duelo y Le Brique anunció que no abrirá.

Miércoles 22 de Enero de 2020

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Una verano bipolar está viviendo Villa Gesell. Por un lado, está colmada, con más de 200.000 turistas que la caminan todos los días; por otro, el asesinato a golpes por un grupo de rugbiers de Fernando Báez Sosa puso a este ciudad costera en el centro de la escena por la falta, o escasez, de controles.

No fue un hecho aislado. En los últimos días se conocieron imágenes de un mendocino que también quedó herido, víctima de una patota, e imágenes varias de descontrol en la playa.

Según el Municipio de Gesell a los 350 policías locales se sumaron 520 del Operativo Sol y en la segunda quincena hubo un refuerzo de otros 150 en lugares neurálgicos como Pueblo Límite, que es el bar más grande de la ciudad, a entrada a la villa, a metros de la Ruta 11; la Avenida 3 entre el Paseo 102 y la Avenida Buenos Aires, y distintas playas.

Fuentes del Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires ratificaron ese incremento al señalar que "se reforzó la presencia de agentes en Villa Gesell", en distintas fuerzas, por lo que hay unidades de Infantería, Tropa de Seguridad, Montada y del GAD, grupo de apoyo departamental que son los que frecuentan las playas.

La marcha del silencio para pedir justicia por Báez Sosa, realizada el lunes a la noche frente al boliche Le Brique, paradójicamente lo que ensordeció fue un pedido de auxilio no del turismo sino de los que viven todo el año allí: "Necesitamos más seguridad, en verano, Gesell está colapsada", afirma un nutrido grupo de vecinos.

El brutal asesinato del joven de 19 años llevó preocupación a los comerciantes de Villa Gesell, que viven exclusivamente del turismo y, especialmente de una franja etaria que va desde los 16 a los 25 años. "La preocupación es inocultable, lo que pasó en Gesell es muy grave, pero es producto de una sociedad violenta. No es Villa Gesell, es Mar del Plata, Pinamar, San Bernardo, Buenos Aires. Sucede que el muerto estuvo en Gesell y es espantoso", afirma Víctor Borgia, presidente de la Unión de Comerciantes de la Industria (UCI).

Borgia, que hace seis años integra la UCI, no cree que haya que "estigmatizar a Villa Gesell, sin embargo se tiene que hacer algo, no podemos seguir de esta manera. A la villa viene mucha gente, ni hablar este año, y la mayoría de los que vienen son jóvenes que llegan sin sus padres. Por lo que el alcohol y el descontrol están garantizados".

Preocupación es la que tiene Borgia, que representa a comercios gastronómicos, hoteleros, regalerías e inmobiliarias "que viven de estos jóvenes, de alguna manera, porque en Gesell no tenemos industria, agro ni tampoco un polo cultural. Entonces nos llega la inquietud de todos pensando en el futuro".

La situación llevó a la UCI a pedir una reunión este miércoles con Mauricio Anderson, Secretario de Seguridad de Gesell. "Necesitamos que se tomen nuevas medidas de seguridad, no podemos seguir así. ¿Qué medidas? No sé, pero lo de Fernando (Báez Sosa) se podría haber evitado, faltan medidas de prevención y de previsión", enfatiza Borgi, que cree que "la solución no pasa por prohibir la venta de alcohol, el tema pasa por otro lado".

Un relevamiento rápido este martes fresco y nublado por distintas playas a la altura del centro (Manaos, Windy y Pleno Sol) deja en claro un denominador común: "Hace falta más control, no alcanza con la poca policía que hay para contener y controlar esta multitud". Clarín intentó comunicarse durante el lunes y el martes con el intendente Gustavo Barrera y con el Secretario de Seguridad, Mauricio Andersen, pero ninguno respondió al pedido.

Matías Girgenti (34) es dueño de uno de los espacios más convocantes de la playa, el parador Pleno Sol, enclavado en la playa, entre los Paseos 104 y 105. "Los muchachos vienen a dársela en la pera", parafrasea el argot del piberío. ""Esto no es de ahora, pero todo se magnifica con justa razón por el asesinato de este pobre chico. Pero en Gesell los chicos vienen a romperse la cabeza, y apuntan directo al alcohol", dice quien maneja el bar junto al mar.

Mientras Girgenti atiende amablemente a este medio, se advierte presencia policial en el local, que cuenta con una terraza que permite tener una panorámica más cabal de toda la playa. "Como verás, policía hay, y más que el año pasado, no es falta de control. Hay control, pero la policía está desbordada. Y no puede hacer nada cuando hay mucho quilombo, no puede reprimir porque esto -señala la playa- cuando se llena hay tres mil, cuatro mil personas, la mayoría en estado de ebriedad. ¿Te imaginás lo que podría suceder si reprimiera?

Girgenti, junto a su papá Orlando, que hace 42 años tienen este parador céntrico y muy convocante, están preocupados por la situación actual y consternados por el aberrante crimen de Báez Sosa. "Nosotros somos laburadores, nos rompemos el alma acá, muchas horas por día y la verdad es que nosotros vivimos de los pibes, de estos pibes, que son nuestra fuente de alimentos".

Cuidado a la hora de encontrar culpables, los Girgenti sienten que los pibes "no son los culpables, quizás lo sean los mayores, que los dejan hacer la suya. Lo que pasó con Fernando es algo que podía haber ocurrido en Mar del Plata, el Conurbano o la Capital, por lo que es entendible que se ponga la lupa en Villa Gesell".

Desde la Asociación Hotelera y de Restaurantes, Jorge Coco, su vicepresidente, cree que "los controles son los correctos para esta época del año. Tiene todo lo que se merece para una ciudad de 50.000 habitantes, más los refuerzos del Operativo Sol durante el verano. No hay nada que decir sobre seguridad; sinceramente siento que hay más seguridad, más conciencia y los delitos son los lógicos y naturales en esta época del año, cuando Gesell explota. Por eso creo que no hay desbordes ni nada que se le parezca".

¿No hay problemas? Coco focaliza el problema en Le Brique, que "pudo ser un Cromañón, porque el boliche estaba que explotaba, superando en la capacidad permitida. Un roce, una cerveza que salpica una camisa disparó el desastre. Y en dos minutos los chicos de Zárate hicieron el desastre que hicieron, imposible de controlar. Entonces lo que hay que controlar son los boliches, medida que tiene que tomar Inspección General", afirma quien dice conocer y mucho la noche gesellina.

Este martes el intendente Barrera decretó dos días de duelo -este miércoles incluido- por el asesinato de Báez Sosa, atacado por un grupo de rugbiers a la salida de un boliche el último sábado. La medida, anunciada por el municipio en un comunicado, responde al reclamo de la sociedad en la marcha de silencio llevada a cabo el lunes a la noche.

Habrá izamiento de banderas a medias en todos los edificios públicos municipales, por “el penoso acontecimiento sucedido en la madrugada del último sábado”, cuando el joven sufrió una “feroz golpiza”, establece el comunicado. El gran interrogante es: ¿se plegarán los boliches, o se mantendrán indiferentes como hasta ahora? "No se les prohíbe que abran", aseguran desde el Municipio. Según pudo averiguar Clarín, Le Brique no abrirá, tampoco Dixit, aunque sí lo hará Pueblo límite.

 

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