Opinión

¿Por qué esta transición es diferente a las anteriores?

Sábado 16 de Noviembre de 2019

¿Por qué esta transición es diferente a las anteriores?

Por Gabriel Slavinsky

Una transición es por definición una transformación o metamorfosis. Es el paso de un lugar a otro, un cambio de estado o el intermedio entre dos cosas. Se trata de algo que no es definitivo. En este período se hace complicado responder acabadamente ciertos interrogantes que surgen naturalmente (¿Quién es realmente el líder que asume?,¿Cómo piensa? ¿Qué va a hacer?). Por ello, es determinante el análisis de ciertos indicios para conseguir certidumbre política.

Nuestro país recorre un momento atípico por varias razones que explicamos a continuación:

1. El camino a la presidencia

De desconocido a presidente en 164 días

Alberto Fernández hace unos meses era prácticamente un desconocido para gran parte de la ciudadanía, incluso se lo confundían con Aníbal. Dominó la sorpresa por la convocatoria de CFK para que lidere en el mes de mayo. Cristina entendía que con el Kirchnerismo no alcanzaba y sin ella no se podía. Entonces encontró la solución al dilema bajándose al segundo lugar para quedar en el centro de la escena, compartiendo la fórmula con Alberto.

Muchos dirigentes de Juntos x el Cambio festejaron que no sería la expresidenta la adversaria, presuponían que el candidato del Frente de Todos no tendría la espalda política para sobrellevar la campaña. Las primeras encuestas explicitaron que no había pérdida de votos; con ese dato en mano, Alberto Fernández logró convencer a Sergio Massa para que use la llave maestra que abría el camino de la llamada “Unidad”.

En agosto, FF se alzó con el 49,49% de los votos (contra 32,93% de JxC = diferencia de 16,56%). Alberto Fernández quedó al borde de la presidencia y el 27 de octubre (48,24% a 40,28% = diferencia de 7,96%) confirmó el triunfo.

2. Longitud del pase de mando

Extensa transición

Existe cierta sensación de que Alberto Fernández ha sido electo el 11 de agosto. Su evolución fue meteórica: de funcionario relevante, pero sin competencia electoral, supuesto candidato títere a ganador de las PASO y luego a una especie de estadista internacional. Muy rápido para que la sociedad pueda procesar quien conducirá al país los próximos 4 años.

Si hacemos historia: Alfonsín iba a desarrollar una transición de 210 días, pero tuvo que entregarle el poder a Menem mucho antes. El riojano a De la Rúa paso la banda y el bastón luego de 44 días. Duhalde a Néstor con tan solo 11 días porque Menem se bajó del ballotage. Néstor a Cristina 44 días. Cristina a Macri escasos 18 desde la segunda vuelta y por último Macri a Alberto, que si contamos desde la PASO serán 121 días.

Virtualmente se transforma en el pase de mando más largo de la vuelta de la democracia. Más allá de la formalidad, las sensaciones cuentan, como en este caso.

 

3. El legado

Muchos temas por resolver

Cada traspaso implicó menor cantidad de asuntos por solucionar. AF tiene una complicada situación que genera que haya muchas cuestiones en el tablero.

  • 1989: De Alfonsín a Menem fue la hiperinflación. (Cambio)
  • 1999: De Menem a De la Rúa el presupuesto y el déficit fiscal. (Cambio)
  • 2003: De Duhalde a Néstor, la esperanza de un nuevo modelo. (Continuidad)
  • 2007: De Kirchner a Cristina, la continuidad y el legado. (Continuidad)
  • 2015: De Cristina a Macri, la asunción en tiempos de polarización. (Cambio)
  • 2019: De Macri a Alberto, la herencia, la deuda, la crisis, el frente interno. (Cambio)

 

4. Los frentes abiertos

Más desafíos que en otros momentos

Cada paso de mando tiene dos cuestiones relevantes, la definición del gabinete y los planes de gobierno, en este caso hay varios más:

El externo: principalmente con el FMI, Trump, Bolsonaro y la renegociación de la deuda. El interno, con la batalla por los cargos y los posibles heridos

La oposición, que pudo recuperar un caudal electoral no esperado luego de las PASO, y que presenta batalla por la herencia.

La ciudadanía impaciente, que ansiosa espera medidas concretas o acciones eficaces que logren satisfacer su demorado bienestar.

 

5. Su liderazgo

El contraste entre el candidato / presidente electo con el presidente en funciones puede ser un problema.

Alberto se lo percibe como un negociador, tejedor de acuerdos, por momentos confrontativo, crudo y directo. Quiere demostrar que es más que el kirchnerismo, que tendrá vida propia.

Su estilo debe hacer equilibrio entre un pasado en el que las críticas marcaban cierto autoritarismo, personalismo y avasallamiento a sectores díscolos (disidentes y opositores) de parte de la ex presidenta, con la incapacidad o falta de sensibilidad social con la que se lo atacó a Mauricio Macri.

 

6. La ciudadanía

Luna de miel con “mecha más corta”

Se acortan los tiempos por la sensación de que Alberto Fernández es presidente electo desde el 11 de agosto. Será una transición de 121 días.

La crisis económica, impacienta y la tolerancia de la sociedad escasea. Hay inquietud, tensa calma con alta expectativa. Un cóctel con ingredientes complicados.

Conclusiones

Hasta hace poco tiempo Alberto Fernández tenía alto nivel de desconocimiento y fue una sorpresa la convocatoria de CFK. Luego del holgado triunfo en las PASO tomó un posicionamiento estratégico como presidente electo, lo que potenció la idea de que la transición arrancó el 11 de agosto, un periodo de 121 hasta la asunción. Esta situación trae otros efectos colaterales: se le piden más definiciones y certezas que las que AF pretende dar.

A la vez, existe un riesgo con la “luna de miel” que podría acortarse, potenciando los reclamos de diversos sectores, mucho antes de los recomendable.

Por último, el presidente estará rodeado de comparaciones con los reproches que se le hicieron a CFK y de MM, como ex presidentes de la Nación.