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Bautizado como Shakajlura riojanensis, el feroz depredador medía seis metros de largo y tenía un cráneo de 60 centímetros. El descubrimiento de los científicos del Conicet revela cómo era el ecosistema antes de la llegada de los dinosaurios carnivoro
Martes 09 de Junio de 2026
14:01 | Martes 09 de Junio de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
Mucho tiempo antes de que los grandes dinosaurios carnívoros se convirtieran en los dueños indiscutidos del planeta, el actual territorio de la provincia de La Rioja estaba dominado por un grupo de reptiles cuadrúpedos, masivos y letales. Eran los auténticos «chicos malos» del período Triásico Medio-Tardío, hace unos 237 millones de años.
Un equipo de investigación del Conicet, integrado por expertos de La Plata, La Rioja y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), presentó hoy en la prestigiosa revista científica Papers in Palaeontology el descubrimiento de una nueva especie que redefine el conocimiento de aquella era: el Shakajlura riojanensis, cuyo nombre significa “lagarto bendito de La Rioja”.
Se trata de un pariente lejano de los cocodrilos modernos que alcanzó los seis metros de longitud y poseía un imponente cráneo de 60 centímetros. Por sus características y tamaño, este animal se ubicaba en la cima de la cadena alimenticia de los ambientes continentales de la época.
Una ventana única al pasado en la Formación Chañares
Los restos fósiles, que incluyen piezas del cráneo y de la cintura del animal, fueron recuperados en la Formación Chañares, un yacimiento de relevancia internacional ubicado dentro del Parque Nacional Talampaya. El hallazgo se concretó durante dos campañas paleontológicas desarrolladas en 2017 y 2018 por el Archosauriform Research Group.
"La Formación Chañares es una ventana que nos muestra cómo era el mundo entre 237 y 233 millones de años atrás", explicó Ariel Cardillo, becario doctoral del Conicet en el Centro Regional de Investigaciones Científicas y Transferencia Tecnológica de La Rioja (Crilar) y primer autor del estudio.
Cardillo precisó que el Triásico es un momento bisagra en la historia de la Tierra, ya que se inició inmediatamente después de la "Gran Mortandad" —la extinción masiva del Pérmico superior, hace 252 millones de años—. "En ese sentido, los afloramientos de Chañares presentan un registro de interés mundial, porque incluyen ancestros de mamíferos, dinosaurios y cocodrilos, como también de plantas, hongos y artrópodos", señaló el investigador formado en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).
Los científicos consideran a este grupo de reptiles, denominados Paracrocodylomorpha, como verdaderas "figuritas difíciles"de la paleontología, dado el escaso número de ejemplares hallados a nivel global en comparación con otras especies de la misma era. Cada nuevo espécimen posee un valor científico incalculable para comprender el origen de los cocodrilos actuales, los únicos sobrevivientes de aquel linaje.
Las diferencias con la "nariz romana"
Hasta la aparición de Shakajlura, el único antecedente de este grupo en la Formación Chañares era el Luperosuchus fractus, un fósil descubierto a comienzos de la década de 1970 por el célebre paleontólogo estadounidense Alfred Romer. Aunque ambos depredadores fueron contemporáneos y comparten afinidades anatómicas, los expertos identificaron diferencias clave que determinaron el nacimiento de un nuevo género.
"Luperosuchus tiene una curvatura o proyección hacia arriba, como una montañita prominente sobre el hocico, a la altura de las fosas nasales, algo que no se ve en Shakaljura". detalló Julia Brenda Desojo, investigadora del Conicet en la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la UNLP y coautora del trabajo, quien bromeó al definir esa estructura como "una especie de nariz romana".
A diferencia de su pariente, el nuevo espécimen riojano posee los huesos nasales completamente rectos. Además, presenta un hueso postorbital —ubicado detrás del ojo— con forma de barra alargada, en contraste con la protuberancia redondeada del ejemplar de los años 70. Otra particularidad del Shakajlura es que el hueso de su quijada superior es prácticamente liso, carente de la marcada ornamentación rugosa que caracteriza a los cocodrilos modernos y a otros representantes del grupo en el resto del mundo.
Un hito para la ciencia argentina
El descubrimiento de Shakajlura riojanensis adquiere una relevancia mayúscula para la comunidad científica local: se trata del primer ejemplar de este grupo de reptiles que se describe en la Argentina en casi tres décadas. Si bien se habían registrado hallazgos en provincias vecinas como San Juan, todas las descripciones originales correspondían al siglo pasado.
"Esto pone en relieve la calidad de la ciencia que se realiza en el país, aun cuando las condiciones, fundamentalmente de financiamiento, ponen obstáculos", subrayó Desojo. La investigadora concluyó con orgullo: "Pese a esto, la gente joven sigue apostando a la investigación y el desarrollo del conocimiento. En este caso, el primer autor es un estudiante doctoral y el trabajo es publicado por una revista internacional de primer nivel. Es un logro importantísimo".
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