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Javier Milei apuesta fuerte ante Donald Trump y pide al FMI un mayor giro inicial de plata

Por Carlos Burgueño. El Gobierno busca cerrar en estas horas la letra chica del programa de Facilidades Extendidas con el FMI, pero desde el Gobierno buscan una nueva gestión del gobierno de Estados Unidos.

Jueves 03 de Abril de 2025

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08:53 | Jueves 03 de Abril de 2025 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma

Javier Milei se la jugará. Tendrá su último encuentro oficial o semioficial personal y cara a cara con Donald Trump; antes que el staff técnico del Fondo Monetario Internacional (FMI) publique su Carta de Intención con el contenido exacto del nuevo programa de Facilidades Extendidas (EFF, por su sigla en inglés) que se negoció con la Argentina, y, unas semanas después, de la reunión del Board del organismo, que definirá con sus votos la aprobación (se descarta) del acuerdo.

 

Será este meeting con Trump la posibilidad final de obtener alguna ayuda extra, más allá de lo que ya se acordó con el FMI. Puntualmente, la piñata definitiva, sería lograr el monto máximo de liquidación de arranque del préstamo que el Fondo liberará al país al comienzo del acuerdo, antes de arrancar con el régimen de pagos trimestrales sobre cumplimiento de metas fiscales, monetarias y de incremento de las Reservas en el Banco Central.

 

Ya la propia Kristalina Georgieva, directora Gerente del FMI, confirmó que el primer desembolso del organismo será de aproximadamente 8.000 millones de dólares. Incluso ese dinero podría llegar a los U$S 9.000 millones. Es el nivel correspondiente al 40% del total negociado.

 

Pero además coincide con los desembolsos que la Argentina ejecutó entre el segundo trimestre del 2024 y el primero de este año, cumpliendo con los compromisos del acuerdo vigente desde enero del ejercicio pasado. Desde el primer momento de la negociación, las partes acordaron que ese dinero que el país ya pagó volvería a las arcas del BCRA, dado que se considera que en realidad era el FMI el que estaba en falta.

 

La hipótesis de los negociadores argentinos comandados por el viceministro de Economía, José Luis Daza, es que el país necesitaría algo más que esos fondos obligatorios, algo que el organismo negó desde el primer momento. Y que la declaración de Georgieva sobre el 40% es una declaración de confirmación pro también "petrificación" de la suma, descartando un incremento de la cifra.

 

Gestión clave

Sabe Milei que la única manera ahora de destrabar algo más de dinero, es una acción directa del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Misión difícil, pero, ya se sabe, la única gestión que fracasa del todo es aquella que no se intenta.

 

Mientras tanto, se confirma que la primera operación concreta de uso de los dólares que lleguen del programa de Facilidades Extendidas que se firmará con el FMI, será el pago del capital e intereses de los bonos Globales y Bonares que deben liquidarse el 9 de julio próximo, y que representan el mayor compromiso financiero del país hasta fin de año.

 

La deuda que habrá que cubrir alcanza unos U$S 2.898 millones en capital y U$S 1.559 millones en intereses; lo que suma unos U$S 4.457 millones totales, y que completan el primer pago que se realizó en enero pasado, por un monto similar. Entre ambos pagos representan casi el 50% del total de vencimientos de todo el año, con lo que despejado el panorama de este compromiso, el Gobierno ya casi no tendrá deuda importante que atender. Al menos durante este ejercicio 2025.

 

La habilitación para que este vencimiento se cumpla con el dinero del FMI no es un logro menor para Caputo y sus huestes negociadoras con el responsable del caso argentino ante el FMI, el venezolano Luis Cubeddu.

 

La ecuación general del préstamo de Facilidades Extendidas implica desde siempre que el dinero que se gire dentro del acuerdo debe quedar en las reservas del BCRA como si fuera en un escaparate intocable. Con el único objetivo general de mostrarle al público operador en el mercado financiero, que la entidad que maneja Santiago Bausili tiene la suficiente fuerza de acción financiera para poder enfrentar tormentas. Y comenzar, ahora sí, a moverse en terrenos de azul y no de rojo permanente como viene ocurriendo desde el gobierno de Mauricio Macri hasta hoy.

 

Para cualquier otra acción dentro del mercado de capitales, queda claro para Washington que deben usarse dólares que el país vaya consiguiendo vía liquidaciones del campo (soja, maíz, trigo, etc.), del primer superávit energético de peso o de la posible caída de la demanda de turismo por el fin de las épocas estivales.

 

Sin embargo, saben desde el FMI, que no hay tiempo para que fuera del enorme refuerzo que implica el giro de dinero desde el organismo, las reservas del BCRA puedan recuperarse lo suficientemente rápido como para poder hacer frente al majestuoso vencimiento de julio.

 

Es por eso que se conversó entre las partes negociadoras que no haya mayores cuestionamientos para que el dinero del crédito de Facilidades Extendidas se utilice para ese vencimiento. Más teniendo en cuenta que para junio las posibilidades de recurrir a un potencial préstamo del mercado financiero voluntario de deuda internacional, aún no sería conveniente.

 

En el mejor de los casos, el riesgo país podría tener una contracción importante desde los más de 750 puntos básicos que rigen actualmente, pero aún lejos de un nivel de 300 puntos o aún menos, que le permitan al equipo del ministro Luis Caputo recurrir a la colocación de algún bono de deuda. Menos por un monto como el que se necesita para cumplir con el vencimiento.

 

Detalle del acuerdo

Sobre el contenido del acuerdo, y luego de la confirmación de que el monto que se negocia son unos U$S 20.000 millones, se sabe que el crédito de Facilidades Extendidas se firmará a 10 años, con cuatro años y seis meses de gracia, sin necesidad de liquidar capital y con la cancelación de los pasivos que el Poder Ejecutivo mantiene con el Banco Central de la República Argentina /BCRA) como bandera.

 

El FMI desembolsará dinero durante los primeros tres años, de manera trimestral contra cumplimiento de metas y objetivos. Habrá un primer desembolso libre que será de entre 6.000 y 9.000 millones de dólares (es lo que se negocia en estos días), mientras que el resto dependerá del dinero que el Gobierno deba repagarle al propio FMI por los vencimientos de intereses futuros.

 

El estado contable ante el Fondo debería resultar que hasta abril del 2029 no se le liquide dinero que provenga de las arcas del Banco Central, sino un pasamanos del propio FMI. Un esquema que ideó Martín Guzmán en sus negociaciones personales con Kristalina Georgieva durante las negociaciones del primer semestre de 2022. Y que llevaron a que Cristina Fernández de Kirchner diera por terminada su relación con Alberto Fernández.

 

Confirmando así que los aproximadamente U$S10.000 millones que el Gobierno mantiene como bomba de tiempo en pesos con la entidad monetaria, pasarán a ser acreencias del país con el FMI, liberando al Central del pasivo y aumentando en ese dinero las reservas.

 

Habrá más dinero desde el FMI, por un total que de US$20.000 según se definió en los últimos días, a los que hay que sumar dólares que aportarán el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Una parte estaría disponible de manera rápida. Para el FMI serían 8.000 millones, pero el Gobierno quiere que sean más y pulsea por ello.

 

En todo caso, está definido que el desembolso sea de manera gradual. La idea del gobierno es que para julio ya estén ingresados más de 4.000 millones de dólares para cumplir con el pago de deuda en Bonares y Globales emitidos en la reestructuración de deuda de octubre del 2020, durante la gestión de Martín Guzmán.

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