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¿La CIA envenenó al arquero inglés para que Brasil salga campeón del mundo? La teoría que sacude al fútbol

Un periodista inglés y el nieto de un ex estrella del fútbol sostienen que Gordon Banks fue envenenado por agentes de la CIA durante México 70 para favorecer a la dictadura militar brasileña

Viernes 29 de Mayo de 2026

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08:34 | Viernes 29 de Mayo de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma

Unos días atrás un diario inglés publicó una investigación que prometía revelar un escándalo. Un sabotaje de la CIA para envenenar al arquero inglés Gordon Banks y permitir que Brasil saliera campeón mundial en México 70. El móvil, sostiene el largo artículo, habría sido favorecer a la dictadura brasileña que estaba en el poder.

¿Es cierto lo que sostiene el periodista británico? ¿Hay pruebas que lo sustenten? ¿Hubo un complot para perjudicar al entonces campeón del mundo? ¿El espionaje determinó el resultado de una copa del mundo? ¿O sólo se trata de otra teoría conspirativa?

Inglaterra iba a defender su título a México 70. La excursión había empezado mal. Muy mal. En una escala en Colombia, el capitán Bobby Moore fue detenido acusado de robar una pulsera de oro con esmeraldas de la joyería del hotel Hilton en el que paraba la delegación. Hubo un gran revuelo. Intervinieron los gobiernos de ambos países y la plana mayor de la FIFA. El resto del equipo viajó a México y Bobby quedó con detención domiciliaria que cumplió en la residencia del presidente de la Federación Colombiana de fútbol. Fueron tres días vertiginosos. Titulares espectaculares, sensacionalismo, especulaciones, presiones diplomáticas, tensión y negociaciones secretas. Nadie tenía claro cómo había sido el incidente. Unos hablaban de robo; los otros, de conspiración. Finalmente, luego de la intervención de los más altos funcionarios británicos, tan confusamente como había sido detenido, Moore fue liberado y esa misma noche viajó a México. Pocos días después debutaba en el Mundial.

Los capitanes Carlos Alberto Torres y Bobby Moore. (Foto: AP)
Los capitanes Carlos Alberto Torres y Bobby Moore. (Foto: AP)

Inglaterra compartía grupo con Brasil, Rumania y Checoslovaquia. Una zona accesible. La base del equipo era la del 66, los campeones del mundo querían revalidar. Aparte de Bobby Moore, se destacaban Bobby Charlton, el delantero Geoff Hurst y su arquero Gordon Banks, considerado en ese momento el mejor de su puesto.

Tres años atrás Ed Jervis, nieto de Banks, contactó al periodista Gabriel Gatehouse para comentarle su inquietud respecto a la suerte de su abuelo en el Mundial 70. Jervis, de acuerdo a los cuentos familiares y a alguna conexión que hizo de datos sueltos, creía que era verosímil pensar que Banks había sido envenenado con el fin de sacarlo del Mundial. Al periodista, al principio, le pareció una teoría inverosímil. Pero de a poco se fue convenciendo de que algo raro pudo haber pasado. Todo este tiempo, habló con exjugadores, exespías, fuentes secretas y consultó cientos de documentos. El domingo publicó el artículo de tapa de The Observer y en estos días expone los resultados de su investigación en el podcast Foul Play.

Gatehouse y Jervis sostienen que la CIA envenenó a Gordon Banks para que Brasil saliera campeón del mundo y que con esa victoria se favoreciera al régimen militar brasilero.

Esta teoría empezó con Brain Glanville, un legendario y polémico periodista deportivo inglés, que en los años ochenta dijo que otro periodista cuyo primo había sido senador norteamericano, le había dicho: “Fue la CIA ¿No vas a pensar que íbamos a dejar que los ingleses le ganaran a los brasileños?”.

Momento clave del partido entre Inglaterra y Brasil, donde Jarizinho hace un gol. (Foto: FIFA)
Momento clave del partido entre Inglaterra y Brasil, donde Jarizinho hace un gol. (Foto: FIFA)

De ese hilo, de los comentarios desconfiados de Banks a su nieto y de los agujeros de la historia, es de donde tiró Gatehouse para poner en sospecha el episodio y, de paso, ensombrecer el tercer título del mundo obtenido por Brasil.

Esta teoría tiene una pequeña debilidad: en ese Mundial, los brasileños le ganaron a Inglaterra. Y con Banks en el arco. Fue en la primera ronda. Fue el día de la atajada de Banks ante el cabezazo de Pelé que hace casi seis décadas los ingleses tratan de consolidar como la mejor atajada de la historia. Si hasta hace 4 años nosotros decíamos que no había que olvidar las de Fillol ante Johnny Rep y Rob Rensenbrink en la final del 78, Dibu y su pie izquierdo dieron por cerrada la discusión por un buen tiempo.

Ese día de junio de 1970 después de una jugada extraordinaria de Tostao y una asistencia perfecta de Pelé, Jairzinho hizo el único gol.

En el primer partido del grupo, Inglaterra le había ganado ajustadamente a Rumania 1-0. Después perdió con Brasil y clasificó a cuartos de final con una victoria 1-0 frente a Checoslovaquia. Hasta el momento Inglaterra no había deslumbrado. Todo le había costado mucho. Sólo los más optimistas -y los que sabían poco de fútbol- podían afirmar que era el gran candidato al título.

En cuartos debía enfrentar a Alemania, el mismo equipo al que había enfrentado en la final del 66.

La "Atajada del siglo" de Gordon Banks a Pelé. (Foto: REUTERS)
La "Atajada del siglo" de Gordon Banks a Pelé. (Foto: REUTERS)

Tras clasificar a segunda fase, los jugadores ingleses se relajaron y salieron a tomar unos tragos. Banks junto a Bobby Charlton, uno de sus compañeros de habitación, tomó una cerveza. En sus memorias escribió que no recuerda si se la dieron abierta o si la destaparon delante suyo. Al día siguiente, Gordon Banks acusó una indisposición; el cuadro no fue mejorando con el transcurso de las horas. Era una intoxicación masiva que le impidió jugar el partido de cuartos de final. Diarrea y vómitos que le hicieron perder varios kilos. Un cuadro muy similar al que padeció Daniel Passarella en las mismas tierras pero 16 años después.

Su lugar lo ocupó Peter Bonetti: no se puede decir que atajó, tan sólo fue al arco. Bonetti fue el gran responsable de que la teoría del envenenamiento urdido en una gran conspiración internacional sonara verosímil. No porque haya propagado rumores ni porque haya aportado grandes datos o pistas a los investigadores. Sólo porque su actuación fue desastrosa. Quedó clavado al piso en cada uno de los goles alemanes, inmovilizado como si el temor no le dejara mover los brazos y las piernas.

Inglaterra comenzó ganando 2-0 pero Alemania lo remontó. Empató antes del final del tiempo regular y Gerd Muller hizo el tercero en tiempo suplementario. Alemania pasó a las semifinales donde perdería una batalla épica frente a Italia.

Banks junto a Pelé décadas más tarde. (Foto: AP)
Banks junto a Pelé décadas más tarde. (Foto: AP)

Algo para tener en cuenta: esa derrota fue el comienzo de una larga saga de caídas, de desgracias, de tristezas para el fútbol inglés. Ya no volvió a ganar. Por eso buscan allí las causas de la larga sequía, la génesis de la maldición. Hay otra manera de mirar la cuestión. El triunfo del Mundial 66 fue una excepción, provocada más que nada por la localía y ciertas ventajas y favores recibidos. El hecho de haber sido los creadores del deporte no implica una superioridad en el juego. Eso quedó demostrado desde que en 1930 se crearon los mundiales, con la derrota en Brasil 50 frente a Estados Unidos y con la paliza propinada pocos años después por Hungría en Wembley. Los ingleses, en lo que se refiere a fútbol de selecciones, vivieron varias décadas en un equívoco, sobreestimando su capacidad y sus posibilidades. Creyeron ostentar una preeminencia que no era tal.

En su investigación, el periodista inglés hace hincapié en que se estaba cerca del apogeo de la Guerra Fría y que el deporte junto con la carrera espacial eran los dos terrenos en los que se desplegaban las batallas más candentes. Dice que el presidente brasileño Gral. Emilio Médici estaba muy pendiente del equipo y que llamaba a los jugadores, cuerpo técnico y dirigentes todo el tiempo. La dictadura brasileña había intervenido para despedir al entrenador anterior unos meses antes del inicio del campeonato. Gatehouse basa parte de sus elucubraciones en un documento desclasificado de la CIA de febrero del 71 en el que un agente en Brasil dice que el presidente Médici “es relativamente popular; se manejó con habilidad para asociarse al éxito del equipo en México 70”.

Nada que no piense o intente (casi) todos los gobernantes del mundo. De hecho, Harold Wilson, el primer ministro inglés de entonces, intervino personalmente para liberar a Bobby Moore en Colombia. Creía que si a su Selección le iba bien, si repetía el éxito del 66, él se beneficiaría (esa es una creencia que tienen los presidentes de todas las épocas aunque la realidad se empeñe en desmentirlos: nadie se asegura un buen futuro en el poder ni el éxito en las siguientes elecciones en virtud de un éxito deportivo). Wilson hasta había adelantado las elecciones para que se llevaran a cabo en medio del Mundial confiando en que el buen paso de su Selección lo empujara un poco más.

Gordon Banks falleció en 2019 a los 81 años. (Foto: REUTERS)
Gordon Banks falleció en 2019 a los 81 años. (Foto: REUTERS)

La teoría del involucramiento de la CIA, más allá de no estar probada ni siquiera indiciariamente, tiene otras preguntas sin responder: ¿por qué privilegiaría a Brasil por sobre Inglaterra? Si ese fuera el caso ¿por qué no perjudicar a los otros rivales de Brasil a lo largo del torneo? ¿Por qué sólo centrarse en Gordon Banks cuando era tan fácil envenenar la comida y/o bebidas de otros cracks del equipo como Bobby Charlton que compartía habitación, mesa y salidas con el arquero? ¿Una intoxicación masiva no daba una certeza mayor de la derrota inglesa? ¿Por qué dejar avanzar a otros equipos fuertes y peligrosos como Alemania e Italia- posiblemente mejores que Inglaterra- sin ponerles obstáculos como arbitrajes veniales, otras intoxicaciones o cualquiera de las formas posibles del sabotaje.

La historia de la intoxicación o del envenenamiento de Gordon Banks quedará como uno de más de los misterios de los Mundiales. Una historia sin respuesta. Algunos preferirán creer que un gran complot internacional le sacó la posibilidad a su selección de ser bicampeón mundial. Otros, pensaran que es sólo un gesto cercano a la paranoia, una teoría conspirativa sin el más mínimo fundamento en la realidad.

Cualquiera que guste del fútbol sabrá que ese Brasil, el Brasil del 70, equipo fugaz, de tan sólo seis partidos, jugó un fútbol artístico y efectivo, que alcanzó cimas incomparables. Esos que saben de fútbol no dudan de que ese equipo fue uno de los mejores de la historia.

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