En diálogo con Fénix, la periodista boliviana Cecilia Martínez aseguró que, tras 51 días de bloqueos, el gobierno comenzó a normalizar la circulación, pero advirtió que persisten la escasez de combustibles y la presión sobre el dólar
16:06 | Lunes 06 de Julio de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
Tras más de 50 días de bloqueos que afectaron la actividad económica en Bolivia, el gobierno nacional comenzó a implementar medidas para recuperar el abastecimiento y enfrentar la crisis de combustibles. Sin embargo, la situación continúa siendo compleja y todavía persisten largas filas para cargar diésel y nafta, además de problemas vinculados al dólar y al costo de vida.
En diálogo con Fénix, la periodista boliviana Cecilia Martínez explicó que el presidente Rodrigo Paz dispuso el estado de excepción luego de 51 días de protestas, lo que permitió restablecer parcialmente la circulación, especialmente en el departamento de La Paz.
Según indicó, la normalización permitió el ingreso de alimentos a las ciudades y que los productores rurales retomaran el traslado de sus mercaderías. No obstante, advirtió que el prolongado conflicto provocó importantes pérdidas económicas en sectores como el transporte, el turismo, la producción agropecuaria y la ganadería.
Martínez señaló que uno de los casos más afectados fue el de la producción bananera del Chapare, en Cochabamba, donde un importante embarque destinado a Argentina no pudo concretarse debido a los bloqueos. Ante esa situación, el mercado argentino optó por abastecerse desde Paraguay y Ecuador.
Respecto al abastecimiento de combustibles, sostuvo que el problema continúa pese al levantamiento de los cortes. Explicó que el Gobierno autorizó mediante un decreto la importación privada de diésel y gasolina, permitiendo que personas físicas y empresas puedan importar y comercializar combustibles, rompiendo así el monopolio que hasta ahora mantenía la empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).
Aun así, remarcó que las demoras continúan siendo importantes: mientras los automovilistas particulares esperan entre tres y cuatro horas para cargar combustible, el transporte pesado puede permanecer hasta cinco días en fila para abastecerse.
Otro de los temas abordados fue la situación cambiaria. Martínez recordó que Bolivia atravesó durante los últimos años una fuerte escasez de dólares y que, aunque el tipo de cambio oficial permanecía congelado, en el mercado paralelo la divisa llegó a cotizar cerca de los 20 bolivianos.
En ese contexto, explicó que el nuevo gobierno dispuso una actualización del tipo de cambio oficial, que ahora se ubica en torno a los 9,75 bolivianos por dólar, con posibilidad de fluctuar hasta los 10 bolivianos, buscando acercarlo al valor real del mercado.
La periodista advirtió que esta modificación tendrá impacto sobre los precios internos y, especialmente, sobre el costo de los combustibles, que durante años estuvieron fuertemente subsidiados. Si bien reconoció que parte del sector empresarial respalda la liberalización del mercado, consideró que el desafío será garantizar reglas claras y evitar nuevos problemas de abastecimiento.
Finalmente, Martínez afirmó que, aunque comenzaron a observarse algunos signos de normalización tras el levantamiento de los bloqueos, Bolivia todavía enfrenta un escenario económico delicado, con inflación, pérdida del poder adquisitivo e incertidumbre sobre la evolución de la crisis en los próximos meses.