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Tiene 10 años, vendió golosinas en la calle y consiguió pagarse el viaje al Mundial: “Llegué con esfuerzo”

Su familia no llegaba a cubrir los gastos y él no dudó en proponer una idea para ayudar. Junto a sus padres, armó un equipo de ventas que conmovió a los hinchas y logró transformar una bolsa de gomitas en el pasaje para alentar a la Selección.

Martes 14 de Julio de 2026

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09:24 | Martes 14 de Julio de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma

En medio de la fiebre por la Selección Argentina, las historias de esfuerzo para estar cerca de la Scaloneta no dejan de sorprender. Esta vez, el protagonista es Mateo, un nene de 10 años que demostró que la pasión no conoce de imposibles y que, con constancia, los sueños se vuelven realidad.

Decidido a estar junto a la Selección, Mateo puso en marcha una idea para juntar el dinero necesario.

 

“Hace un año que venimos haciendo de todo para estar acá”, contó con orgullo.

De una bandeja en la plaza a recorrer los shoppings

Todo comenzó hace un año, cuando Mateo les planteó a sus padres las ganas de viajar. Al ver que los números no daban, tuvo una idea: “Le pedí a mi mamá que me prestara plata y con eso compré muchas gomitas”.

Mateo con sus papás en la puerta del estadio de Kansas, donde pudo ver a la Selección gracias a su esfuerzo para conseguir la plata. (Foto: Lele Heredia / TN)
Mateo con sus papás en la puerta del estadio de Kansas, donde pudo ver a la Selección gracias a su esfuerzo para conseguir la plata. (Foto: Lele Heredia / TN)

Al principio no fue fácil. Mateo arrancó vendiendo sus bolsitas en una bandeja en una plaza a $1000, pero el negocio no funcionó como esperaba. Lejos de bajarse del objetivo, ajustó la estrategia comercial: agregó más variedad, aumentó el contenido, subió el precio y se mudó a zonas con más tránsito. “Así pudimos vender más”, explicó.

Trabajo en equipo y solidaridad de la gente

Natalia, su mamá recordó emocionada el momento en que Mateo le hizo la propuesta: “Cuando sacamos números con el padre, vimos que era bastante plata y le dijimos que no sabíamos si se iba a poder. Él me dijo: ‘No importa mamá, prestame plata, yo compro gomitas, las revendo y te la devuelvo para ayudarlos’. Me dio mucha emoción”.

El proyecto se volvió un asunto familiar. Matías, su papá, lo acompañaba a cada punto de venta y, a medida que la gente conocía la historia, la empatía hizo el resto. “La gente tiene un corazón enorme, se recopaban y le compraban de a cuatro o cinco bolsitas”, recordó la mamá, destacando que el esfuerzo conjunto de los tres dio sus frutos.

Un sueño cumplido

Para Mateo, la recompensa llegó al cruzar la puerta del estadio. Vivir la experiencia fue algo “emocionante”.

A modo de reflexión, la mamá dejó un mensaje para otros padres: “Los sueños se cumplen. Con esfuerzo, constancia y responsabilidad se puede. Lo más lindo que podemos hacer como papás es apoyar a nuestros hijos en todo lo que decidan, por más mínimo que sea”.

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