En diálogo con Fénix, la economista Gabriela Romer advirtió que la medida reduce los montos a cobrar por los trabajadores y podría generar una ola de juicios por su dudosa legalidad.
16:12 | Viernes 24 de Julio de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
La decisión del presidente Javier Milei de recortar por decreto las indemnizaciones por despido generó fuertes cuestionamientos. En diálogo con Fénix, Gabriela Romer, docente de Economía de la Universidad Nacional de Córdoba, explicó que la medida implica una reducción directa en los ingresos de los trabajadores desvinculados.
Según detalló, el nuevo esquema excluye del cálculo indemnizatorio conceptos clave como bonos por productividad, premios, horas extras y plus vacacional, lo que impacta de lleno en el monto final. “El monto de bolsillo será bastante menor al que se recibía con la ley original e incluso con la última reforma laboral”, sostuvo.
Desde el punto de vista legal, Romer advirtió que el decreto podría ser inconstitucional, ya que una norma reglamentaria no puede modificar una ley vigente como la Ley de Contrato de Trabajo. En ese sentido, anticipó que si las empresas aplican este nuevo cálculo, es muy probable que enfrenten reclamos judiciales.
“Esto va a generar más juicios laborales, no menos”, afirmó, y recomendó a las empresas no aplicar la medida para evitar conflictos legales.
La economista también cuestionó el argumento oficial de que la reforma fomentará el empleo. Consideró que reducir el costo de despido no garantiza nuevas contrataciones y, por el contrario, profundiza la pérdida de derechos laborales.
Además, señaló la falta de reacción tanto del Congreso como de los sindicatos. “Quienes deberían proteger a los trabajadores no están cumpliendo su función”, expresó.
Por otra parte, analizó el contexto económico general y marcó contradicciones en el modelo. Mientras se desregula el mercado laboral, dijo, se implementan esquemas como el RIGI que intervienen en otros sectores.
Finalmente, advirtió que la falta de estabilidad y previsibilidad económica continúa siendo un obstáculo para la llegada de inversiones. “Los inversores observan un escenario cambiante, con reglas que pueden modificarse en poco tiempo, y eso genera desconfianza”, concluyó.