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A 50 años del crimen de Angelelli, destacan el legado del “obispo de los pobres” y su compromiso con los más vulnerables

El divulgador de historia Leonardo Ricciardiello afirmó que el asesinato de Monseñor Enrique Angelelli marcó uno de los hechos más graves de la última dictadura y destacó su cercanía con los sectores populares

Martes 04 de Agosto de 2026

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19:14 | Martes 04 de Agosto de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma

En diálogo con Multiplataforma Fénix, el divulgador de historia Leonardo Ricciardiello reflexionó sobre el 50° aniversario del asesinato de Monseñor Enrique Angelelli y remarcó que la decisión de la última dictadura militar de asesinar a un obispo refleja la magnitud del ataque contra quienes defendían los derechos de los sectores más vulnerables.
 
Ricciardiello sostuvo que Angelelli fue uno de los principales exponentes de la Teología de la Liberación en América Latina y recordó su participación en el Pacto de las Catacumbas, impulsado tras el Concilio Vaticano II, donde un grupo de obispos asumió el compromiso de vivir con austeridad, mantenerse cerca de los pobres y evitar privilegios o vínculos permanentes con los espacios de poder. En ese sentido, destacó que el religioso también cuestionó las desigualdades dentro de los sindicatos cuando sus dirigentes se alejaban de la realidad de los trabajadores.
 
El historiador señaló además que Angelelli llegó a una provincia atravesada por una profunda crisis institucional y social, con altos niveles de pobreza y escaso acceso a servicios básicos. En ese contexto, afirmó que el obispo impulsó una Iglesia comprometida con las comunidades rurales y con la organización de los trabajadores, convirtiéndose en una figura adelantada para su tiempo por su manera de ejercer el liderazgo religioso.
 
Por otra parte, explicó que el golpe militar de 1976 significó un quiebre para ese proceso pastoral. Recordó que antes del asesinato de Angelelli también fueron asesinados los sacerdotes Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville, además del laico Wenceslao Pedernera, todos vinculados al trabajo social y comunitario en el interior riojano. Según indicó, la represión desarticuló numerosas experiencias de organización campesina que buscaban mejorar las condiciones de vida de las familias rurales.
 
Finalmente, Ricciardiello consideró que uno de los principales legados de Angelelli fue haber llevado la Iglesia al territorio, acompañando a las comunidades más postergadas y promoviendo una participación activa junto a los trabajadores y pequeños productores. A medio siglo de su asesinato, afirmó que su figura continúa siendo un símbolo del compromiso social dentro de la Iglesia argentina.

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