"Fui porque era menor de edad y era en la matinée, pero… conocía al chico de la barra y tenía alcohol. Después de eso, dejé de tomar por mucho tiempo", comenzó relatando, en un momento de su vida marcado por un hecho muy triste: la reciente muerte de su papá, Mario Castiglione.
Sobre cómo llegó a ese estado, Sofía fue muy gráfica: "Me acuerdo de todo: me tomé 12 toc toc, dos cervezas y un Fresita. Te lo juro, tuve un coma, era re chica y era una tarada. Me volteó mal, fue horrible. La pasé para el culo, vomité, casi me muero".
También recordó el after de esa noche: "Me acuerdo que salgo de Zárate y tengo que ir a buscar a la mamá de mi hermano que estaba en un lugar en Zárate Brazo Largo abajo, en el río, y digo '¿cómo hago, 4 de la mañana, para conseguir un taxi?'. Veía solo el piso, caminaba como los borrachos".
Para Sofía, esa situación estuvo vinculada a un dolor que en ese momento no podía expresar: "Se había muerto mi papá, que tomaba alcohol; yo a mi papá no lo lloré, lo pude llorar a los 17", explicó. El impacto de ese episodio a los 15 fue tan fuerte que quedó muy sensibilizada, y alrededor de los 20 años volvió a atravesar una situación similar.
"Después de ahí intenté tomar alcohol en los boliches, un día me tomé dos cervezas, nada más, y Juana Viale y Gastón Pauls me salvaron la vida. Lo que me pasaba es que mi cuerpo no llegaba a absorber todo el alcohol. Es lo peor", cerró Sofía Gala.