El psiquiatra Fernando Ferreyra explicó cómo la rutina, la falta de novedades y la manera en que el cerebro registra las experiencias influyen en nuestra percepción del paso del tiempo.
18:09 | Miércoles 16 de Septiembre de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
En diálogo con Fenix, el psiquiatra Fernando Ferreyra explicó por qué muchas personas sienten que los días pasan cada vez más rápido y señaló que esta percepción está relacionada con el ritmo de vida y la forma en que cada persona vivencia sus experiencias.
Según explicó, quienes llevan una vida acelerada, con muchas actividades y rutinas repetitivas, pueden tener una sensación subjetiva de que los días son más cortos. “Uno pareciera que vive más rápido, como que el día se acorta”, sostuvo.
Ferreyra destacó que la novedad tiene un papel fundamental en la manera en que percibimos el tiempo. En los niños, gran parte de las experiencias cotidianas son nuevas y representan un aprendizaje constante. En cambio, cuando las actividades se vuelven rutinarias, el cerebro registra menos elementos novedosos y, al mirar hacia atrás, puede parecer que el tiempo pasó rápidamente.
“Cuando el elemento se vuelve rutinario, los momentos se vuelven rutinarios, siempre es lo mismo y los días son más cortos”, explicó el especialista. Para graficarlo, comparó esta sensación con la película El día de la marmota, en la que el protagonista vive repetidamente la misma jornada.
El psiquiatra también diferenció esta percepción de lo ocurrido durante la pandemia. Según explicó, durante la cuarentena muchas personas experimentaron justamente lo contrario: los días parecían interminables debido a la ruptura de las rutinas habituales y a la falta de actividades que permitieran estructurar el tiempo cotidiano.
Consultado sobre los niños, Ferreyra sostuvo que para ellos el paso del tiempo suele vivirse de otra manera porque sus jornadas contienen una mayor cantidad de experiencias novedosas. En cambio, señaló que esta sensación de aceleración temporal se vuelve más frecuente a partir de los 50 años.
Durante la entrevista también se abordó una cuestión más filosófica sobre qué entendemos por tiempo. Ferreyra explicó que, si bien existen fenómenos naturales que marcan ciclos, los seres humanos construyen estructuras temporales para organizar la vida cotidiana.
“Por lo menos es una estructura que utilizamos nosotros para organizar y ordenar”, señaló. En ese sentido, explicó que conceptos como los días, las horas y las rutinas permiten organizar las actividades laborales y sociales.
De esta manera, la sensación de que “el tiempo vuela” no significa necesariamente que los días sean objetivamente más cortos, sino que puede estar vinculada con la forma en que registramos las experiencias, especialmente cuando la vida cotidiana se vuelve repetitiva y previsible.