El analista internacional Juan Battaleme explicó que el aumento del costo de vida, los recortes del gasto público, el endeudamiento y los cambios en el mercado laboral profundizan la tensión social en Europa.
17:03 | Lunes 19 de Octubre de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
En diálogo con Fenix, el analista internacional Juan Battaleme analizó el escenario de protestas sociales que atraviesa Europa, con manifestaciones en Francia e Italia, y sostuvo que el malestar responde a una combinación de factores económicos, políticos y demográficos que afectan a distintos países del continente.
“Esta cuestión de las protestas sociales son cíclicas en Europa que se están agravando por, diría, tres cuestiones centrales”, señaló. En primer lugar, mencionó el incremento del costo de vida, especialmente desde 2022, y el encarecimiento de la energía, un factor clave para el funcionamiento de las economías europeas.
Según explicó, el modelo de globalización posterior a la década de 1990 se apoyó en el acceso a energía barata proveniente de Rusia, Medio Oriente y el norte de África. Sin embargo, sostuvo que los conflictos que afectan a esas regiones modificaron ese escenario y generaron nuevas dificultades económicas para Europa.
Como segundo factor, Battaleme señaló el impacto del gasto destinado a sostener el esfuerzo bélico en Ucrania y las consecuencias que esto puede tener sobre otras áreas del presupuesto estatal.
“Para poder sostener el esfuerzo de guerra en Ucrania, por ejemplo, hay que hacer recortes en áreas muy sensibles europeas”, afirmó, en referencia a sectores vinculados con el Estado de bienestar, como la educación y la salud.
El analista también mencionó el sobreendeudamiento de distintos países europeos y la necesidad de ordenar las cuentas públicas. En ese contexto, advirtió que los ajustes pueden traducirse en una reducción de beneficios y prestaciones para la población, profundizando el descontento social.
A estos factores sumó la cuestión migratoria y el envejecimiento de la población, dos fenómenos que, según explicó, también inciden en las decisiones políticas y en la sostenibilidad de los sistemas de protección social.
Durante la entrevista, Battaleme planteó que Europa atraviesa una transformación de su modelo económico y social, en un escenario en el que los gobiernos deben responder a las demandas de la población mientras intentan controlar el gasto público.
“Los gobiernos sobregastaron en su momento, ahora tienen que hacer ajustes y poner en orden sus cuentas también, pero eso se traslada a las sociedades”, explicó.
En ese sentido, consideró que la reducción de prestaciones y los cambios en las políticas públicas se producen en sociedades que ya presentan altos niveles de división y tensión política.
También recordó el debate sobre el financiamiento de la defensa europea y el papel que históricamente desempeñó Estados Unidos en la seguridad del continente. Según señaló, la presión para que los países europeos incrementen sus propios gastos militares modificó el equilibrio presupuestario.
“Cuando apareció un líder como Trump y le dijo, miren, ahora van a tener que gastar ustedes en defensa, la ecuación cambió”, sostuvo.
Para Battaleme, este escenario también impacta sobre el modelo de integración europea y sobre la orientación política de sus sociedades, donde observa un avance de alternativas de centroderecha y de sectores nacionalistas.
*Automatización e inteligencia artificial: el desafío del empleo*
Otro de los ejes centrales del análisis fue el futuro del trabajo frente al avance de la automatización y la inteligencia artificial. Battaleme advirtió que la transformación tecnológica podría dejar obsoletos numerosos puestos laborales y modificar las oportunidades de empleo, especialmente para los jóvenes.
“Más allá de lo que yo pueda creer, la estimación general es que es inevitable que un número creciente de puestos de trabajo queden obsoletos o sean reemplazados por los grados mayores de automatización, de independencia de sistemas robóticos”, afirmó.
El analista diferenció los casos en los que la tecnología permite mejorar las capacidades humanas de aquellos en los que directamente reemplaza tareas realizadas por personas.
“Ahora, no en todos lados la inteligencia artificial está generando ese impacto positivo de aumentar las capacidades de los seres humanos. En otros casos directamente los reemplaza, como los hemos visto en las fábricas de automóviles”, señaló.
Además, explicó que los sistemas de seguridad social europeos enfrentan dificultades relacionadas tanto con el envejecimiento poblacional como con los cambios en el mercado laboral. La sustitución de tareas mediante sistemas robóticos, indicó, afecta incluso a empleos de menor calificación que anteriormente representaban una posibilidad de inserción laboral.
Consultado sobre las posibles salidas a la crisis, Battaleme coincidió en que el diálogo es fundamental para reducir la tensión social, aunque advirtió que las divisiones políticas y las dificultades económicas complican la búsqueda de consensos.
El analista sostuvo que Europa atraviesa una etapa de reorganización en la que confluyen el encarecimiento de la vida cotidiana, las restricciones presupuestarias, los cambios demográficos y la transformación del empleo.
En ese marco, las protestas representan una expresión del malestar de sectores de la sociedad que sienten el impacto de los ajustes y de la pérdida de beneficios, en medio de un escenario político cada vez más fragmentado.