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La Casa Rosada reconoce preocupación por el deterioro de los bonos y el impacto anticipado de la incertidumbre electoral. Economía espera una mejora cercana al 1,5% en el próximo dato del INDEC que se conocerá hoy.
Miércoles 21 de Octubre de 2026
09:12 | Miércoles 21 de Octubre de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
El Gobierno reconoce preocupación por la suba del riesgo país y espera una recuperación de la actividad económica en agosto, después de la fuerte caída que registró el último informe del INDEC. En la Casa Rosada admiten que el deterioro de los bonos argentinos se produjo antes de lo que proyectaban para el calendario electoral de 2027 y buscan evitar que la incertidumbre financiera se traslade a las expectativas sobre el programa económico. El Ejecutivo apuesta a una mejora de los indicadores durante los próximos meses y considera que el repunte de la actividad puede contribuir a estabilizar el escenario.
“Nos preocupa la suba del riesgo país porque esperábamos que sucediera eventualmente, pero no tan lejos de la elección”, reconocen en Nación. Admiten que existen factores domésticos que inciden sobre el indicador, aunque mantienen que el contexto internacional explica una parte importante de la presión reciente sobre los activos argentinos. La expectativa oficial es que las tensiones comiencen a reducirse después de las elecciones legislativas de noviembre en Estados Unidos y que el país atraviese un verano con menor volatilidad financiera.
El riesgo país superó este martes los 700 puntos básicos por primera vez en el año y llegó a tocar las 710 unidades, antes de retroceder hacia los 680 puntos. El índice elaborado por JP Morgan había alcanzado un mínimo cercano a los 402 puntos en julio y acumuló desde entonces un deterioro significativo. El movimiento refleja la caída del precio de los bonos soberanos en dólares y una mayor prima de riesgo exigida por los inversores para financiar al Estado argentino.
La explicación oficial combina el endurecimiento de las condiciones financieras internacionales, la incertidumbre electoral y las dudas sobre la continuidad del programa económico. El Gobierno pone el foco sobre el aumento de las tasas de interés de Estados Unidos y los conflictos geopolíticos, especialmente en Medio Oriente. Sin embargo, reconoce que la dinámica política local también tiene consecuencias sobre la valuación de los bonos. En la Casa Rosada esperan que una reducción de las tensiones externas y un escenario electoral más ordenado permitan recuperar parte del terreno perdido.
La principal apuesta internacional del Ejecutivo es que las tasas estadounidenses comiencen a bajar después de las elecciones de noviembre, junto con una eventual normalización del conflicto en Medio Oriente. Esa expectativa enfrenta, por ahora, un escenario financiero adverso: la Reserva Federal elevó en septiembre su tasa de referencia al rango de 3,75% a 4% y los pronósticos de mercado siguen contemplando nuevos aumentos durante los próximos meses. Una reducción de los rendimientos internacionales no está garantizada y dependerá de la inflación y de las decisiones de la autoridad monetaria estadounidense.

La situación económica e internacional también formó parte de la reunión de la mesa política que encabezó Karina Milei este martes en la Casa Rosada. Según informó oficialmente el Gobierno, se analizaron el contexto político y económico externo, con especial atención a los conflictos sociales en Francia e Italia. Luis Caputo brindó además detalles de la cumbre con el Fondo Monetario Internacional realizada la semana pasada en Tailandia. En paralelo, dentro del oficialismo se viene discutiendo la necesidad de ordenar las negociaciones políticas y legislativas para reducir la incertidumbre de cara a 2027.
Milei también vincula parte del deterioro financiero con la posibilidad de un regreso del kirchnerismo al poder, una interpretación que viene expresando mediante su referencia al “riesgo kuka”. En el Ejecutivo sostienen que las declaraciones de dirigentes opositores sobre eventuales modificaciones al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) alimentan las dudas de los inversores sobre la estabilidad de las reglas económicas. La Casa Rosada mantiene que cumplirá con los compromisos de deuda y que la incertidumbre política no modifica esa decisión.
El mercado, en tanto, mantiene interrogantes sobre la disponibilidad de divisas para afrontar los vencimientos de deuda de 2027 y 2028 y el ritmo de acumulación de reservas del Banco Central. El Gobierno sostiene que dispone de instrumentos de financiamiento y líneas de liquidez para cumplir sus obligaciones, aunque los inversores siguen reclamando precisiones sobre los fondos efectivamente disponibles y su aplicación. La diferencia entre los recursos potenciales y las divisas ya aseguradas continúa siendo una de las variables que condicionan la evolución del riesgo país.
En paralelo, el Ejecutivo espera una mejora cercana al 1,5% en la actividad económica de agosto, cuyo resultado difundirá el INDEC este miércoles 21 de octubre. La estimación oficial apunta a una recuperación después del retroceso registrado en julio y coincide en dirección con los relevamientos de consultoras privadas, aunque algunos cálculos del sector anticipan una mejora algo menor. En Balcarce 50 consideran que el último dato marcó un piso y que la actividad puede retomar una trayectoria de crecimiento durante los próximos meses.
El antecedente inmediato es negativo. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) cayó 2,9% en julio respecto de junio, en la serie desestacionalizada, y retrocedió 1,4% en la comparación interanual. El indicador acumuló, de todos modos, un crecimiento del 1,7% entre enero y julio frente al mismo período de 2025. La contracción mensual contrastó con el aumento del 0,8% que había registrado junio y profundizó las dudas sobre la fortaleza de la recuperación.
La caída de julio tampoco fue homogénea. Ocho de los quince sectores relevados por el INDEC registraron retrocesos interanuales, encabezados por el comercio mayorista y minorista, con una baja del 5,1%, y la industria manufacturera, con una contracción del 4,6%. Ambos sectores restaron en conjunto 1,3 puntos porcentuales al resultado general. En sentido contrario, la pesca avanzó 424,5% y la explotación de minas y canteras creció 8,4%, lo que volvió a mostrar diferencias importantes entre las actividades productivas.
El Gobierno apuesta a que la mejora de agosto permita sostener que la economía atravesó una caída transitoria y evitar una recesión técnica, aunque un rebote mensual no alcanza por sí solo para descartar ese escenario. El segundo trimestre registró una contracción del PBI desestacionalizado del 0,6%, mientras que el Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central anticipó una nueva baja del 1% durante el tercer trimestre. Si se confirma esa trayectoria, la economía acumulará dos trimestres consecutivos de contracción, pese a eventuales mejoras mensuales.
La estrategia comunicacional de la Casa Rosada será priorizar las comparaciones contra el mismo trimestre o semestre del año anterior y defender los resultados acumulados del programa económico. Milei pidió a ministros y legisladores que intervengan en la discusión pública de los indicadores y respondan a los cuestionamientos con datos específicos. El criterio ya se aplicó después de que el INDEC informara que la pobreza aumentó al 32,3% durante el primer semestre: el oficialismo destacó entonces la reducción frente al 52,9% registrado en igual período de 2024.
En el Ejecutivo también defienden la utilización de la serie tendencia-ciclo del EMAE para evaluar la evolución de la economía, frente a la volatilidad que muestra la medición mensual desestacionalizada. En julio, ese componente registró un aumento del 0,2%, a pesar del retroceso de la actividad frente a junio. La diferencia responde a que la tendencia-ciclo suaviza las oscilaciones de corto plazo y se revisa con la incorporación de nuevos datos, por lo que no permite determinar por sí sola si comenzó una recuperación sostenida.
La Casa Rosada espera que una desaceleración adicional de la inflación, una recuperación de los salarios y una mejora de la actividad contribuyan a reducir la presión financiera durante el verano. El próximo dato del INDEC será una primera prueba para esa proyección, mientras el mercado seguirá de cerca los vencimientos de deuda, la acumulación de reservas y las definiciones políticas de cara a 2027. En Nación reconocen que la suba del riesgo país encendió alertas antes de lo previsto, pero mantienen la decisión de sostener el programa económico sin introducir medidas de estímulo financiadas con mayor gasto público.
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