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La senadora busca imponer condiciones a los Milei y reclama espacios de decisión para la disputa electoral de 2027. El exministro apuesta a organizar a la oposición y se reencontrará con Lula en Brasil.
Viernes 06 de Noviembre de 2026
08:43 | Viernes 06 de Noviembre de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
Patricia Bullrich entró a una oficina de Palermo donde la esperaba su equipo más cercano después de la suspensión de la reunión de mesa política del Gobierno. Entre los asistentes, llamó la atención la escarapela cuadrada que llevaba puesta. Era un regalo de cumpleaños que había recibido el 11 de junio con el sistema de colores Pantone. La particularidad es que permite distinguir tonalidades con precisión. Una imagen que coincide con la estrategia que busca desarrollar frente a Javier y Karina Milei: definir con mayor nitidez su identidad política, compartir el Gobierno sin diluir su perfil y conservar capacidad propia de decisión.
El regalo tiene además una fecha significativa. Ese mismo 11 de junio, Bullrich profundizó sus diferencias con Manuel Adorni por las inconsistencias en su declaración jurada. “Esto es más que un error, esto es una omisión ética. Y nuestro gobierno tiene la moral como política de Estado”, sostuvo entonces. Karina Milei asistió después a su festejo de cumpleaños y el Presidente la saludó. La relación política atravesó desde entonces nuevos desencuentros, pero en el entorno de la legisladora insisten en que no busca una ruptura. Su objetivo es llegar a la negociación electoral de 2027 con mayor peso propio y capacidad para imponer condiciones.
“¿Y si nos ponemos terroristas?”, deslizó uno de los presentes durante la reunión en Palermo. La frase precedió a la decisión de tomar una fotografía y hacerla pública. Damián Arabia, el único que había elegido mate mientras los demás tomaban café, fue el primero en difundirla. Bullrich quedó en el centro de la imagen, rodeada de los diputados que responden a su conducción. En pocos minutos comenzó a circular una definición: la mesa política de Patricia. “Tenemos que mostrar los dientes. Sino, no nos van a respetar”, explican en sus filas. La fotografía buscó transmitir que la senadora dispone de una estructura legislativa propia y que no está dispuesta a negociar únicamente lugares testimoniales.
En la Casa Rosada todavía consideran a Bullrich una alternativa firme para acompañar a Milei como candidata a vicepresidenta, aunque también mantienen bajo análisis nombres del interior vinculados con los gobernadores. La diferencia está en las condiciones. En el bullrichismo preparan un reclamo que incluye participación en ministerios, secretarías, listas legislativas y decisiones estratégicas de la campaña. “Lo lógico sería pedir una parte de todo. En 2025 nos dejaron bastante de lado”, sostienen cerca de la senadora. En el entorno presidencial prefieren postergar las definiciones hasta el verano y consideran enero como un horizonte para ordenar el armado electoral.

Bullrich también trabaja sobre un terreno que hasta ahora mantuvo subordinado a su participación en el oficialismo: la construcción de una voz económica propia. Continúa reuniéndose con economistas y en su entorno anticipan que habrá referentes de esa área con mayor exposición pública. Niegan, sin embargo, que exista una interlocución permanente con Carlos Melconian y aseguran que mantuvieron un solo encuentro en los últimos meses. El movimiento se relaciona con sus reclamos por medidas que permitan mejorar el consumo y la situación de las empresas, sin abandonar necesariamente el equilibrio fiscal que defiende Milei.
La negociación con Bullrich se cruza con otra discusión que divide a la conducción libertaria: los acuerdos con los gobernadores. En el sector de Karina Milei cuestionan la velocidad con la que Diego Santilli intenta cerrarlos y advierten que el oficialismo corre el riesgo de conceder demasiado antes de conocer su verdadero peso electoral. “Se confundió y está jugando a otra cosa distinta a la nuestra”, expresan en ese espacio, donde rechazan una estrategia de acuerdos rápidos a cambio de lugares en las listas. Los voceros oficiales niegan que exista una confrontación, pero las diferencias provocaron llamadas y reproches internos. La intención del armado partidario es profundizar su capacidad de negociación y evitar compromisos prematuros.
Del otro lado de la disputa electoral, Sergio Massa también comenzó a ensayar movimientos para 2027. El lunes recibió en sus oficinas de Retiro a André Janones, Chico Kertész y Rafael Marroquim, integrantes del equipo que trabajó en la campaña de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil. Tomaron agua, hablaron de Lionel Messi y dedicaron buena parte de la conversación a la estrategia que permitió revertir el resultado de la primera vuelta brasileña. En un momento apareció una referencia futbolística. “Ahora estoy jugando de cinco. Estoy de armador”, les dijo el exministro de Economía. La frase sintetiza el papel que busca ocupar: participar en la construcción de una alternativa a Milei sin adelantar todavía una candidatura presidencial.
La discusión se concentró en cómo trasladar parte de la experiencia brasileña a la Argentina. En el Frente Renovador sostienen que el objetivo es instalar una confrontación sobre las consecuencias económicas y sociales del modelo libertario, en lugar de anticipar una competencia entre dirigentes opositores. “La idea es discutir el modelo de Milei y que eso quede en el centro. Por eso no tiene que haber candidato anunciado”, explican en el massismo. La estrategia contempla impulsar discusiones sobre jubilaciones, ingresos y condiciones de vida, además de aprovechar movimientos parlamentarios como la reposición de la Ley de Tierras. Buscan generar una reacción electoral contra las políticas del Gobierno sin responsabilizar a quienes lo votaron en 2023.
Los visitantes brasileños aportaron su experiencia de movilización digital, especialmente a través de las comunidades de WhatsApp que Janones impulsó durante la campaña de Lula. En el entorno de Massa consideran que la oposición necesita combinar organización territorial, comunicación directa y referentes capaces de interpelar a sectores que hoy no se identifican con el peronismo. También anticipan que en los próximos meses habrá mayores definiciones sobre los voceros económicos del espacio. Durante el encuentro trascendió que hubo una comunicación telefónica de Lula, aunque ese contacto no cuenta con una confirmación pública independiente. La conversación terminó con un compromiso de continuidad: volver a verse durante la asunción del mandatario brasileño, prevista para el 5 de enero. “Después me los traigo para la Argentina”, les dijo Massa.
Los estrategas viajaron después a San José 1111 para reunirse con Cristina Kirchner, que venía siguiendo especialmente las elecciones legislativas de Estados Unidos. En su entorno aseguran que observó los debates, las encuestas y los resultados de Texas, donde los demócratas consiguieron victorias históricas y recuperaron el control de la Cámara de Representantes. La expresidenta y sus colaboradores interpretan el retroceso republicano como una señal que podría dificultar la relación entre Milei y Donald Trump. “Le va a complicar el financiamiento y va a tardar más en atender el teléfono”, especulan cerca de Cristina. La lectura forma parte de la expectativa opositora frente al nuevo escenario estadounidense. Mientras tanto, el peronismo mantiene abierta su discusión sobre el liderazgo, con Axel Kicillof dispuesto a competir en una interna y Massa concentrado en ampliar su estructura de alianzas.
Las diferencias internas del Gobierno tienen otro escenario en el proyecto de Defensa de la Soberanía Nacional, una iniciativa promovida por Santiago Caputo que obtuvo dictamen en Diputados el 27 de octubre, después de una negociación que obligó al oficialismo a incorporar modificaciones. El texto recibió 60 firmas en el plenario de las comisiones de Defensa Nacional, Legislación Penal y Relaciones Exteriores, pero las conversaciones continúan. En la Casa Rosada reconocen que se preparan nuevos cambios para su tratamiento en el recinto. La intención inicial era convocar una sesión el 12 de noviembre, aunque ahora los movimientos legislativos apuntan al 18.
El punto que más tensiones genera es la creación del Consejo de Seguridad Nacional, una estructura que estaría presidida por Javier Milei y tendría facultades para coordinar políticas de defensa, inteligencia, protección de infraestructura crítica y control de espacios estratégicos. En el sector de Karina Milei y los Menem cuestionan la influencia que busca ejercer Santiago Caputo sobre el esquema. “Estamos a los tiros por Malvinas. El muchacho se quiere crear un Estado paralelo en el Consejo de Seguridad, que pretende manejar él”, expresan en ese espacio.
La incorporación del Ministerio de Seguridad Interior como integrante permanente fue uno de los cambios que profundizó el enfrentamiento. La versión dictaminada incluye también a la Jefatura de Gabinete, Cancillería, Defensa, Economía, la Secretaría Legal y Técnica y la SIDE. En el sector de Santiago Caputo habían resistido la participación permanente de Seguridad, mientras que sus adversarios internos promovieron su incorporación. Diputados que participaron de las negociaciones describen llamados cruzados y fuertes reproches por la redacción del artículo. A eso se suman las diferencias sobre el alcance de las sanciones a empresas vinculadas con la explotación de recursos naturales en Malvinas, que pueden incluir multas calculadas sobre el precio del petróleo, inhabilitaciones y consecuencias penales.
La discusión sobre Malvinas no es un episodio aislado. La mesa política tampoco consiguió cerrar las diferencias entre el sector encargado de las negociaciones parlamentarias y el equipo económico por la Ley de Discapacidad, que sigue generando cuestionamientos por su impacto fiscal. A esa controversia se agregó la contramarcha del proyecto de Ley de Competitividad Financiera, una reforma de 240 artículos que el Gobierno había trabajado durante meses y que Federico Sturzenegger presentó internamente ante la conducción oficialista. La iniciativa fue enviada a Diputados y retirada después de que se conociera un artículo que modificaba el tratamiento impositivo de los Cedears.
En paralelo, el Gobierno busca acelerar su agenda bilateral con Estados Unidos después de la derrota de los republicanos. En Nación aseguran que mantienen la intención de enviar al Congreso el acuerdo comercial durante este mes y avanzar con los instrumentos pendientes de la relación bilateral. Las victorias demócratas, incluida la recuperación del control de ambas cámaras del Congreso estadounidense, todavía no provocaron una interpretación unificada en el oficialismo sobre sus posibles consecuencias para el vínculo entre Milei y Trump. Tampoco fue convocada nuevamente la mesa de campaña libertaria.
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