Internacionales

La primera protesta contra Jair Bolsonaro paraliza escuelas y universidades en Brasil

Docentes y estudiantes se movilizaron en todo el país. Para el presidente brasileño, son “imbéciles” e “idiotas útiles”.

Miércoles 15 de Mayo de 2019

135017_1557959173.jpg

Miles de estudiantes y profesores salieron este miércoles a las calles en las principales ciudades de Brasil en rechazo a los recortes presupuestarios en educación aplicados por el gobierno de Jair Bolsonaro. Fue la primera gran protesta contra el Ejecutivo de ultraderecha desde que llegó al poder hace casi cinco meses. El presidente restó importancia a la movilización y denunció una manipulación de “idiotas útiles” por parte de una minoría de izquierda.

El anuncio de un recorte de 30% en el presupuesto discrecional de las universidades federales -unos 1.800 millones de dólares, utilizados entre otras cosas para el pago becas de investigación y de servicios- disparó los reclamos en todo el país.

Varios sindicatos de maestros y empleados de colegios y universidades -públicos y privados- se adhirieron a la jornada de protesta, que afectó a muchas instituciones que suspendieron sus actividades.

Pese a la masividad de las marchas, Bolsonaro salió al cruce de los manifestantes. “La mayoría es militante, no tienen nada en la cabeza. Si le preguntas la fórmula del agua no la saben, son unos idiotas útiles e imbéciles que son usados como margen de maniobra de una minoría que compone el núcleo de muchas universidades en Brasil”, lanzó desde Dallas, Texas, donde viajó para recibir un premio de la Cámara de Comercio Brasil-Estados Unidos.

El presidente cuestionó que la educación “está dejando mucho que desear” en el país y responsabilizó a las gestiones del Partido de los Trabajadores. “El 70% de los chicos con 15 años de edad no sabe lo que es una regla de tres simple, estamos cada vez más ladera abajo”, protestó.

“No hay recortes. El problema es que encontré un Brasil destruido económicamente” y “las recaudaciones fueron inferiores a las previstas”, argumentó Bolsonaro.

Desde temprano, Brasilia, Belo Horizonte y Salvador eran escenario de protestas callejeras. Por la tarde se sumaron San Pablo, Río de Janeiro y otras ciudades en varios estados, con una participación masiva. Además de rechazar los recortes a los fondos educativos, muchas consignas apuntaron a la reforma del sistema de jubilaciones -considerada esencial por el gobierno y los mercados para enderezar las cuentas públicas- y contra el reciente decreto de Bolsonaro que flexibilizó el porte de armas.

Poco después de anunciar los recortes presupuestarios, el ministro de Educación, Abraham Weintraub, dijo en una entrevista con el diario Estado de Sao Paulo que las universidades que promueven “alboroto” y “eventos ridículos” dentro de sus campus tendrían menos presupuesto. Desde la llegada de Bolsonaro al poder, la educación se convirtió en un terreno de conquista designado para los sectores más radicales del electorado “bolsonarista”, decididos a extirpar cualquier vestigio de “marxismo cultural” de las aulas.

En principio la reducción del presupuesto iba a aplicarse solamente en tres universidades que organizaron debates con figuras de izquierda y que fueron acusadas por Weintraub de “sembrar el desorden”. Pero ante las reacciones negativas, se extendió la medida a todas las instituciones federales, y el gobierno argumentó que los recortes son apenas por cuestiones presupuestarias.

El ministro de Economía, Paulo Guedes, dijo el martes que la economía brasileña está “en el fondo del pozo” y que habrá una revisión de la previsión de crecimiento para este año, por lo que podría haber nuevos recortes en el presupuesto nacional, aunque no aclaró en qué áreas.

La actividad económica de Brasil cerró en negativo en el primer trimestre, anticipó ayer el Banco Central con un indicador considerado una “previa del PBI”, lo que levanta temores sobre la ralentización de la economía.

Para muchos profesores y estudiantes, sin embargo, los recortes son una represalia al posicionamiento de algunas universidades federales contra Bolsonaro durante la campaña presidencial del año pasado.

Para algunos sindicalistas, la jornada de este miércoles es un ensayo de la huelga general convocada para el 14 de junio contra la reforma de las jubilaciones, un proyecto que le valió a Bolsonaro amplio apoyo del mercado. 

Top Semanal

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR

LOCALES

NACIONALES

INTERNACIONES

DEPORTES

SOCIEDAD

FARÁNDULA