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Sabrina Rojas, entre el alivio y la ironía tras los rumores de infidelidad de Luciano Castro: “Me pedía disculpas”

La conductora se desmarcó de las versiones que apuntan a su ex y Griselda Siciliani y habló con crudeza sobre sus propias experiencias con el actor

Miércoles 07 de Enero de 2026

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09:31 | Miércoles 07 de Enero de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma

El rumor que comenzó al mediodía como una ráfaga en la televisión argentina, cruzó toda la jornada hasta que las últimas horas de la tarde Sabrina Rojas reaccionó con una mezcla de alivio, ironía y una confesión íntima. Todo comenzó con las especulaciones respecto de una supuesta infidelidad de Luciano Castro a su actual pareja, Griselda Siciliani.

Nadie en el estudio de SQP (América TV) pudo anticipar la sinceridad con la que Rojas abordó el escándalo que sacudía al mundo del espectáculo. Ella, reemplazo veraniego de Yanina Latorre, se enfrentó al tema sin rodeos, al soltar declaraciones que expusieron no solo su presente emocional, sino también los claroscuros de su pasado junto al actor.

“Claramente, no es un tema que a mí me compete en lo más mínimo. Qué alivio sentirse tan suelta de cuerpo… No estoy más en esos lugares”, lanzó Sabrina al marcar distancia y, al mismo tiempo, dejar entrever un alivio largamente esperado. ¿Cuántos años pueden pesar sobre los hombros de quien teme el escarnio mediático? Ella misma lo confesó: “Porque en verdad, corporalmente, cuando salís con una persona infiel, te pesa. A mí me pasaba ver la tele y ver un enigmático y decir: ‘¿Seré yo?’”. Y coronó la idea con una frase que retumbó en el estudio: “Hoy estoy tan libre, tan suelta de cuerpo, que digo ‘gracias, Dios’”.

 
Luciano Castro y Sabrina Rojas
Luciano Castro y Sabrina Rojas en una antigua postal familiar

La charla, lejos de disipar el aire denso, escaló en intensidad. Rojas eligió el humor, pero no evadió el filo. “A él no le importa… él siente que no tiene que dar explicaciones”, soltó sobre Castro. Su risa se mezcló con una definición que enardeció a la audiencia: “Con su mujer se pone más pollerudo que nunca”. Pero el retrato no quedó allí. Dejó entrever una faceta menos conocida del actor: “Igual, Luciano tiene algo que cuando se equivoca te pide perdón… hay gente que es infiel por naturaleza, es así”.

¿Y cómo se procesa la infidelidad puertas adentro? Rojas se sumergió en recuerdos y habló sin filtros: “Muchas veces pedía disculpas, y yo le decía que todo bien, pero no llegues a pedir disculpas, antes es. Pero es mucho más valedero el que te pide perdón que el que te dice que estás loca”. La reflexión viró hacia una cruda autocrítica y una defensa de las mujeres: “Sacándome a mí, y viendo historias de amigas, yo digo que a veces la mujer que es tratada de tóxica, es una mujer normal que te enloquecen una, dos, tres, cuatro, que te volvieron tóxica, entrás en una de que querés demostrar que es verdad lo que te están diciendo, que él está mintiendo, y te ponés a pensar en cómo llegás a ese nivel de locura, si vos tenías una vida”.

En el mismo sentido, la conductora estableció una diferenciación: “También es verdad que no resolvés igual cuando tenés hijos en común, que hay muchas cosas que ponés en la balanza”.

En medio de los rumores,
En medio de los rumores, Griselda Siciliani compartió los mejores momentos de su estadía en Brasil con Luciano Castro (Instagram)

Las palabras de Rojas resonaban en el estudio aportando aún más combustible al revuelo mediático. Todo comenzó cuando Fernanda Iglesias relató en Puro Show (El Trece) una presunta infidelidad de Luciano Castro a Griselda Siciliani durante un viaje laboral a España. La periodista detalló que el actor, en noviembre, viajó en solitario para presentar una obra de teatro en Madrid y, en ese contexto, habría conocido a una joven española de 28 años en un bar.

Iglesias reconstruyó el supuesto encuentro: “Solo fue un chape. Luciano se puso muy insistente”. Y amplió: “Un día se va a comer un brunch a un barcito lindo de Madrid y ve a una chica preciosa, despampanante, de 28 años. A la chica le gustó. Le dio bola. Él le dijo que estaba solo, que estaba trabajando en Madrid. La invitó a su obra de teatro. La invitó a su casa. Se la chapó en la calle porque a ella le gustó”.

Según la periodista, la joven y el actor intercambiaron teléfonos y él comenzó a escribirle con insistencia. Iglesias remató: “Ella le contestaba muy esporádicamente. Y él se ponía insistente. Se vieron otra vez más. A ella le llamó la atención que la gente le pedía fotos en la calle”.

En un giro que hizo escalar la polémica, Iglesias compartió en vivo un audio atribuido a Castro. La grabación, dirigida a la joven española, decía: “Sara, buen día, guapa. Mirá que yo ya arranqué el día bien temprano, hice todas las cosas, ahora tengo que hacer unas compras por aquí, por donde vivo. Nada. Si después tiene ganas, tú me dices y nos vemos”.

Sabrina Rojas no se refugió en el silencio ni la distancia. Enfrentó la tormenta con una mezcla de alivio, ironía y honestidad brutal. ¿Hasta qué punto una confesión pública puede ser un acto de liberación? ¿Cuánto pesa dejar de ser “la otra” en el relato de los demás?

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