En diálogo con Fénix, el economista analizó el costo económico del paro general convocado por la CGT y explicó que el impacto depende del nivel de adhesión, especialmente del transporte y los sectores estratégicos.
19:03 | Jueves 19 de Febrero de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
En diálogo con Fénix, el economista Pablo Das Neves se refirió al impacto económico del paro general impulsado por la Confederación General del Trabajo (CGT) y sostuvo que las estimaciones sobre las pérdidas deben tomarse con cautela.
“Los números no son exactos, varían mucho”, afirmó, y explicó que el costo de una jornada sin actividad no es homogéneo en todo el país y depende en gran medida de qué sectores se adhieran a la medida de fuerza.
Según detalló, un informe de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), a través de su observatorio económico, estima que el impacto podría rondar los 500 millones de dólares. No obstante, señaló que desde el Gobierno nacional manejan cifras superiores, que incluso podrían acercarse a los 1.000 millones, en función del alcance de la paralización.
Das Neves explicó que uno de los factores determinantes es la adhesión del transporte público y la actividad en los puertos. Recordó que en paros anteriores, cuando el transporte no se sumó, el costo fue considerablemente menor, mientras que en jornadas con mayor nivel de acatamiento el impacto superó los 500 millones de dólares.
El economista también subrayó que parte de la actividad que se pierde durante el paro tiende a recuperarse en los días o semanas siguientes, aunque reconoció que no todos los sectores logran compensar esas pérdidas.
En otro tramo de la entrevista, analizó el debate en torno a la reforma laboral y aseguró que el mundo del trabajo está atravesando un cambio de paradigma. Señaló que en muchas economías desarrolladas la relación de dependencia tradicional pierde peso frente a esquemas más flexibles, aunque advirtió que esos modelos funcionan en contextos con bajo desempleo y mayor dinamismo económico.
En ese sentido, planteó que en Argentina existen problemas estructurales que dificultan una transición rápida hacia sistemas más flexibles sin una red de contención adecuada. Además, consideró que la discusión actual no profundiza en temas centrales como el impacto de la inteligencia artificial, el trabajo remoto y la modernización de las jornadas laborales.
Finalmente, advirtió que la apertura económica y la competencia internacional requieren condiciones equitativas. Si bien sostuvo que la competencia es positiva, señaló que muchas empresas locales enfrentan desventajas estructurales frente a economías de mayor escala, lo que complejiza el escenario productivo nacional.