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Informe de IERAL: En el primer trimestre de 2026, la informalidad en La Rioja alcanzó al 44,2% de los ocupados a nivel nacional

IERAL advierte que la estabilización macroeconómica todavía no logra trasladarse con fuerza al empleo. En el primer trimestre de 2026, la informalidad alcanzó al 44,2% de los ocupados a nivel nacional, mientras el empleo privado asalariado cayó

Martes 23 de Junio de 2026

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18:02 | Martes 23 de Junio de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma

La recuperación económica todavía no encuentra un correlato claro en el mercado laboral. Aunque algunos indicadores macroeconómicos comenzaron a ordenarse, el empleo sigue mostrando señales de debilidad, con una desocupación que permanece cerca del 8%, más subocupación y un avance sostenido de la informalidad.

Según un informe de IERAL, elaborado sobre datos de la EPH del Indec y del SIPA, la tasa de desempleo se ubicó en 7,8% en el primer trimestre de 2026, apenas por debajo del 7,9% registrado en igual período del año anterior. En términos absolutos, equivale a 1,8 millones de personas sin trabajo.

El dato más sensible aparece en la subocupación, que pasó de 10% a 11,1% en un año y alcanza a cerca de 2,5 millones de personas. La presión laboral, que incluye a desocupados y a ocupados que buscan otro empleo o necesitan trabajar más horas, se mantuvo elevada: 23,6% de la población económicamente activa, más de 5,3 millones de personas.

 

Para La Rioja, ese escenario nacional resulta particularmente relevante. La provincia forma parte de una región donde el mercado laboral suele mostrar una estructura más vulnerable, con mayor peso del empleo público, menor diversificación productiva y dificultades persistentes para generar puestos privados formales. En ese contexto, la mejora macro todavía no alcanza para modificar de manera visible las condiciones de inserción laboral.

La calidad del empleo aparece como el principal foco de alerta. La informalidad trepó al 44,2% de los ocupados en el primer trimestre de 2026, por encima del 42% registrado un año antes y del 40,8% observado en 2024. De acuerdo con el informe, esto equivale a unos 9,2 millones de trabajadores sin una inserción laboral plenamente registrada.

El deterioro también se observa en la composición del empleo formal. Entre el primer trimestre de 2025 y el mismo período de 2026, el empleo privado registrado cayó en 100.000 puestos, mientras que el empleo asalariado público retrocedió en 21.000. En contraste, el monotributo creció en 89.000 puestos, una señal de que parte de la recuperación laboral se canaliza por esquemas más flexibles y, en muchos casos, más precarios.

Ese cambio es clave para provincias como La Rioja. La caída del empleo privado asalariado limita la posibilidad de construir una recuperación sostenida sobre puestos estables, con aportes, cobertura y mejores ingresos. Al mismo tiempo, el avance del monotributo puede reflejar tanto nuevas actividades independientes como estrategias de supervivencia laboral frente a la falta de empleo formal.

El diagnóstico deja una conclusión incómoda: el problema ya no pasa solo por crear empleo, sino por mejorar su calidad. En La Rioja, donde la actividad privada tiene menos densidad que en los grandes centros urbanos, el desafío es doble: ampliar la base productiva y evitar que la salida laboral quede concentrada en ocupaciones informales, subocupación o trabajos de baja protección.

Así, el primer trimestre de 2026 muestra un mercado laboral que todavía no termina de recuperarse. La economía puede haber empezado a estabilizarse, pero para buena parte de los trabajadores, y especialmente en provincias con menor dinamismo privado como La Rioja, la mejora aún no llegó con suficiente fuerza al bolsillo.

 
 
 
 
 

 

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