La neuróloga María Laura Agüero explicó que los olvidos que comienzan a interferir con la vida cotidiana requieren una consulta médica. También remarcó la importancia de detectar la enfermedad en etapas tempranas para ralentizar su progresión.
17:50 | Viernes 28 de Agosto de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
La neuróloga María Laura Agüero, matrícula profesional 2828, habló con la multiplataforma Fénix sobre el Alzheimer, sus principales signos y síntomas y la importancia de consultar ante los primeros cambios en la memoria y otras funciones cognitivas.
La especialista explicó que el Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa que forma parte del grupo de las demencias y que provoca alteraciones en las neuronas, afectando progresivamente funciones como la memoria, la planificación y el procesamiento de la información. Según señaló, los olvidos suelen ser uno de los primeros motivos de consulta, especialmente cuando comienzan a ser más frecuentes o marcados de lo habitual.
Agüero remarcó que ante situaciones como desorientarse en lugares conocidos, no reconocer a una persona o notar cambios significativos en la memoria, es importante realizar una evaluación neurológica. Aclaró que no todos los trastornos cognitivos responden necesariamente al Alzheimer, por lo que uno de los primeros pasos consiste en descartar otras causas.
En caso de confirmarse la enfermedad, la especialista destacó que el diagnóstico temprano permite comenzar antes con el tratamiento y el seguimiento. Si bien aclaró que se trata de una enfermedad progresiva y que actualmente no existe un tratamiento que la detenga definitivamente, sostuvo que el objetivo es ralentizar el deterioro y preservar durante el mayor tiempo posible la autonomía y calidad de vida del paciente.
También destacó el rol de los tratamientos y las terapias multidisciplinarias, especialmente cuando la enfermedad se encuentra en etapas iniciales. En ese sentido, explicó que llegar a la consulta cuando el deterioro ya está avanzado reduce las herramientas disponibles para intervenir.
Respecto de los antecedentes familiares, Agüero señaló que la genética constituye un factor de riesgo, aunque tener un padre o una madre con Alzheimer no significa necesariamente que una persona vaya a desarrollar la enfermedad. Por eso recomendó prestar especial atención a los antecedentes y realizar controles neurológicos cuando existen factores de riesgo o comienzan a aparecer cambios cognitivos.
Durante la entrevista también se abordó el impacto de la tecnología y el uso cotidiano de dispositivos electrónicos. La neuróloga sostuvo que el cerebro necesita ser ejercitado y advirtió que delegar permanentemente funciones como memorizar, calcular, planificar o procesar información puede favorecer una menor utilización de determinadas capacidades cognitivas.
“Nos hemos vuelto personas que muchas veces leemos o vemos o escuchamos, pero no retenemos, no guardamos información y no la procesamos tampoco”, explicó la especialista, al señalar que muchas personas reciben información de manera constante pero no realizan un proceso profundo de comprensión y retención.
Agüero consideró que esta situación puede resultar especialmente preocupante en las nuevas generaciones, debido a la dependencia de la tecnología desde edades cada vez más tempranas. A esto se suman otros factores que pueden afectar las funciones cognitivas, como el estrés y los hábitos alimentarios inadecuados.
Finalmente, la neuróloga insistió en la importancia de cuidar el cerebro mediante hábitos saludables, mantenerlo activo y consultar ante cambios que no sean habituales. La detección temprana, sostuvo, permite contar con mayores herramientas para acompañar la evolución de la enfermedad y mantener la mejor calidad de vida posible.