20:12 | Jueves 24 de Septiembre de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
Su campaña tuvo hasta ahora una actividad limitada y esta semana incluso debió ser hospitalizada brevemente por una jaqueca. Antes de que Jair Bolsonaro eligiera a Flávio como candidato presidencial, Michelle había aparecido entre los nombres considerados dentro de la derecha para competir por la Presidencia.
Si consigue ingresar al Senado, será el primer cargo electivo de su trayectoria política. Hasta el momento, su principal función partidaria fue conducir la rama femenina del Partido Liberal (PL), espacio de Jair Bolsonaro.
La ex primera dama construyó buena parte de su capital político entre las mujeres evangélicas, un sector de importante peso electoral en Brasil. Protestante practicante y cercana a pastores conservadores, suele incorporar símbolos religiosos en sus apariciones públicas.
"Michelle es una interlocutora clave" con las madres y amas de casa evangélicas, "más esquivas que los hombres al bolsonarismo", explicó Graziella Testa, politóloga de la Universidad Federal de Paraná.
Las diferencias con Flávio Bolsonaro
Pese a respaldar la candidatura presidencial de Flávio, la relación política entre ambos atravesó momentos de tensión. En junio, Michelle acusó públicamente a su hijastro de "faltarle al respeto" y tratarla "como si fuera idiota" durante una discusión política. Flávio posteriormente le pidió disculpas públicas y la ex primera dama aceptó el gesto.
Sin embargo, Michelle todavía no participó de actos de campaña del senador. Explicó su ausencia por la necesidad de cuidar a Jair Bolsonaro, de 71 años.
En paralelo, candidatos de diferentes puntos del país viajan hasta Brasilia para grabar piezas electorales junto con ella, una señal del peso que adquirió su figura dentro del espacio.
La ex primera dama salió "fortalecida" y aunque "falta mucho" para 2030, "Michelle ya tiene un papel de liderazgo en la derecha", aseguró a la AFP una fuente del PL. Flávio, por su parte, aseguró que si gana las elecciones presidenciales de octubre no buscará un segundo mandato.
"Las críticas de algunos en la derecha vienen porque Michelle no se quedó dentro del cuadradito diseñado por hombres", sostuvo la senadora Damares Alves, amiga y aliada de la candidata, frente a las acusaciones difundidas en redes sociales sobre un supuesto distanciamiento de la campaña presidencial.
Religión, conservadurismo y un perfil propio
Durante su etapa como primera dama, Michelle cultivó una imagen asociada con la sobriedad, la discreción y un modelo tradicional de familia.
En diferentes intervenciones sostuvo que "hacer comidita" no degrada a la mujer y afirmó que una mujer de derecha es "bonita y perfumada".
Durante la asunción presidencial de Bolsonaro en 2019, pronunció un discurso en lengua de señas, disciplina en la que se desempeña como intérprete, y convirtió las políticas vinculadas con las personas con discapacidad en una de sus principales causas dentro del Gobierno.
A diferencia de su marido, Michelle mantiene una relación distante con buena parte de la prensa y concentra su comunicación principalmente en las redes sociales.
También mantiene posiciones conservadoras sobre cuestiones sociales. Es militante contra el aborto y en 2025 aseguró a la AFP que el feminismo persigue los "objetivos dudosos de la agenda woke".
La historia de Michelle Bolsonaro
Michelle de Paula Firmo Reinaldo nació en 1982 en Ceilandia, Brasilia, y relató en distintas oportunidades las dificultades que atravesó durante su infancia y adolescencia.
"Crecí en medio de traficantes, vi amigos morir" de adolescente, contó sobre sus primeros años. También describió su entorno como una "familia disfuncional", con varios familiares que terminaron detenidos.
Es hija de un matrimonio interracial formado por un chofer de colectivo y una empleada doméstica. A los 10 años vendía naranjas en un semáforo y, posteriormente, trabajó como promotora de supermercado.
Más adelante se desempeñó como secretaria de un legislador progresista. Su oficina estaba ubicada junto a la de Jair Bolsonaro, quien entonces era diputado. Él tenía 52 años, cuatro hijos y había atravesado dos divorcios; ella tenía 25 años y era madre soltera de una niña.
Ambos se casaron pocos meses después de conocerse y Bolsonaro posteriormente la incorporó a su gabinete. A pedido de Michelle, el entonces diputado revirtió una vasectomía y la pareja tuvo posteriormente una hija.
Ahora, con su candidatura al Senado, Michelle Bolsonaro busca transformar el protagonismo adquirido como primera dama y referente del electorado evangélico en capital político propio, mientras comienza a disputar un lugar central en el futuro de la derecha brasileña.