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Día Mundial de las Personas Mayores: cuáles son las claves para envejecer con fuerza y autonomía

Mantener una alimentación adecuada, detectar la pérdida de peso y preservar la masa muscular son claves para sostener la autonomía durante el envejecimiento.

Jueves 01 de Octubre de 2026

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16:19 | Jueves 01 de Octubre de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma

La alimentación saludable es una de las claves para una buena nutrición en personas mayores.(Freepik)

Con el paso de los años, las necesidades nutricionales cambian y pueden aparecer modificaciones en la masa muscular, el apetito y la actividad física. En el Día Internacional de las Personas Mayores, especialistas destacan la importancia de una alimentación de alta densidad nutricional para preservar fuerza, funcionalidad y autonomía.

Envejecer no implica necesariamente perder fuerza o independencia. Sin embargo, durante esta etapa de la vida se producen cambios en la composición corporal, el gasto energético y la actividad física que pueden modificar la manera en que el organismo incorpora y utiliza los nutrientes.

 
Los adultos mayores pueden seguir una serie de hábitos para llevar una vida más saludable.
Los adultos mayores pueden seguir una serie de hábitos para llevar una vida más saludable. — Freepik

De acuerdo con la evidencia recopilada por el indicador Mini Nutritional Assessment (MNA), la desnutrición alcanza al 22% de los pacientes hospitalizados y a casi el 30% de los adultos mayores que viven en residencias geriátricas. El dato permite dimensionar la importancia de prestar atención al estado nutricional, especialmente cuando aparecen cambios en el peso o en la alimentación.

Para Silvia Jereb, Medical & Nutritional Science Head Adults & Niche en Danone Argentina, aunque las necesidades energéticas pueden disminuir con la edad, continúa siendo necesario mantener una alimentación con alta densidad nutricional. El desafío, explica, consiste en cubrir los requerimientos de proteínas, vitaminas, minerales y líquidos.

Proteínas y masa muscular, dos factores centrales

Uno de los principales objetivos de la nutrición en adultos mayores es preservar la masa muscular, la fuerza y la funcionalidad. En ese contexto, las proteínas ocupan un lugar central y su consumo debe adecuarse a las características de cada persona.

 

El aporte necesario depende de factores como el peso corporal, el estado nutricional, la actividad física y la situación clínica. A la vez, la alimentación debe contemplar nutrientes vinculados con la salud ósea y muscular, entre ellos la vitamina D y el calcio.

La nutrición es una de las claves.
La nutrición es una de las claves. — Unsplash

La combinación entre una ingesta adecuada de proteínas y actividad física, particularmente los ejercicios de fuerza, también forma parte de las estrategias señaladas para contribuir al mantenimiento de la masa y la función muscular.

Cuando comer menos puede afectar la autonomía

La alimentación también puede tener un impacto directo sobre la capacidad de una persona para desenvolverse en su vida cotidiana. Una reducción sostenida de la ingesta, la pérdida involuntaria de peso, la disminución de la masa muscular o la pérdida de fuerza pueden incrementar la vulnerabilidad y favorecer la aparición de fragilidad.

Las consecuencias pueden observarse en actividades habituales: caminar, subir escaleras, hacer las compras o realizar distintas tareas cotidianas sin asistencia.

“La fragilidad no debe asumirse como una consecuencia inevitable de envejecer. La detección temprana permite actuar sobre factores modificables, entre ellos la alimentación, la actividad física y el estado funcional”, señala Jereb.

Por eso, los cambios en el apetito y en la cantidad de alimentos consumidos pueden convertirse en señales a las que conviene prestar atención. También resulta relevante consultar a un profesional ante una pérdida de peso involuntaria.

Cinco hábitos para cuidar la alimentación

Desde la perspectiva planteada por la especialista, algunos hábitos cotidianos pueden contribuir a acompañar un estado nutricional adecuado y a prevenir situaciones de riesgo.

Entre las recomendaciones se encuentran:

  • Mantener una hidratación adecuada.

  • Sostener una alimentación regular, completa y variada.

  • Evitar reemplazar las comidas principales por opciones poco completas, como un té con galletitas.

  • Incorporar diariamente alimentos fuente de proteínas, frutas, verduras, cereales, lácteos o alternativas adecuadas.

  • Observar posibles cambios en el apetito y en la cantidad de alimentos consumidos.

  • Consultar con un profesional ante una pérdida de peso involuntaria.

La alimentación, de este modo, no se limita solamente a cubrir las necesidades energéticas. También busca aportar nutrientes suficientes para acompañar la conservación de la masa muscular, la fuerza y la funcionalidad.

El seguimiento profesional después de una internación

Hay situaciones en las que la alimentación habitual puede dejar de ser suficiente. Una enfermedad aguda, una internación, una cirugía o determinadas enfermedades crónicas pueden modificar las necesidades nutricionales y requerir estrategias específicas.

En esos casos, el seguimiento profesional puede contemplar distintas alternativas, como aumentar la densidad nutricional de las comidas o recurrir, cuando corresponda, a suplementos nutricionales orales.

“El alta de una institución de salud no siempre significa que haya finalizado la recuperación. Muchas personas mayores vuelven a su casa y todavía necesitan recuperar peso, masa muscular, fuerza y funcionalidad”, explica Jereb.

El acompañamiento continúa entonces en el hogar, con objetivos nutricionales que deben adaptarse a las necesidades de cada paciente. Según la situación particular, puede incluir suplementación oral o, en casos específicos, nutrición enteral, siempre bajo seguimiento profesional.

En el Día Internacional de las Personas Mayores, la alimentación aparece así como uno de los aspectos que pueden acompañar el mantenimiento de la fuerza, la funcionalidad y la independencia. Detectar modificaciones en el apetito, observar la evolución del peso y consultar ante señales de alerta forman parte del cuidado nutricional durante esta etapa de la vida.

 

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