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Ricardo Darín contó cómo fue el desafío de llevar El Eternauta a la pantalla: “Lo disfruté tanto como lo padecí”

El actor brindó detalles de la versión para plataformas de la mítica historieta creada por Hector Oesterheld

Viernes 04 de Abril de 2025

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14:47 | Viernes 04 de Abril de 2025 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma

 

 

En la antesala de uno de los estrenos más esperados del año, El Eternauta, la mítica obra de la historieta argentina que llega a la pantalla de Netflix el próximo 30 de abril, Ricardo Darín se explayó en una entrevista íntima y reveladora. Fue durante su paso por California Secreta, el ciclo que conduce Sebastián De Caro por Vorterix, donde el actor argentino más reconocido a nivel internacional abrió su corazón y compartió detalles del rodaje, su vínculo con el personaje y el enorme peso emocional que implicó ser parte de esta producción monumental.

La serie, basada en la historieta escrita por Héctor Germán Oesterheld con dibujos de Francisco Solano López, revive una historia icónica para la cultura popular argentina, adaptada a los tiempos actuales bajo la dirección de Bruno Stagnaro. Darín, protagonista de clásicos del cine nacional como la ganadora del Oscar El secreto de sus ojosEl hijo de la novia, Argentina, 1985 y Nueve reinas, contó cómo fue sumergirse por primera vez en el universo de la ciencia ficción.

“Esto va por cuenta mía, nunca se vio algo así hecho acá. Es un proyecto impresionante realmente, muy riesgoso. Honra totalmente la obra de Oesterheld y Solano López y actualiza lo que hay que actualizar”, arrancó De Caro, visiblemente conmovido por la ambición y el nivel de la serie. A partir de esa introducción, Darín comenzó a desplegar su relato, cargado de sinceridad y pasión.

“No lo había leído en su totalidad ni nada que se le parezca”, confesó Darín sobre la historieta original. “Hace unos diez años me convocaron un productor y un director que querían llevar El Eternauta al cine. Me regalaron la colección completa, y ahí me enganché. Pero por temas de derechos, el proyecto no prosperó. Se truncó. Y quedó en pausa, como algo pendiente”.

La historia, sin embargo, dio un giro inesperado cuando apareció la propuesta de Netflix y Bruno Stagnaro. “Lo primero que les dije es que no tenía la edad del protagonista. Se los planteé con total honestidad, pero me respondieron que la idea era traer la historia al presente. Eso me entusiasmó, aunque con cierta prudencia: nunca había hecho ciencia ficción. Cuando empecé a reunirme con Bruno, me di cuenta de que estaba ante alguien brillante, muy humano. Me encantó él y su visión. Tuvo la generosidad de dejarme participar desde la génesis del proyecto, lo cual fue clave para entender los aspectos técnicos y artísticos desde el principio”.

Uno de los momentos más anecdóticos de la charla fue cuando Darín recordó con humor –y algo de resignación– las discusiones que tuvo con el director por el emblemático traje del personaje. “Me peleé mucho con Bruno por eso. Él quería que usara un gamulán, yo pedía algo más liviano. Imaginate, el traje, el casco, el arma... era un infierno. Pero se empecinó, y hoy tengo que decir que tenía razón. Es un detalle clave, porque en la historia los personajes usan lo que encuentran, no tienen un traje especial. ¡Y termina nevando en pleno verano en Buenos Aires! Todo tiene sentido”.

La exigencia física y emocional del rol también fue tema de conversación. “Actuar en estas condiciones no es fácil. Hay muchas cosas en juego. Por eso agradecí estar desde el comienzo, pude ver qué se priorizaba en la puesta y eso me sirvió muchísimo. Ya tenía información antes de entrar a escena. El equipo es impresionante, todos pusieron el cuerpo, el alma, el talento. Y cuando te toca estar al frente, sentís que no podés fallar. Que el trabajo de toda esa gente depende también de vos. Lo disfruté tanto como lo padecí. Pero estoy profundamente orgulloso del resultado. Creo que hicimos algo muy bueno. Y el elenco… están todos bien. Si no muy bien, mejor”.

A pocas semanas del estreno, El Eternauta promete ser no solo una serie de alto impacto visual, sino también un acontecimiento cultural y político. Una adaptación contemporánea de una obra que supo marcar a generaciones, ahora de la mano de uno de los intérpretes más queridos y respetados del país.

En uno de los momentos más emotivos de la entrevista, el actor compartió una reflexión profunda sobre el impacto emocional que le dejó su participación en la ficción. No se trató simplemente de un rodaje más en su extensa carrera: fue una experiencia transformadora, intensa, que aún hoy —con el estreno a la vuelta de la esquina— le cuesta procesar del todo.

“La historia es tan argentina que termina siendo universal”, expresó el actor con una mezcla de entusiasmo y humildad. “Porque creo que este mismo cuento, puesto en cualquier lugar del mundo, va a encontrar gente que lo abrace. Porque lo primero que hacés como espectador es imaginarte qué te pasaría a vos si te pasara algo así. Es inevitable. Y eso lo hace poderoso, conmovedor, humano”.

Darín reconoció que todavía no logra tomar distancia emocional del proyecto. “Estoy mucho más cerca del rodaje que de la presentación. Lo tengo muy fresco, lo viví muy de adentro. Y estoy profundamente orgulloso de todos los equipos que intervinieron: la producción, los técnicos, los fabricantes de nieve, los responsables de efectos especiales... Cada área puso el alma”.

Y no tardó en sorprender con un dato que evidencia el nivel técnico de la serie: “Trabajamos con unas pantallas que yo jamás había visto en mi vida. Mirá que he hecho muchas cosas, pero esto... esto fue otra cosa. Vos estás adentro del contexto, lo vivís, lo sentís. Es asombroso. Realmente asombroso”.

Darín no esquivó el peso que tiene una producción de esta magnitud en el contexto local. “Es una apuesta muy grande. Y no me quiero adelantar porque todavía hay que esperar a que la pelota entre al arco… pero creo que puede ser muy importante. No solo para nosotros, para quienes hicimos la serie, sino para toda la industria audiovisual argentina. Creo que puede marcar un antes y un después. Porque va a quedar demostrado que en este país hay gente con talento, con capacidad, y que acá se pueden hacer producciones de este nivel”.

Uno de los momentos que más lo conmovió fue enterarse del impacto que tuvo la serie incluso antes de su estreno. “En medio del rodaje empezamos a recibir abrazos de esos fuertes, de esos que te sacuden. Gente de Netflix nos contaba que usaban escenas premontadas para mostrarlas a otras productoras del mundo como referencia, diciéndoles: ‘Esto es el nivel que queremos para todos’”.

Y ahí, Darín se permitió una pausa, un suspiro, como quien aún no termina de caer en lo que vivió. “Cuando nos empezamos a enterar de ese tipo de cosas… dijimos: ¡Guau!”.

“Hoy, puedo decir con emoción que valió la pena cada segundo”, cerró Darín, quien tras ello detalló los filmes que lo marcaron, porque, más allá de ser uno de los grandes referentes del cine argentino, sigue siendo, ante todo, un amante del séptimo arte.

El cine que le gusta ver

 “Yo tengo algunas películas que me han impactado mucho”, dijo con tono pausado. “Pero soy cuidadoso a la hora de declarar cuáles, porque me ha pasado algo que seguro le pasó a más de uno: eso de estar completamente enamorado de una película, al punto de decir ‘esto lo tienen que ver mis hijos’, sentarlos frente a la pantalla... y patinar”.

Con una mezcla de ternura y humor, recordó una experiencia muy personal: “Me pasó con Perros de paja, la de (Sam) Peckinpah. Es excelente. Pero claro, hay películas que envejecen de una forma y otras que envejecen de otra. Y hoy el espectador está muy entrenado. Muy entrenado. Ha visto tanto, ha consumido tanto contenido, que ya entiende de todo: de actuación, de iluminación, de música, de montaje. Antes eso no pasaba. Hoy, con un control remoto, tenés el mundo entero a disposición”.

Entre risas, sumó otro ejemplo: “También me pasó con After Hours, esa joyita de Scorsese que en España llamaron ¡Jo, qué noche!…”. Y sin dudarlo, fue directo a los clásicos: “Obvio, El PadrinoTaxi Driver… eso está en el ADN de cualquiera que ame el cine”.

Pero cuando se trata de hablar desde el corazón, Darín no lo duda: su alma cinéfila está en Europa. “Yo me crié viendo películas europeas. Francesas, inglesas, italianas… ahí está mi corazón. En esos monstruos. Gassman, Tognazzi, Mastroianni, Manfredi, Sordi. Esos tipos me formaron. Me siguen emocionando”.

Y no pudo evitar rendirse una vez más ante la sobriedad británica: “Hoy en día debo decir que los ingleses no dejan nunca de sorprenderme. Tienen una maestría para el buen gusto. Siempre encuentran el punto justo. Saben tanto de comedia, que nunca tienen que hacerse los graciosos. Lo llevan en la sangre. Es admirable”.

 

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