
Ricardo Quintela: “Me siento orgulloso de todas las maestras jardineras de La Rioja"
Sociedad
Tomás Perelló De Leonardi transformó sus recuerdos familiares en “El surf y yo”, una historia nacida entre olas, cuadernos y lecturas.
Viernes 29 de Mayo de 2026
08:32 | Viernes 29 de Mayo de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
Cuando muchos chicos de su edad vuelven de las vacaciones pensando en mostrar fotos, recuerdos o repartir souvenirs, Tomás Perelló regresó con otra idea en la cabeza: convertir cada día vivido en el mar en una historia. Todo empezó de una manera simple, caminando por la playa junto a sus papás, mientras repasaban anécdotas del verano y jugaban a ponerles nombres divertidos a las aventuras que habían vivido en Necochea. Sin proponérselo del todo, ahí comenzó a tomar forma el libro que tiempo después presentaría en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.
Entre esos primeros nombres apareció “Ni el gordito me detuvo”, uno de los capítulos más especiales del libro. Ahí, Tomás narra cómo una lesión en el dedo -que parecía dejarlo afuera del surf durante varios días- terminó convirtiéndose en otra aventura más de las vacaciones. Sus padres pensaron que después del golpe ya no iba a volver al agua, pero al día siguiente apareció igual con la tabla y una férula de neoprene improvisada para seguir surfeando.
Esa mezcla de entusiasmo, imaginación y ganas de recordar cada momento fue la que terminó empujándolo a escribir. Después de pasar la tarde pensando nombres para cada día vivido en Necochea, salió con su mamá, casi en secreto, a comprar un cuaderno en la peatonal. Cuando volvió, le mostró la compra a su papá con emoción: ahí empezaba, sin saberlo del todo, el primer borrador de “El surf y yo”.

Con apenas 10 años, Tomás terminó transformando aquel cuaderno de vacaciones en un libro atravesado por el mar, las olas, el deporte y los veranos en la Costa Atlántica. Pero detrás de esas historias también aparece algo poco habitual para su edad: una sensibilidad especial para observar lo que vive, recordar detalles mínimos y convertir experiencias cotidianas en relatos propios.
La Feria del Libro no era un lugar desconocido para Tomás. Al contrario: formaba parte de esos rituales familiares que esperaba todos los años con entusiasmo. Caminaba entre los stands mirando portadas, hojeando libros y frenándose a observar a los autores que firmaban ejemplares del otro lado de la mesa. Mientras recorría los pasillos de La Rural, imaginaba cómo sería estar algún día sentado ahí, rodeado de lectores, hablando de una historia propia. Por eso, cuando finalmente vio su nombre en el banner de presentación y los ejemplares acomodados frente a él, sintió que estaba viviendo algo que había imaginado muchas veces antes.
“Siempre le decía a mi papá: ‘Imaginate un día que yo esté ahí firmando mis libros’”, recuerda. Ese deseo empezó a tomar forma mientras escribía en sus tiempos libres, sobre todo a la noche. Y así, el proyecto creció casi naturalmente entre clases, tareas y actividades cotidianas. Sus padres observaban algo que les llamaba la atención: la capacidad que tenía para recordar detalles mínimos y sostener la escritura con la misma dedicación con la que hacía las tareas del colegio.
“Por suerte puede pasar mucho tiempo sentado escribiendo o leyendo. Tiene un compromiso muy fuerte con todo lo que hace”, detallan sus papás, Osvaldo Perelló, abogado y su mamá, María José De Leonardi, profesora de educación física. Ambos acompañaron desde el principio la idea de convertir aquellas vacaciones en un libro.
Ese hábito de sostener la atención, la curiosidad y el entusiasmo aparece también en otros aspectos de su vida. Desde chico, sus padres lo llevaron a recorrer museos, espacios culturales y ferias de libros. Visitó muestras de bellas artes, ciencias naturales e historia, y todavía se acuerda con detalles de lugares que conoció años atrás. En la familia cuentan, incluso, que cuando visitan el cementerio de Recoleta es él quien suele hacer de guía entre bóvedas y esculturas porque conoce muchas de las historias de memoria.
La lectura también ocupa un lugar importante en su rutina. Lleva una lista de los libros que fue terminando y disfruta especialmente de las aventuras y los relatos clásicos. Uno de los paseos que más recuerda fue la visita al departamento donde vivió Antoine de Saint-Exupéry en la Galería Güemes. “Tiene algo de Matilda”, dicen sus papás entre risas, comparándolo con la nena del clásico de Roald Dahl por esa mezcla de sensibilidad, curiosidad y fascinación por los libros.
La emoción más grande llegó el día de la presentación. Sus papás lo retiraron del colegio y fueron directo a La Rural. Antes de llegar al stand recorrió algunos pasillos y aprovechó para comprarse libros que quería leer. Pero el momento que realmente esperaba apareció cuando vio el banner con su nombre y los ejemplares de “El surf y yo” acomodados sobre la mesa.
“Cuando me senté con mis libros sentí que había logrado el sueño que quería hace tanto tiempo”, asegura Tomás.
Sin embargo, mucho antes de sentarse a firmar ejemplares, ya vivía el libro con emoción. El momento más esperado llegó cuando los ejemplares impresos finalmente aparecieron sobre la mesa de su casa, después de meses de escritura y espera. Había vuelto del instituto de inglés y, de golpe, aquello que hasta entonces eran hojas, ideas y recuerdos se había convertido en un libro de verdad. “Los estaba esperando hace un montón”, revela. Desde entonces, la cuenta regresiva hacia la Feria la vivió “como un nene esperando regalos en Navidad”.
Durante la presentación estuvo acompañado por sus padres, hermanos, amigos y familiares. Muchos visitantes se sorprendían al descubrir que el autor sentado detrás de los ejemplares tenía apenas 10 años. Algunos se acercaban para preguntarle por el surf, otros por cómo había escrito el libro. Él respondía tranquilo, con la misma naturalidad con la que habla de las olas, de Necochea o de las historias que decidió guardar para siempre en un cuaderno.
Detrás de ese entusiasmo por escribir también hay una forma de acompañarlo en lo cotidiano. En su casa, la lectura, las actividades culturales y el tiempo al aire libre ocupan un lugar central. Por eso, cuando apareció la posibilidad de publicar el libro, la decisión familiar fue inmediata: apostar por ese proyecto antes que por cualquier otra cosa.
Incluso, en un momento surgió una comparación inevitable: invertir en una PlayStation 5 o en la edición de “El surf y yo”. La respuesta fue clara. “Ni lo dudamos”, aseguran sus papás.
De hecho, la preventa entre amigos y familiares ayudó a financiar parte de la publicación. Pero, más allá de lo económico, el objetivo era otro: que Tomás pudiera atravesar toda la experiencia de escribir, editar y presentar un libro propio.
Otro detalle es que en casa, las pantallas tienen límites claros. Mientras muchos chicos pasan horas frente a videojuegos o redes sociales, él combina lectura, escritura, ajedrez, golf, tenis, taekwondo y natación. Sus padres creen que esa diversidad de intereses también alimenta su imaginación y su manera de mirar el mundo. “La lectura lo llevó a querer retener información y a ser muy curioso”, explica Osvaldo.
A pesar de la repercusión y de las fotos con lectores en la Feria, Tomás mantiene una sencillez llamativa. Dice que el libro simplemente cuenta cosas que vivió, aunque reconoce que escribir le permitió descubrir algo importante: la posibilidad de expresar lo que siente.
“Con el libro aprendí que puedo contarle a la gente todo lo que me pasa”, asegura. También descubrió otra cosa: que los sueños pueden concretarse. En tiempos dominados por la inmediatez y las pantallas, la historia de Tomás aparece como algo poco frecuente.
Un chico que cambió la lógica del consumo rápido por la paciencia de escribir, recordar y transformar sus experiencias en relatos. Mientras muchos buscan viralizarse, él eligió algo distinto: sentarse frente a una hoja y contar sus propias aventuras.
Un chico que soñaba con estar del otro lado

El día en que el sueño se volvió real


“Que se enfoquen en sus metas”
DEJANOS TU COMENTARIO
Las Más Vistas

Ricardo Quintela: “Me siento orgulloso de todas las maestras jardineras de La Rioja"

Una mujer robó joyas valuadas en $200 mil y fue demorada por la Policía

Caso Vialidad: la Cámara de Casación Federal confirmó definitivamente la ejecución de bienes de Cristina Kirchner y sus hijos

Fuerte cruce político en Redes: Juan Luna Corzo respondió a una critica pública

El intendente de General Lamadrid Luis Orquera protagonizó un siniestro vial en Ruta 76
Top Semanal
TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR
LOCALES
NACIONALES
INTERNACIONES
DEPORTES
Copa Libertadores, Se sortearon los octavos: Central vs. Corinthians y el cuadro para los argentinos
SOCIEDAD
FARÁNDULA