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Ricardo Quintela deja correr un enjambre de candidatos peronistas para sucederlo, pero se guarda una carta

El riojano mandó a su entorno a administrar la competencia por su sucesión en el gobierno de La Rioja con un mantra: todos están autorizados a jugar para construir su imagen, pero la decisión final la tendrá él, quien se guarda un as en la manga

Martes 09 de Junio de 2026

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17:50 | Martes 09 de Junio de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma

La estrategia de Ricardo Quintela

Como si fuese un equilibrista, el gobernador mantiene un juego a dos puntas. Por un lado, trabaja su proyección nacional con el objetivo de máxima de ser el candidato a presidente del peronismo, pero a sabiendas de que hay competidores de fuste como Axel Kicillof que pueden ganarle la pulseada. Por eso deja saber que lo conformaría un rol protagónico en el próximo armado.

Mientras tanto, pone un ojo en su sucesión al frente de La Rioja, una misión difícil no tanto por los déficit internos del PJ, sino por el rival de fuste que asoma enfrente: Martín Menem, jefe de la franquicia libertaria riojana.

El entorno del Gitano opera con el mantra que baja de su conducción y advierte que todos están habilitados a jugar, pero Quintela no bendecirá a nadie todavía. “Ricardo no pone en valor a nadie, no estamos en momentos de desequilibrar la competencia”, dicen a su lado. El objetivo de la estrategia es que todos tengan un número considerable, pero no determinante, de intención de voto -ocho a diez puntos- para estar disponibles en la grilla cuando el gobernador tenga que tomar una decisión.

Ricardo Quintela y Armando Molina.

Ricardo Quintela y Armando Molina.

Hay, además, una razón de autopreservación detrás de la estrategia de Quintela, que no quiere que haya imprescindibles. Si un nombre saca demasiada ventaja, la competencia se desequilibraría y la decisión del gobernador pasaría a estar condicionada. Además, quien pique en punta necesariamente pasaría a competir por la centralidad en la escena política con el propio gobernador.

En resumen, una competencia pareja le asegura al gobernador mantener el control político de la provincia sin sobresaltos.

Los nombres que suenan en La Rioja

Un nombre que aparece es el de Armando Molina, intendente de la capital provincial. Molina es el hombre más cercano a Quintela. Comenzó como su fotógrafo, fue su secretario ejecutivo en sus primeras dos gestiones como intendente, su viceintendente en el tercer mandato y secretario de la gobernación cuando el Gitano ganó la provincia.

Otra figura con peso en la gestión que se anota en la grilla es la vicegobernadora Teresita Madera, que tiene una larga trayectoria en roles legislativos y un paso como ministra de Desarrollo Social hace algo más de una década.

Ricardo Quintela y Teresita Madera.

Ricardo Quintela y Teresita Madera.

No es la única mujer aspirante que ya sabe lo que es acompañar a Quintela. También suena la senadora Florencia López, que fue su vice en el primer mandato. La exintendenta de Arauco también es la candidata que los gobernadores del Norte Grande intentaron colar en la Corte Suprema de Justicia ante la renuncia de Elena Highton de Nolasco.

Con menos pergaminos, también se anota a Natalia Álbarez Gómez, rectora de la Universidad Nacional de La Rioja.

La sucesión tiene también un capítulo familiar. “Aspiro a la gobernación como cualquier político”, dijo Jerónimo Quintela, hijo del gobernador y titular de la Empresa Distribuidora de Electricidad de La Rioja. En rigor, antes de Quintela Jr., la que ya aparecía con fuerza en la grilla de postulantes es Gabriela Pedrali, madre de los hijos del gobernador y diputada, con peso propio en el peronismo riojano.

El as en la manga

Más allá de las especulaciones, Quintela tiene un as bajo la manga por si su plan de proyectarse a los escenarios nacionales no logra buenos resultados. La posibilidad de competir por un tercer mandato quedó abierta tras la reforma constitucional que motorizó en el primer semestre de 2024, que establece que todos los cargos legislativos y ejecutivos tienen la posibilidad de ser reelectos una sola vez, aunque no estableció ningún criterio respecto de cómo contabilizar los mandatos que ejerció con la anterior Carta Magna.

Así las cosas, Quintela está a tiro de una interpretación judicial favorable que le permita pelear por otros cuatro años en el poder riojano. Necesita que, como la nueva Constitución establece nuevas condiciones para que el mandato sea ejercido, el Poder Judicial le cuente su periodo actual como primero y no como el segundo. Es la principal crítica que formuló la oposición durante el proceso de reforma, durante el cual incluso intentó colar una cláusula transitoria que le saacar al mandatario la posibilidad de un tercer mandato. El peronismo, con mayoría en la Convención, lo impidió.

Por Lucio Di Giuseppe
Para LETRAP

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