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Tiene 106 años, nació en un pueblo rural de Santiago del Estero y revela su secreto para la longevidad: “Una cervecita”

La “abuela Cuñi” llegó sola a Buenos Aires a los 22 años y construyó una familia de tres hijos, 11 nietos y 10 bisnietos. A su edad, aún conserva la picardía, las ganas de conversar y una particular filosofía de vida.

Jueves 01 de Octubre de 2026

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08:53 | Jueves 01 de Octubre de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma

Hay un número que alcanza para dimensionar la historia de Cornelia de Jesús García de Villalba: 106. La “abuela Cuñi”, como la conocen en el barrio, fue declarada la persona más longeva del partido de Hurlingham tras su último cumpleaños. Pero cuando se la escucha hablar, el número parece quedar en segundo plano. A su edad, aún ríe, cuenta anécdotas, recuerda su infancia en el norte argentino, habla de sus hijos y nietos y nunca deja de entusiasmarse cuando aparece la posibilidad de bailar.

Nacida en Llajta Mauca, una pequeña localidad rural y antigua estación ferroviaria en Santiago del Estero, Cuñi se mudó a Buenos Aires cuando tenía 22 años. Llegó para trabajar y durante los primeros años se desempeñó como cocinera y empleada doméstica. También fue modista, y pronto su talento para la confección, el tejido y bordado fue llegando de boca en boca a todo el barrio.

Cuando le preguntan cuál es el recuerdo más lindo de su vida, no puede elegir uno. “Todos, me pasó cada cosa linda”, afirma. Para ella, no hay una escena que pueda competir con las demás porque la historia se construyó a lo largo de más de un siglo. Fueron los años de trabajo, los afectos, las reuniones familiares, las fiestas y también las dificultades las que terminaron formando una vida que hoy se cuenta de a retazos.

Cuñi llegó a Buenos Aires con tan solo 22 años. (Foto: cortesía familiar)
Cuñi llegó a Buenos Aires con tan solo 22 años. (Foto: cortesía familiar)

Uno de los mayores motivos de orgullo son sus hijos y nietos. Cuñi crió a tres hijos y tiene 11 nietos y 10 bisnietos. Cuando habla de ellos, aparece una de las frases que mejor la define: “Soy rica con todos los nietos”. Incluso dos de ellos decidieron honrarla al tatuarse la palabra “abuela”.

A sus 99 años, protagonizó una de esas escenas que sus parientes todavía repiten en las reuniones familiares. Durante un concierto del grupo de cumbia santafesino Los Palmeras en el Luna Park, Cuñi bailó por los pasillos del teatro hasta llegar desde la fila quince hasta el pie del escenario. Para ella, la música nunca fue un detalle menor. Siempre le gustó bailar, especialmente el tango, y en las fiestas de cumpleaños aún se empeña por conseguir que todos se levanten de las sillas para acompañarla.

Los 100 años llegaron durante la pandemia, donde la celebración con su familia tuvo que ser a través de las rejas de su casa. En un clima de incertidumbre durante los primeros momentos de la cuarentena, Cuñi admitió tener miedo de que nadie fuera a saludarla. No esperaba que parientes, amigos, vecinos y conocidos del barrio se agruparan en su puerta con música, comida y un pasacalles en su honor.

Cuñi tiene 106 años, trabajó como costurera y cocinera. (Foto: cortesía familiar)
Cuñi tiene 106 años, trabajó como costurera y cocinera. (Foto: cortesía familiar)

La longevidad de Cuñi es motivo de curiosidad para todos los que la conocen. Cuando le preguntan cuál es el secreto para haber llegado hasta los 106, ella responde con humor: “La cervecita”. Más allá de la broma, durante buena parte de su vida mantuvo una rutina activa y, en general, gozó de buena salud. Incluso después de un accidente en el que fue atropellada mientras iba a cobrar su jubilación, sorprendió a todos. Después de la caída, se levantó y siguió su camino.

Además de su fortaleza, su familia destaca constantemente sus ganas y su alegría para recibir gente. Durante décadas, su casa fue el escenario de reuniones, cumpleaños y Navidades. Cuñi era quien se encargaba de preparar sus célebres empanadas y pasar canciones que obligaran a sus invitados a bailar en el medio del living.

En su barrio, no solo es conocida por sus fiestas: fue también quien se dedicó a cuidar a una vecina que no tenía familia. La acompañaba, compraba sus medicamentos y se mantenía al tanto de su agenda de turnos médicos. Cuando camina por sus calles de siempre, la gente la saluda desde sus negocios, le hace regalos y repiten con fascinación su historia.

Es conocida en el barrio por sus reuniones y fiestas. (Foto: cortesía familiar)
Es conocida en el barrio por sus reuniones y fiestas. (Foto: cortesía familiar)

Pese a todo lo que vio en 106 años, hay cosas del presente que todavía logran sorprenderla. La inteligencia artificial y los celulares permanecen como un misterio, pero la tecnología parece no ser necesaria para una mujer que lleva más de un siglo acumulando historias. Le gusta leer, mirar las noticias, comprar revistas de espectáculos y seguir los escándalos de la televisión. También es fanática de Boca Juniors y del boxeo, deporte que todavía mira y comenta a los gritos.

Uno de sus rasgos más llamativos es recordar con mayor claridad los acontecimientos más lejanos antes que los recientes. Puede pasar horas hablando de su infancia en Santiago del Estero, sus papás, el ferrocarril en el que trabajaban y los productos de todo el mundo que llegaban a la zona. Recuerda el té y las escenas de una época completamente diferente a la actual.

Cuñi estuvo casada dos veces y quedó viuda en 1994. Después decidió no volver a tener pareja. Su vida siguió por otro camino: sus hijos, sus nietos y los encuentros familiares ocuparon ese lugar. Hoy, la familia intenta devolverle parte de todo lo que ella dio durante tantos años. La visitan, pasan el día con ella, toman mate, conversan y la acompañan en sus salidas. Si tuviera que dejarles una enseñanza, ella no habla de grandes secretos. Insiste en el sacrificio y, sobre todo, en mantenerse unidos.

Cuñi junto a su nieto. (Foto: cortesía familiar)
Cuñi junto a su nieto. (Foto: cortesía familiar)

A los 106 años, Cuñi sigue rodeada de aquello que construyó durante toda su vida: una familia numerosa, vecinos que la conocen y recuerdos que todavía puede contar con una precisión sorprendente. Su calendario está lleno de cumpleaños y nunca quiere perderse un festejo. La edad la convirtió en la persona más longeva de Hurlingham. Pero para quienes la conocen, Cuñi es mucho más que un número.

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