Matías Araujo, investigador de la Fundación Tejido Urbano, advirtió que se duplicó la cantidad de adultos mayores que alquilan y proyectó que el problema podría pasar del 15% al 25% en los grandes centros urbanos.
17:09 | Jueves 22 de Octubre de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
En diálogo con Multiplataforma Fénix, Matías Araujo, investigador de la Fundación Tejido Urbano, analizó qué ocurre cuando las personas llegan a la jubilación sin vivienda propia, a partir del caso de una mujer en España que se volvió noticia mundial. Explicó que, en la Argentina, se duplicó la cantidad de adultos mayores que alquilan, y alertó que el problema "se va a agravar": hoy, en los grandes centros urbanos, afectaría a cerca del 15% de los jubilados y en el próximo censo podría llegar al 25%.
Araujo describió un quiebre del modelo tradicional, que se basaba en el trabajo formal: con él se accedía a la obra social, al crédito, a la vivienda y a la jubilación. Con la informalidad laboral, planteó, la salud pasa a ser "una cuestión de emergencia", la obra social está debilitada, hay más inquilinos, el crédito es "poco, inexistente y caro" y la jubilación "no alcanza".
Recordó que antes se conseguía el primer trabajo estable a los 25, se ahorraba hasta los 35 para comprar un terreno o una casa, y a los 55 se terminaba de pagar, lo que aseguraba la propiedad en la vejez. Hoy, indicó, solo cuatro de cada diez jóvenes pueden irse de la casa de sus padres, muchas familias se endeudan para cubrir gastos diarios y el acceso a la propiedad se posterga unos diez años: de entre los 30 y 35 años a entre los 40 y 45. Hay incluso una generación de entre 45 y 60 años que todavía no accede a la vivienda propia.
Consultado por los créditos hipotecarios, dijo que es positivo que existan, pero que su impacto es limitado: el año pasado hubo unos 44.000, frente a un déficit cuantitativo de un millón de viviendas. Sostuvo que se necesitan una moneda estable, trabajo formal e ingresos suficientes para que las familias puedan ahorrar y acceder a ellos, y que hoy el crédito llega sobre todo a sectores medios altos y altos. Señaló que la clase media es la más afectada por el alquiler.
Ubicó la ruptura del modelo de la casa propia en la vejez a partir de 1995 y 2001, y la describió como un fenómeno estructural de largo plazo. Explicó que la vivienda cumplía la función de democratizar la propiedad y construir patrimonio, y que muchos jóvenes del interior que se fueron a estudiar a ciudades grandes ya no cuentan con ese respaldo ni logran acceder a una propiedad.