Sociedad

Tormenta de Santa Rosa: inundaciones, evacuados y un patrón climático que se repite

Anegamientos en Buenos Aires, evacuados en Mendoza y daños por granizo en al menos seis provincias

Domingo 31 de Agosto de 2025

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13:16 | Domingo 31 de Agosto de 2025 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma

La tradicional Tormenta de Santa Rosa, fenómeno climático que suele presentarse a fines de agosto en el Cono Sur, volvió a hacerse sentir en la Argentina con fuerza inusitada. 
 
Este año, el temporal dejó inundaciones en Buenos Aires, evacuados en Mendoza y daños por granizo en al menos seis provincias, generando preocupación tanto en las autoridades como en especialistas en cambio climático.
 
Impacto inmediato: provincias bajo el agua
En la provincia de Buenos Aires, especialmente en la zona norte, varias localidades amanecieron con calles anegadas y barrios inundados. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) emitió alertas por lluvias que podrían superar los 100 mm acumulados, un volumen que en menos de 24 horas equivale a casi el promedio de precipitaciones de un mes.
 
La Ciudad de Buenos Aires también registra lluvias persistentes y ráfagas de hasta 70 km/h, y se espera mayor intesidad del fenómeno hacia el lunes por la mañana.
 
En Mendoza, las consecuencias fueron más severas: más de 100 personas debieron ser evacuadas, hubo caída de árboles, daños en viviendas y granizo de gran tamaño en algunas localidades, lo que obligó a Defensa Civil a desplegar operativos de asistencia.
 
Catamarca también reportó episodios de granizo, mientras que en San Luis, San Juan, Córdoba y Tucumán se informaron fuertes tormentas con daños en infraestructuras rurales y pérdidas agrícolas.
 
El mito y la ciencia detrás de la Tormenta de Santa Rosa
El origen popular del fenómeno remite a la leyenda de Santa Rosa de Lima, cuya festividad se celebra cada 30 de agosto. Según la tradición, alrededor de esa fecha suele producirse una tormenta fuerte que "purifica" el aire y marca la transición hacia la primavera.
 
Sin embargo, los meteorólogos explican que no se trata de un evento “mágico” o puntual, sino de un patrón climático regional asociado a la interacción de masas de aire frío y cálido, que suelen generar tormentas intensas en el final del invierno. Estudios del SMN muestran que, en realidad, en un 57% de los años entre 1906 y 2022 hubo tormentas significativas en torno al 30 de agosto, lo que confirma su alta frecuencia, aunque no su certeza absoluta.
 
Emergencia y vulnerabilidad urbana
Lo que preocupa a especialistas en gestión de riesgos no es solo la tormenta en sí, sino la vulnerabilidad estructural de muchas ciudades argentinas frente a eventos climáticos extremos.
 
En el Gran Buenos Aires, barrios enteros quedan aislados con cada inundación debido a la falta de obras de drenaje y a la urbanización desordenada. En Mendoza y San Juan, el granizo se convierte en una amenaza recurrente para la producción vitivinícola y frutícola, motor económico de la región.
 
El cambio climático intensifica estos riesgos: según la Organización Meteorológica Mundial, la región experimenta eventos de precipitación más intensos y concentrados en cortos períodos, lo que multiplica la posibilidad de inundaciones repentinas.
 
¿Fenómeno estacional o alerta estructural?
La Tormenta de Santa Rosa es un recordatorio anual de la fuerza de la naturaleza, pero también de la fragilidad de las infraestructuras urbanas y rurales frente a los cambios en el clima.
 
Mientras tanto, los pronósticos indican que las lluvias continuarán en varias provincias durante el fin de semana, con una mejora recién hacia el lunes. El desafío, sin embargo, es mucho más profundo: adaptar las ciudades y economías locales a un escenario donde las tormentas intensas dejarán de ser excepcionales para convertirse en la norma.
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