Mirtha Legrand tiene un estilo inconfundible a la hora de conducir: no le teme a las preguntas incómodas y suele ir directo al punto, sin rodeos. Esa impronta, construida a lo largo de décadas, es la que le da identidad a La Noche de Mirtha (El Trece), donde cada cena puede transformarse en un terreno imprevisible.













