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Un estudio detectó una fuerte caída en las capacidades cognitivas de niños y adolescentes durante la última década

La investigadora de la Universidad Austral, Cecilia Adrogué, explicó en diálogo con Fénix que un trabajo comparó resultados de aprendizaje y capacidades cognitivas entre 2013 y 2023.

Martes 22 de Septiembre de 2026

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12:27 | Martes 22 de Septiembre de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma

Un estudio realizado de manera conjunta por la Escuela de Educación y el Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral detectó una caída en las capacidades cognitivas de niños y adolescentes durante la última década.
 
La investigación combinó resultados de pruebas estandarizadas de aprendizaje, como Aprender y PISA, con un estudio propio que evaluó capacidades cognitivas en una muestra de niños de entre 8 y 15 años durante 2013 y 2023.
 
Cecilia Adrogué, investigadora de la Escuela de Educación de la Universidad Austral, explicó que el trabajo encontró una disminución tanto en los aprendizajes como en determinadas habilidades cognitivas.
 
“Ahí se nota una fuerte caída en las habilidades, en las habilidades verbales y en el coeficiente intelectual total”, señaló.
 
La especialista aclaró que el estudio no permite establecer una relación de causalidad con un factor determinado, pero sostuvo que existen elementos que deberían ser investigados. Entre ellos mencionó el incremento de la exposición de los niños a las pantallas durante los últimos años.
 
“El estudio en sí no puede hablar de causalidad, pero sí siembra como esa semillita para seguir investigando”, explicó.
 
En ese sentido, vinculó la problemática con las dificultades de atención y distracción que también aparecen en evaluaciones internacionales. Según señaló, las pruebas PISA mostraron que los estudiantes argentinos se encuentran entre los que más se distraen con el celular dentro del aula entre los países analizados.
 
El estudio también encontró un dato que, según Adrogué, resulta particularmente preocupante: la disminución de las capacidades cognitivas no se limita a los estudiantes de sectores vulnerables, sino que también aparece entre aquellos pertenecientes a sectores más favorecidos.
 
“Esto nos abarca a todos, ¿no es cierto? Nadie está exento”, sostuvo.
 
La investigadora explicó que las capacidades cognitivas fueron evaluadas mediante pruebas estandarizadas que permiten medir habilidades verbales y no verbales, incluyendo aspectos vinculados con la comprensión de textos.
 
Otro de los ejes analizados fue la desigualdad en los aprendizajes. Adrogué explicó que desde la Universidad Austral elaboraron un indicador para observar las diferencias entre los estudiantes que más aprenden y aquellos que menos aprenden, incluyendo la brecha entre alumnos de contextos más y menos favorecidos.
 
El impacto de las pantallas y la atención
 
Adrogué planteó que uno de los interrogantes que quedan abiertos es qué cambió durante los últimos diez años para explicar la disminución observada en las capacidades y los aprendizajes.
 
En ese punto, señaló que la exposición a las pantallas aumentó considerablemente y que también existen cambios vinculados con la atención, la apatía y el interés de los estudiantes.
 
“Competir por ahí contra un celular y unas aplicaciones que están diseñadas para instantáneamente darle gratificaciones al cerebro, es muy difícil que el maestro compita contra eso”, sostuvo.
 
Sin embargo, remarcó que se trata de una cuestión que requiere mayor investigación y que también involucra el rol de las familias y las instituciones educativas.
 
La especialista también planteó, como una opinión personal y no como una conclusión del estudio, que durante los últimos años se habría vuelto más difícil sostener determinados niveles de exigencia educativa.
 
Según explicó, observa un cambio cultural en el vínculo entre las familias y los docentes, con situaciones en las que algunos padres cuestionan las calificaciones o las decisiones de los maestros en lugar de exigir un mayor esfuerzo académico a sus hijos.
 
“Me parece que con el tiempo se ha vuelto cada vez más difícil la exigencia educativa”, afirmó, aunque aclaró que esta apreciación corresponde a su experiencia personal y no constituye un resultado de la investigación.
 
Adrogué sostuvo finalmente que la caída en los aprendizajes, las dificultades de atención y los cambios en las capacidades cognitivas constituyen señales que requieren profundizar el análisis para determinar qué factores están detrás de esta situación.

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