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Día Mundial del Corazón: el cardiólogo riojano Luis de la Fuente y su legado en la medicina argentina

A los 94 años, el médico nacido en La Rioja continúa estudiando y trabajando. En el Día Mundial del Corazón, repasó los avances de una especialidad que ayudó a desarrollar y advirtió que el principal desafío sigue siendo actuar a tiempo

Martes 29 de Septiembre de 2026

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20:05 | Martes 29 de Septiembre de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma

Luis de la Fuente, uno de los pioneros de la cardiología intervencionista en Argentina, continúa vinculado a la investigación y la formación médica a sus 94 años. En el marco del Día Mundial del Corazón, el especialista destacó los avances alcanzados durante las últimas décadas, pero señaló que todavía existe un desafío central: lograr que los pacientes reciban atención especializada de manera oportuna ante una urgencia cardiovascular.

“El problema sigue siendo poder actuar a tiempo cuando ocurre un evento cardíaco”, sostuvo el médico, al explicar que las herramientas mínimamente invasivas permitieron reducir significativamente la mortalidad, pero requieren una intervención rápida.

De la Fuente fue reconocido como Maestro de la Cardiología Intervencionista en Argentina y su trayectoria está vinculada con varios de los principales avances de la especialidad. En 1966 introdujo en el país el cateterismo coronario, una técnica fundamental para diagnosticar y tratar determinadas enfermedades cardiovasculares.

A lo largo de su carrera también participó del desarrollo de angioplastias y stents coronarios. En 1999 realizó, junto con su discípulo Julio Argentieri, uno de los primeros implantes documentados de un stent liberador de fármacos. También desarrolló investigaciones relacionadas con el corazón y las células madre y participó de la creación y organización de servicios especializados en distintas instituciones médicas.

El médico riojano trabajó en centros como el Sanatorio Güemes, la Clínica Suizo Argentina y el Instituto de Diagnóstico y Tratamiento. Además, fue cofundador de la Fundación Favaloro y desarrolló parte de su trayectoria profesional en Estados Unidos y distintos países europeos.

Educación y prevención

Más allá de los avances tecnológicos, De la Fuente considera que la formación médica continúa siendo fundamental. Según planteó, la cardiología intervencionista y los nuevos procedimientos cardiovasculares deberían tener una mayor presencia en la formación universitaria.

También remarcó la importancia de que médicos generalistas y de familia permanezcan actualizados frente a los avances de la especialidad, debido al impacto que tienen las enfermedades cardiovasculares en la salud de la población.

Para el especialista, la tecnología por sí sola no alcanza. La posibilidad de acceder rápidamente a un centro de salud, reconocer los síntomas y realizar controles preventivos también resulta determinante para mejorar los resultados de los tratamientos.

“Ninguna tecnología puede sustituir la consulta oportuna ni los controles preventivos”, sostuvo.

En ese sentido, planteó que la prevención cardiovascular requiere un trabajo conjunto entre profesionales, universidades, hospitales y pacientes. Mientras los médicos deben mantenerse actualizados y el sistema sanitario garantizar el acceso a tratamientos adecuados, los pacientes tienen un rol en el reconocimiento de factores de riesgo y la consulta temprana.

Una vida dedicada a la medicina

Oriundo de La Rioja, De la Fuente comenzó sus estudios de Medicina en la Universidad Nacional de Tucumán y se graduó en 1958 en la Universidad de Buenos Aires. En 1960 obtuvo su doctorado en Medicina en Estados Unidos, donde permaneció durante 11 años entre su formación y trabajo profesional antes de regresar a la Argentina.

A lo largo de siete décadas de trayectoria atendió a pacientes de distintos ámbitos y trabajó junto a numerosos profesionales. Sin embargo, al repasar su carrera, destaca especialmente el aporte realizado a la formación de recursos humanos y la posibilidad de haber contribuido a mejorar la salud de millones de personas.

Para los médicos jóvenes y estudiantes de Medicina, resume su experiencia en tres conceptos: “confianza, esfuerzo y perseverancia”. Además, sostiene que la dedicación y el aprendizaje permanente fueron claves para mantenerse activo durante toda su vida profesional.

En 2021, mientras continuaba trabajando en el Instituto de Diagnóstico y Tratamiento, su nombre volvió a aparecer públicamente cuando fue postulado como precandidato al Premio Nobel de Medicina, una propuesta que había recibido previamente en 2005 por parte de la Universidad de Stanford.

Consultado sobre ese reconocimiento, De la Fuente sostuvo que, si alguna vez llegara, sería un reconocimiento para la Argentina. Pero también remarcó que, independientemente de los premios, su principal satisfacción está vinculada con haber contribuido al desarrollo de la cardiología intervencionista y a mejorar la vida de sus pacientes.

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