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La ex funcionaria municipal es una de las siete acusadas por la sustracción y ocultamiento del niño. La audiencia se completará con los testimonios de tres efectivos de la PFA vinculados a la investigación
Miércoles 07 de Octubre de 2026
14:56 | Miércoles 07 de Octubre de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
El juicio por la sustracción de Loan Danilo Peña se reanudó este miércoles en Corrientes después de dos semanas sin audiencias. En la audiencia número 31, la protagonista del día fue María Victoria Caillava, una de las siete acusadas por la desaparición del niño, quien declaró por primera vez ante el Tribunal Oral Federal (TOF).
En su ampliación de indagatoria, la mujer aseguró que no está relacionada con la desaparición del menor, recordó que el día del hecho se puso a disposición de la familia para buscarlo y que nunca paró de hacerlo. “Le dije a Laudelina que iba a avisar a la Policía. Llamé a un policía directamente porque el teléfono de la comisaría nunca funciona. Pedí que ayudaran a buscar a Loan”, declaró sobre ese 13 de junio de 2024.

En este sentido, negó la principal acusación que recae contra ella, que indica que, junto a su marido Carlos Pérez, habrían sustraído al menor en su camioneta. “En la desesperación lo busqué con mi vehículo”, se defendió. “Solicito un seguimiento de mi celular minuto a minuto”, pidió a los jueces para demostrar su inocencia.
En la misma línea, dijo que cuidó muchas veces a chicos del barrio y que jamás tuvo un problema: “Muchas madres me han confiado a sus hijos... Jamás les devolví a sus niños siquiera con un rasguño, porque dejaba todo y me dedicaba a cuidarlos a ellos. Los malcriaba, les hacía pochoclo, tereré y bizcochuelo. Eran felices en mi casa. Hasta algunos de ellos me decían: ‘¿Te podemos decir abuela Vicky?’”, continuó.
Luego se refirió a su vínculo con Catalina, la abuela de Loan, quien dijo que le recuerda a su infancia y que por eso siempre intentó estar cerca de ella: “Me siento muy allegada a Catalina. Sinceramente, siento un aprecio muy especial por la abuela Catalina. Por eso, con lo que podía, desde el Municipio, desde la gestión, yo la ayudaba: para su vaca, el alimento y la perforación, que es lo que más necesitaba”, siguió.
“El 12 de junio recibí una invitación en el celular de la señora Laudelina Peña. Ella me envía un audio y me dice que me invitaba a un almuerzo para el día 13, de parte de la madre”, comenzó Caillava al reconstruir la previa del encuentro en el que desapareció Loan.
Según relató, al día siguiente salió junto a su esposo rumbo a la casa de Catalina Peña y llegaron entre las 12.10 y las 12.15. “Compré pan, una gaseosa y le llevé una petaca chiquita a Catalina. En ese momento estaban presentes la abuela, Laudelina Peña, Macarena Peña, M. Benítez, Camila Núñez con su hija y José Peña con Loan”, enumeró.
Caillava recordó especialmente cómo estaba vestido el niño: “Loan llevaba una remera negra que decía Messi en rosado, un pantaloncito y una gorrita celeste con una tirita roja”. Según continuó, entre 15 y 20 minutos después llegaron Daniel Ramírez y Mónica Millapi junto a su hija y dos sobrinos.
Sobre el almuerzo, señaló que los adultos ocuparon una mesa y los chicos otra, aunque Loan se sentó junto a su padre en la mesa de los mayores. Definió la reunión como “un almuerzo normal y tranquilo” y ubicó su final alrededor de las 13.40.
“Quedamos de sobremesa la abuela Catalina, mi esposo, José Peña y yo. Los chicos andaban por ahí”, continuó. Fue entonces cuando, según su versión, vio a Antonio Benítez pasar con los niños hacia el fondo y luego regresar con ellos. “No puedo precisar quién iba en cada lugar porque vi al grupo en conjunto mientras charlaba con la abuela. Después se sentaron a comer frutas. En algún momento desaparecieron todos y yo no me di cuenta”, afirmó.
Caillava sostuvo que creyó que los niños se encontraban en el frente de la propiedad y que ella continuó conversando con Catalina y José Peña. También aseguró que no vio a ninguna persona alcoholizada durante el almuerzo y que ella y su esposo tenían previsto retirarse porque él quería ver un partido de River Plate.
Antes de irse, contó, fue junto a Catalina a buscar mandarinas. En ese momento, Laudelina recibió una llamada telefónica y luego le dijo que quien se había comunicado era Antonio Benítez.
“Me preguntó si Loan ya había llegado y le había mandado a Camila que mirara, pero Camila le dijo que todavía no llegaba”, relató. Según Caillava, Laudelina le dijo entonces: “Me voy a buscarlo, seguro que está viniendo por el callejón”.
La imputada aseguró que hasta ese momento desconocía que Loan y los otros niños habían ido hasta un naranjal ubicado a unos 600 metros de la casa.
“Desconocíamos que Loan era la segunda vez que iba a la casa de su abuela”, afirmó. A partir de allí, Caillava planteó su interpretación sobre lo ocurrido: “Un niño de esa edad puede perderse. Por más que digan que es cerca, casi 600 metros, con monte de por medio, puede desorientarlo”.
“Fuimos hacia la camioneta. Laudelina Peña se despidió y se fue. La abuela Catalina se despidió de mí y me preguntó: ‘¿Por qué se va?’. Le respondí: ‘Se va a encontrarlo a Loan’”, relató Caillava.
Según su versión, José Peña también se acercó a despedirlos antes de que partieran. “Mi esposo manejaba la camioneta. José puede ser testigo porque fue hasta la camioneta y se despidió de nosotros”, remarcó.
Caillava sostuvo que emprendieron el regreso lentamente por el mal estado del camino y aseguró que no se detuvieron desde que salieron de la casa de Catalina hasta llegar a su domicilio.
En ese punto, pidió que se reconstruya el recorrido a partir de la geolocalización de su teléfono. “Van a comprobar que no fuimos nosotros, que jamás paramos y que nunca alzamos a Loan”, afirmó. Y agregó: “Tenía siempre activada la ubicación del celular. Van a comprobar que nunca paramos ni nos desviamos. Fuimos directo a nuestra casa”.
Caillava contó que, una vez en su domicilio, cerca de las 15 recibió una llamada de Catalina. “Me dijo: ‘No aparece el muchachito’. Me preguntó: ‘¿No lo viste vos por el camino?’. Le respondí: ‘No, no lo vi’”.
Según continuó, la abuela le hizo entonces otra pregunta: “¿No se habrá escondido en la camioneta?”. Caillava aseguró que le respondió que era imposible porque el vehículo había quedado cerrado, pero que, de todas maneras, ella y Pérez salieron a revisarlo.
“Abrimos, miramos el asiento de atrás, la caja y los costados. En la desesperación, uno mira por todos lados cuando le dicen que no aparece la criatura”, relató.
Después de nuevos intentos de comunicación con Catalina, Caillava llamó a Laudelina. “Le pregunté: ‘¿Lo encontraron?’. Me respondió: ‘No, no aparece’”. Según su relato, fue entonces cuando decidió dar aviso a la Policía.
Caillava aseguró que primero llamó al policía Hernando Arte, a quien le dijo: “Se perdió el nieto de Catalina en el campo. Por favor, si pueden ir a ayudarnos a buscar”. El efectivo le respondió que estaba de franco y que le daría su número al oficial Torres.
Según la imputada, Torres se comunicó con ella alrededor de las 15.42. “Le comenté: ‘Se perdió un nieto de Catalina Peña en el campo. Nosotros estuvimos en el almuerzo, pero ya vinimos a nuestra casa y salimos para allá. Por favor, si pueden ir a ayudar a buscar y avise a los bomberos’”.
Tras esa comunicación, sostuvo, ella y Pérez regresaron hacia el paraje Algarrobal para sumarse a la búsqueda.
Caillava aseguró que, cuando regresó a la casa de Catalina, comenzó a buscar a Loan junto a su marido. “Recorrimos todo el monte hasta el fondo y pasamos dos alambrados. Salimos a un descampado, volvimos y revisamos nuevamente”, relató.
También dijo que recorrieron la zona cercana a la casa de María González, entre tacuarales y pozos. Para entonces, señaló, familiares y conocidos ya se habían sumado a la búsqueda y se escuchaban voces llamando al niño.
Según Caillava, permaneció buscando a Loan durante el día y parte de la noche hasta que comenzó a sentirse mal y decidió ir al Hospital Juan Romero. “Tomé frío porque había viento norte y la noche estaba un poco fresca. Comencé a toser. Cuando se hizo aproximadamente entre las 22.20 y las 22.30, le dije a mi marido: ‘Por favor, vamos y llevame al hospital, me voy a inyectar algo para la tos’”, relató.
Allí fue atendida por la enfermera Alicia Axson, a quien definió como conocida suya. “Ingresé y le conté que tenía mucha tos. Mientras charlábamos sobre la desaparición de Loan, le conté que había estado la doctora allá, la ambulancia y todo”, recordó.
Caillava remarcó que Axson declaró durante el juicio que la había escuchado toser mientras participaba de la búsqueda.
Al día siguiente, Caillava y Pérez viajaron a Corrientes capital, donde ella tenía un turno médico. Según sostuvo, salieron de 9 de Julio en su Ford Ka rojo y fueron controlados por un policía cuando pasaron por la entrada del camino que conducía a la casa de Catalina.
“Mi marido le dijo que éramos de 9 de Julio y que íbamos a Corrientes capital”, recordó. Caillava insistió en que durante el viaje no realizaron ningún desvío del recorrido hacia la capital provincial.
Caillava aseguró que ella y su marido llevaron voluntariamente sus vehículos a la Comisaría de 9 de Julio para resguardarlos, ante posibles represalias que, según dijo, temían por sus denuncias contra la venta de drogas en la localidad.
“Él le mandó un audio al comisario Maciel solicitando la custodia de nuestros vehículos. Yo cometí el grave error pensando que nuestros vehículos iban a estar bien cuidados ahí. Y no fue así, señor juez, le aseguro que no fue así”, sostuvo.
La imputada puso en duda los peritajes y los resultados positivos obtenidos sobre sus vehículos y apuntó directamente contra Walter Maciel.
“Algo pasó en esa comisaría con nuestros vehículos, señor juez. Si no, no tiene sentido que nosotros mismos los llevemos y que pidamos que periten el auto y la camioneta si sabíamos que lo teníamos a Loan ahí. Eso es totalmente falso. Nunca paramos, nunca lo tuvimos a Loan en nuestros vehículos”, afirmó.
Caillava también denunció que su marido fue torturado en la dependencia policial y que le colocaron una bolsa en la cabeza. “Nos llevaron detenidos a Goya y así comenzó nuestra tortura: dos años y medio de humillaciones, lejos de nuestra familia, de nuestros hijos y nietos”, dijo.
Luego volvió sobre Maciel y cuestionó el resguardo de los vehículos, en los que los perros marcaron rastros odoríficos atribuidos a Loan durante la investigación. “Las llaves de nuestros vehículos estaban en su oficina. Las llaves de la celda donde permanecía el can estaban en su oficina. Las llaves de la celda donde estaba la ropa de Loan, en una bolsa de consorcio, sin acta de custodia ni acta de secuestro, estaban en la oficina del comisario Maciel”, acusó.
También habló de supuestas presiones policiales sobre otros acusados. En ese sentido, sostuvo que Daniel Ramírez había manifestado que fue golpeado por la Policía de Corrientes y que lo indujeron a involucrar a Antonio Benítez a cambio de dinero.
Caillava también rechazó la versión del supuesto atropellamiento de Loan y sostuvo que Laudelina Peña fue presionada para instalar esa hipótesis.
“Me dolió muchísimo que Laudelina Peña dijera eso, que Macarena dijera eso. Me dolió en el alma”, expresó. Y agregó: “Fui amiga de ellas y no entendía por qué hacían semejante acusación contra mi esposo y contra mí”.
En otro tramo de su declaración, Caillava volvió a pedir que se reconstruya el recorrido de su teléfono para determinar sus movimientos después del almuerzo.
“Si algún día logran (...) hacer el seguimiento de mi celular minuto a minuto, se van a dar cuenta (...) de que nosotros jamás chocamos a Loan. Nunca lo chocamos”, afirmó.
También cuestionó que se hubiera transmitido a la familia del niño la hipótesis de una muerte accidental. “Saben que el accidente jamás existió y le hablan a una madre diciéndole que su hijo está muerto”, sostuvo.
Luego afirmó: “Mi corazón me dice que Loan está vivo y que, en algún momento, se va a saber qué pasó con él”. Y agregó: “A muchos les conviene la versión del accidente para liberarse. Es fácil sacarse el lazo del cuello y tirárselo a otro”.
Hacia el final, Caillava sostuvo que la investigación se concentró injustamente en ella y Pérez y volvió a negar que hubieran trasladado al niño en alguno de sus vehículos.
“Lo único que quisieron fue encontrar un culpable y desviar la investigación hacia nosotros. No les importó lo más mínimo saber la verdad”, acusó.
“¿Qué pasó con Loan? Jamás tuvimos a Loan en nuestro vehículo. Nunca”, insistió.
Por último, vinculó su detención con las denuncias que, según afirmó, había realizado contra la venta de drogas en 9 de Julio. “Yo quise hacer algo por los chicos de mi pueblo y terminé presa, acusada de secuestrar a un niño. Jamás haría eso”, concluyó.
El relato de Caillava sobre el día de la desaparición


La salida de la casa y el aviso sobre Loan

“No aparece el muchachito”
El aviso a la Policía

La búsqueda antes de la llegada de la Policía
El paso por el hospital y el viaje a Corrientes

El secuestro de los autos y la acusación contra Maciel


“Loan está vivo” y “nunca lo chocamos”

“Quisieron desviar la investigación”
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