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Rubén Galleguillo: “Estamos ante un cambio de época que transformará la economía y la sociedad”

En diálogo con Fénix, el especialista en Desarrollo, Relaciones Internacionales y Comercio Exterior analizó el impacto de la inteligencia artificial y las transformaciones económicas, políticas y culturales que atraviesa la humanidad.

Miércoles 14 de Octubre de 2026

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11:56 | Miércoles 14 de Octubre de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma

La humanidad atraviesa un proceso de transformaciones profundas que podría marcar el comienzo de una nueva etapa histórica. Así lo planteó Rubén Galleguillo, especialista en Desarrollo, Relaciones Internacionales y Comercio Exterior, al reflexionar sobre el avance de la inteligencia artificial, los cambios en la economía y las nuevas incertidumbres que enfrenta la sociedad.

Galleguillo propuso distinguir entre una época de cambios y un cambio de época. Según explicó, mientras la primera supone modificaciones que no alteran las estructuras fundamentales de la sociedad, la segunda implica transformaciones de carácter irreversible que redefinen la organización política, económica y cultural.

“Existen cambios irreversibles que no van a volver atrás y que están signando una nueva época, una nueva era en la historia de la humanidad”, sostuvo.

En su análisis, identificó cinco grandes procesos que están impulsando esta transformación: la revolución ciberdigital, el cambio climático, el debilitamiento de las estructuras tradicionales del Estado, las mutaciones sociales y culturales, y el avance de la posverdad.

Uno de los ejes principales fue el desarrollo de la inteligencia artificial, una tecnología que, según consideró, representa un cambio de mayor profundidad que otras revoluciones tecnológicas.

A diferencia de la Revolución Industrial, que modificó principalmente las capacidades físicas y productivas, Galleguillo señaló que la automatización actual comienza a intervenir directamente en las capacidades cognitivas y en la toma de decisiones.

“Las tecnologías y mucho más la inteligencia artificial no es una herramienta únicamente, es fundamentalmente un agente”, expresó.

En ese sentido, advirtió que la inteligencia artificial no solo permite automatizar tareas, sino que también puede influir sobre las decisiones humanas y modificar la manera en que las personas se relacionan con el conocimiento.

Otro de los aspectos abordados fue el cambio climático, al que vinculó con los límites del modelo económico basado en la explotación de recursos y el crecimiento permanente.

“La propia biosfera nos está planteando límites muy concretos para el desarrollo de nuestras capacidades”, afirmó.

Galleguillo también se refirió a las transformaciones del sistema económico y al creciente protagonismo de los recursos intangibles, como el conocimiento especializado, la investigación científica y el desarrollo tecnológico.

Consultado sobre las predicciones de Elon Musk acerca de un futuro en el que la automatización podría reducir la importancia del dinero, consideró que el proceso de transformación económica ya está en marcha.

“La economía digital del conocimiento está desplazando a la economía industrial. Esto no hay ninguna duda”, aseguró.

En esa línea, explicó que los factores tradicionales de producción, como el capital, el trabajo y la tierra, están adquiriendo nuevas características frente al avance de la digitalización y la aparición de mecanismos como la tokenización de activos.

El especialista también puso el foco en las consecuencias sociales y culturales de estos cambios. Mencionó el debilitamiento de las certezas tradicionales, las dificultades para distinguir la información verdadera de la falsa y la creciente complejidad de los procesos políticos y sociales.

“Estamos en una época de mucha impredictibilidad, de mucha incertidumbre”, señaló, al advertir que las sociedades enfrentan dificultades para procesar la velocidad de las transformaciones.

Finalmente, Galleguillo consideró que este escenario plantea oportunidades, pero también interrogantes sobre el futuro del trabajo, las instituciones y las relaciones humanas.

“Es un tiempo estimulante, pero también es un tiempo inquietante”, concluyó, al remarcar que la humanidad deberá adaptarse a una nueva realidad cuyas consecuencias todavía resultan difíciles de dimensionar.

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