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Acuerdo UE-Mercosur: cuándo se implementará tras el freno del Parlamento Europeo y el impacto en la Argentina

La suspensión en el viejo continente posterga beneficios arancelarios, congela decisiones y vuelve a poner en foco los costos de la Argentina, pero también da tiempo para hacer cambios estructurales.

Martes 27 de Enero de 2026

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09:35 | Martes 27 de Enero de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma

El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, presentado como una oportunidad histórica para ampliar exportaciones y reducir aranceles, quedó virtualmente congelado y su implementación podría al menos demorar entre 18 y 24 meses. La decisión del Parlamento Europeo de llevar el tratado al Tribunal de Justicia de la Unión Europea interrumpió el proceso de ratificación y volvió a introducir un escenario de incertidumbre política y comercial.

Para la Argentina, el impacto inmediato combina expectativas frustradas de acceso preferencial a un mercado de más de 700 millones de consumidores con la postergación de inversiones, decisiones logísticas y planes de expansión comercial. El freno llegó cuando distintos sectores ya proyectaban un salto en el comercio bilateral, que en 2025 superó los US$66.000 millones, según análisis sectoriales.

El acuerdo preveía la eliminación progresiva de aranceles sobre más del 90% de los bienes intercambiados, con plazos de hasta 10 años para las exportaciones del Mercosur y de hasta 15 para las de la UE. En ese marco, productos estratégicos para la Argentina, como la carne, los aceites, los vinos y los alimentos procesados, esperaban mejorar su competitividad en Europa mediante la reducción o eliminación de gravámenes.

La pausa, sin embargo, no solo retrasó esos beneficios. También volvió a poner sobre la mesa los desafíos estructurales que el país enfrenta más allá de cualquier tratado comercial, en particular los vinculados con la logística, la infraestructura y el costo país.

En ese contexto, Horacio Pereira, investigador senior del Centro de Estrategias Internacionales de Gobiernos y Organizaciones Sociales de la Universidad Austral, remarcó que “este freno introduce un nuevo nivel de incertidumbre para los exportadores y para el comercio entre la Unión Europea y el Mercosur, que ya venía marcado por idas y vueltas políticas”.

Un acuerdo en suspenso y un mercado que espera definiciones

El freno europeo no implicó un rechazo definitivo, pero sí un retraso significativo. Pereira explicó el proceso que se enfrenta.

“La decisión del Parlamento Europeo de llevar el acuerdo UE–Mercosur al Tribunal de Justicia implica, en los hechos, que su avance queda virtualmente congelado por un período prolongado”, sostuvo. En ese sentido, advirtió que “este tipo de procesos judiciales en la UE no son rápidos: suelen demorar entre 18 y 24 meses, porque el tribunal debe analizar en profundidad si el acuerdo es compatible con los tratados europeos”.

Durante ese análisis, el tratado no puede avanzar. “Mientras el Tribunal de Justicia no se expida, el acuerdo no puede ser ni ratificado ni implementado, lo que deja en suspenso cualquier avance concreto en la relación comercial entre ambos bloques”, afirmó Pereira.

El escenario posterior tampoco garantiza una rápida reactivación. “Incluso si el fallo fuera favorable, el proceso no termina ahí: habrá que reabrir el debate político dentro de la Unión Europea, con una nueva votación del Parlamento y posibles revisiones por parte de los Estados miembros”, señaló el investigador, quien anticipó que “en ese nuevo debate es esperable que sectores sensibles, como el agro, vuelva a ejercer presión para introducir ajustes o exigir mayores garantías”.

Productos estratégicos para la Argentina, como la carne, los aceites, los vinos y los alimentos procesados, esperan mejorar su competitividad en Europa mediante la reducción o eliminación de gravámenes (Foto: Mercosur).
Productos estratégicos para la Argentina, como la carne, los aceites, los vinos y los alimentos procesados, esperan mejorar su competitividad en Europa mediante la reducción o eliminación de gravámenes (Foto: Mercosur).

Sin embargo, la Comisión Europea conserva la potestad de activar el acuerdo de manera provisoria. Pero para avanzar espera que sea tratado y ratificado por los distintos congresos de los países sudamericanos que integran el Mercosur. Una vez que al menos la mitad de esas ratificaciones estén concretadas. Una oportunidad que no deja de generar expectativas en ambos bloques.

Logística, costos y decisiones que quedaron en pausa

Desde Interborders, empresa especializada en comercio exterior y logística, advirtieron que el acuerdo entre el Mercosur y la UE abría una oportunidad relevante, pero condicionada a la capacidad de la región para resolver cuellos de botella estructurales. Lucas Bianchi, CEO y founder de la compañía, sostuvo que “el verdadero termómetro del éxito” del acuerdo estará en cómo la Argentina sea capaz de articular sus cadenas logísticas “para aprovechar las oportunidades y mitigar los cuellos de botella”.

En ese sentido, Bianchi afirmó que “la eliminación de barreras arancelarias solo se traduce en ventajas reales si se acompaña de sistemas logísticos competitivos capaces de reducir los costos de operación y los tiempos de tránsito”. El diagnóstico apunta a que el incremento del comercio bilateral implicaría una mayor demanda de servicios logísticos eficientes, desde transporte multimodal hasta gestión aduanera y almacenamiento.

Con el congelamiento del acuerdo, muchas de esas decisiones quedaron en suspenso. La postergación afecta tanto a exportadores que esperaban condiciones preferenciales de acceso como a operadores logísticos y empresas que analizaban inversiones en infraestructura, tecnología y servicios asociados al comercio exterior. Sin embargo, para algunos sectores, esa pausa puede ser también una oportunidad para avanzar en esos temas pendientes.

“La logística no puede ser un actor pasivo en este nuevo escenario: debe convertirse en un motor estratégico de competitividad regional”, remarcó Bianchi.

Los desafíos estructurales que siguen vigentes

Más allá del resultado judicial y político en Europa, el parate dejó expuestos problemas que la Argentina puede abordar aun con el acuerdo en suspenso. La competitividad logística, la infraestructura de transporte, la digitalización aduanera y la reducción del costo país aparecen como ejes centrales para sostener y ampliar la inserción internacional, según el análisis de la Universidad Austral.

Interborders agregó que la eliminación de barreras arancelarias solo se traduce en ventajas reales cuando se combina con sistemas logísticos capaces de reducir costos y tiempos de tránsito. En ese sentido, la mejora de la infraestructura vial, la integración de corredores productivos con los puertos y la implementación de esquemas de ventanilla única para trámites sanitarios y fitosanitarios continúan siendo asignaturas pendientes.

El acuerdo UE–Mercosur prometía reconfigurar la forma en que la economía argentina se conecta con el mundo. Su pausa, en cambio, obliga a recalibrar expectativas y a concentrarse en reformas internas que no dependen de la ratificación europea.

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