La tasa de mortalidad infantil en el país aumentó por primera vez en más de dos décadas y La Rioja se ubica entre las provincias con los índices más altos, superando ampliamente el promedio nacional.
09:49 | Domingo 01 de Febrero de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
La mortalidad infantil en la Argentina registró en 2024 un incremento de 0,5 puntos, un hecho que no se producía desde 2002 y que genera una fuerte preocupación en el sistema de salud. Según datos oficiales del Ministerio de Salud de la Nación, la tasa pasó de 8 a 8,5 muertes cada 1.000 nacidos vivos entre 2023 y 2024.
Dentro de este panorama, La Rioja aparece entre las provincias más comprometidas, con una tasa de 11,7 fallecimientos infantiles por cada 1.000 nacidos vivos, muy por encima del promedio nacional. El ranking lo encabeza Corrientes, con 14, seguida por Chaco (11,8) y luego La Rioja, lo que refleja una marcada desigualdad territorial en materia de salud infantil.
Durante 2024, primer año completo de la gestión de Javier Milei, se registraron 3.513 muertes de niños y niñas menores de un año en todo el país. Si bien el número absoluto es menor al de 2023, los especialistas advierten que esto se explica por la fuerte caída de la natalidad y no por una mejora en las condiciones sanitarias.
El ex ministro de Salud Adolfo Rubinstein señaló que el aumento de la tasa “es muy preocupante porque rompe una tendencia histórica de descenso que Argentina sostenía desde hace más de 20 años”. Además, explicó que las cifras actuales están estrechamente vinculadas al crecimiento de la pobreza y al deterioro de las condiciones sociosanitarias, un proceso iniciado durante la pandemia y profundizado en los últimos años.
De acuerdo al informe oficial, la mortalidad infantil incluye las muertes ocurridas antes del primer año de vida y se divide en mortalidad neonatal (hasta los 27 días) y posneonatal (desde el día 28 hasta el año). Mientras que en la etapa neonatal influyen factores como la atención durante el embarazo y el parto, en la posneonatal pesan con mayor fuerza las condiciones sociales, ambientales y económicas.
En provincias como La Rioja, donde el acceso a servicios de salud, controles prenatales y condiciones de vida adecuadas presenta mayores dificultades, el impacto es más visible. Especialistas advierten que la combinación de pobreza, menor acceso al sistema sanitario y recortes en políticas públicas agrava la situación, especialmente en las regiones del interior.
Organizaciones vinculadas a la salud pública coincidieron en que el aumento de la mortalidad infantil debe ser una señal de alerta urgente para reforzar las políticas de cuidado materno-infantil y evitar que el ajuste económico recaiga sobre los sectores más vulnerables.