En diálogo con Fénix, el profesor en Seguridad Internacional, Alejandro Raskoban, analizó el alcance del acuerdo y advirtió que se trata de un avance, pero con múltiples interrogantes abiertos.
17:03 | Jueves 18 de Junio de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
Estados Unidos e Irán anunciaron la firma de un acuerdo para poner fin al conflicto bélico, en lo que representa un hecho de alto impacto en la geopolítica internacional. Sin embargo, para el especialista Alejandro Raskoban, el escenario está lejos de resolverse completamente.
“Un poco las dos cosas, es decir, nada garantiza el resultado de este memorándum”, sostuvo, y explicó que el entendimiento “es un avance en términos de normalización”, aunque con múltiples implicancias.
Un acuerdo con fuerte carga simbólica
Raskoban remarcó que el acuerdo tiene elementos simbólicos relevantes y consideró que puede interpretarse como un revés político para Estados Unidos.
“Esto puede ser leído como una gran derrota de Trump”, afirmó, y agregó: “fue en algún punto la admisión de un fracaso, de un fracaso grande”.
En ese sentido, explicó que uno de los puntos del memorándum es la reapertura del Estrecho de Ormuz, algo que ya estaba garantizado antes del conflicto. “El único resultado que Estados Unidos puede decir que sacó de esta guerra fue haber cambiado la dirigencia iraní, pero no la estructura del poder”, detalló.
Irán, golpeado pero fortalecido políticamente
El analista aclaró que el acuerdo no implica una victoria para Irán, debido al alto costo humano y material que dejó la guerra.
“Nadie podría decir que esto es una ganancia para Irán, porque evidentemente fue bombardeado y perdió miles de personas”, señaló. No obstante, agregó: “da la sensación de que políticamente se encuentra favorecido por esta forma de negociación”.
También puso el foco en el componente económico del acuerdo, que incluiría compromisos millonarios para la reconstrucción del país.
El rol de Israel y los interrogantes abiertos
Uno de los puntos clave que aún no está claro es la posición de Israel frente a este acuerdo bilateral.
“Está claro que atrás de cualquier firma de acuerdos hay una búsqueda de que Israel se retire”, explicó, aunque advirtió que el escenario en regiones como Líbano y Gaza sigue siendo incierto.
Además, subrayó la dependencia del gobierno israelí respecto de Estados Unidos: “depende mucho del financiamiento, del armamento y de todo lo que le brinda su red de aliados”.
Un vínculo histórico difícil de recomponer
Raskoban también analizó la histórica relación conflictiva entre Estados Unidos e Irán, marcada por décadas de enfrentamientos indirectos y desconfianza mutua.
“Es difícil pensar en cómo recomponer esos vínculos políticos”, sostuvo, y apuntó directamente al liderazgo estadounidense: “si el presidente de Estados Unidos boquea todo el tiempo, pierde cualquier peso los acuerdos que pueda hacer”.
En ese marco, fue contundente al plantear: “¿por qué Irán debe creerle a este presidente norteamericano?”.
Ucrania y Rusia: un conflicto que sigue latente
Por último, el especialista se refirió al conflicto entre Ucrania y Rusia, que continúa activo aunque con menor visibilidad mediática.
Indicó que hubo ataques recientes y que la guerra sigue empantanada: “ninguno puede ceder nada, porque cualquiera que ceda aparece como un derrotado en su arena política interna”.
Además, recordó que las expectativas iniciales de una rápida victoria rusa no se cumplieron, lo que complejiza aún más cualquier salida negociada.