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La Embajada rusa en Costa Rica rechazó las acusaciones del canciller Manuel Tovar ante la OEA, pero reconoció la existencia de personal militar en territorio nicaragüense.
Jueves 25 de Junio de 2026
14:51 | Jueves 25 de Junio de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
La Embajada de Rusia en Costa Rica rechazó, la noche del 24 de junio, las declaraciones del canciller costarricense Manuel Tovar, quien había denunciado un día antes, ante la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) reunida en Panamá, la presencia de militares rusos en Nicaragua y la operación en ese país de organizaciones calificadas como terroristas, como Hamás y Hezbolá.
La Embajada describió la función de ese personal como “actividades relacionadas con el intercambio de experiencias”, la “capacitación del personal” y la “asistencia en el cumplimiento de tareas humanitarias”, entre ellas la “búsqueda y rescate en casos de emergencia y desastres naturales”.

Las acusaciones de Costa Rica
La crisis en Nicaragua fue uno de los temas centrales de la sesión plenaria de la Asamblea General de la OEA. Tovar denunció las violaciones de derechos humanos cometidas por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, e hizo pública su preocupación por la presencia extranjera en una sesión en que el gobierno de Estados Unidos exigió “cero tolerancia” contra los regímenes totalitarios del hemisferio.
Tovar también lamentó la muerte de Brooklyn Rivera, líder indígena nicaragüense y beneficiario de medidas de protección del sistema interamericano, fallecido bajo custodia estatal. “Su muerte bajo custodia estatal constituye un hecho de enorme magnitud que exige el pleno esclarecimiento de los hechos, el respeto al derecho a la verdad de sus familiares y la rendición de cuentas”, expresó el canciller. Asimismo, condenó el asesinato del mayor en retiro Roberto Samcam, ocurrido en Costa Rica el 19 de junio de 2025.
Las relaciones diplomáticas entre Costa Rica y Nicaragua se mantienen restringidas al nivel consular desde 2018, cuando el entonces presidente Carlos Alvarado decidió no designar embajador en Managua tras la represión desatada por el régimen contra manifestantes. Ese año, las protestas dejaron más de 300 muertos documentados por organismos internacionales.
Explicación rusa
En su comunicado, la Embajada rusa argumentó que el ingreso de ese personal militar al país centroamericano fue autorizado por la Asamblea Nacional de Nicaragua, del mismo modo en que se permite el ingreso de contingentes de Estados Unidos, México, Cuba y otros países centroamericanos. “Dicha autorización se aplica a los países anteriormente mencionados con el fin de facilitar programas de cooperación internacional de carácter humanitario, educativo, de rescate y de otra índole. Este mecanismo constituye la base jurídica para la eventual presencia de cualquier contingente extranjero en territorio nicaragüense”, señalaron.
A finales de mayo, la Asamblea Nacional, subordinada al régimen de Ortega, aprobó el ingreso de tropas militares extranjeras mediante el decreto presidencial No-05-2026. El documento autoriza el ingreso de 230 militares rusos entre el 1 de julio y el 31 de diciembre de 2026. El decreto hace referencia, igualmente, a actividades de índole humanitaria.
Sin embargo, la narrativa oficial choca con las declaraciones del propio Daniel Ortega. En 2023, durante un acto de la Policía Nacional, el dictador reconoció abiertamente que el centro de adiestramiento policial ruso ubicado en el reparto Las Colinas, en Managua, sirve para “enfrentar mejor a los golpistas”, término con el que el régimen designa a los manifestantes que protestaron en 2018. “Este centro es para enfrentar mejor el narcotráfico, al crimen organizado, para enfrentar mejor a los golpistas, para enfrentar mejor a los terroristas”, sostuvo Ortega en ese entonces.
La alianza entre Rusia y el régimen de Ortega y Murillo no es nueva. El experto en seguridad y defensa Javier Meléndez, director del centro de pensamiento centroamericano Expediente Abierto, señaló recientemente al diario La Prensa que ese vínculo tiene mas de 15 años. “El incremento de la presencia rusa se viene observando desde hace 15 años. La cooperación ha sido a nivel policial, militar, pero también mediática”, explicó.
El Centro de Capacitación del Ministerio del Interior de Rusia en Nicaragua fue inaugurado en 2017. El entonces embajador ruso en Managua, Andrey Budaev, lo presentó como un proyecto impulsado directamente por los presidentes Vladimir Putin y Ortega, con el objetivo declarado de “combatir el crimen organizado”. Desde su puesta en marcha, la instalación ha estado bajo sospecha de funcionar como un espacio de adoctrinamiento represivo.
En mayo de 2024, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos incluyó ese centro en una ronda de sanciones. Para Evan Ellis, experto en relaciones internacionales de la Escuela de Guerra de EE. UU., “el hecho de que el Tesoro de Estados Unidos sancione este centro demuestra que su verdadera función ha sido fortalecer la capacidad represiva del régimen sandinista”. Ellis sostiene que las técnicas impartidas en ese espacio “no son apropiadas para ninguna fuerza policial en democracia”.
Un acuerdo de cooperación policial entre Nicaragua y Rusia, ratificado el 2 de abril de 2024 y publicado en La Gaceta, establece la construcción de un nuevo centro de capacitación que opera bajo personalidad jurídica nicaragüense pero cuyas propiedades pertenecen a la Federación de Rusia. Los funcionarios rusos destacados en el país gozan de inmunidad. El convenio, aprobado por la Asamblea Nacional con 80 votos a favor y 10 abstenciones, tendrá una vigencia de diez años. Fue suscrito durante la visita del general Nikolái Pátrushev, secretario del Consejo de Seguridad de Rusia.
Adicionalmente, en las afueras de Managua opera desde 2017 una estación satelital vinculada a la agencia espacial rusa Roscosmos, conocida como el “Cerro Mokorón”. Analistas de seguridad la califican como parte de la arquitectura de espionaje del sistema SORM-3, utilizado por el Kremlin para vigilar a opositores dentro y fuera de Rusia.
Según un informe de Douglas Farah y Marianne Richardson publicado en 2022, “las instalaciones GLONASS tienen un nivel de sofisticación superior al requerido para sistemas de geolocalización similares, lo que aumenta la posibilidad de que se utilicen para otros fines”. Su ubicación en Nicaragua permite una vigilancia amplia sobre el istmo centroamericano y brinda a Moscú una posición estratégica frente al Canal de Panamá.
La “autoincriminación” de Laureano Ortega
Laureano Ortega Murillo, hijo de los dictadores y enlace de la familia gobernante con Rusia, China e Irán, ofreció en mayo de 2025 un discurso en la XIII Reunión de Representantes de Alto Nivel para Asuntos de Seguridad, celebrada en Moscú, en el que describió con detalle la cooperación bilateral.
“Destacamos la cooperación exitosa con el Ministerio del Interior de Rusia a través del Centro Regional que opera en Nicaragua, la cooperación exitosa con la Guardia Nacional de Rusia, así como la cooperación histórica con el Ministerio de Defensa de Rusia que nos ha permitido fortalecer nuestras capacidades para garantizar la paz y la estabilidad en Nicaragua”, declaró.
En el mismo discurso, Laureano Ortega precisó lo que el régimen entiende por paz y estabilidad: “Desde el año 2018, cuando sufrimos el sangriento y terrorista intento de Golpe de Estado, nos hemos dado a la tarea de fortalecer la seguridad y la defensa en nuestro país, neutralizando y eliminando a los autores y actores claves del odio, mercenarios y vendepatrias que actúan bajo la bota y el pago imperial”.
Para el jurista nicaragüense Juan Diego Barberena, esas palabras equivalen a una autoincriminación. “Cuando habla de eliminación, se refiere a encarcelamientos, destierros y asesinatos. Y reconoce que estas acciones se realizan con asesoría rusa”, dijo Barberena, quien sostiene que esas declaraciones podrían ser utilizadas como prueba en tribunales internacionales, incluida la causa abierta en Argentina que investiga crímenes de lesa humanidad atribuidos al régimen Ortega Murillo. “Esto da paso a que sea imputado”, advirtió el jurista.
A finales de enero, el secretario de Estado Marco Rubio situó a Nicaragua como “la base de operaciones de Rusia en el hemisferio” durante una comparecencia ante el Senado. La doctrina de seguridad de la Administración Trump busca alejar a las potencias que considera adversarias del continente americano, entre ellas Rusia y China, ambas aliadas de la dictadura nicaragüense. La respuesta del régimen Ortega Murillo a esas presiones ha sido la firma de nuevos acuerdos con Moscú, suscritos en su mayoría por Laureano Ortega Murillo.

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