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“Perdí todo”: el drama de un futbolista argentino que admitió su ludopatía y debe 50 mil dólares

La denuncia por extorsión que había presentado fue desestimada y ahora se investigará si existió falso testimonio.

Jueves 20 de Agosto de 2026

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14:24 | Jueves 20 de Agosto de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma

El futbolista Jonatan Gómez rompió el silencio este jueves sobre el drama personal que atraviesa por su adicción a las apuestas, que comenzó en 2020 y derivó en una deuda reconocida de 50.000 dólares con una plataforma ilegal.

A su vez, la causa judicial tuvo un fuerte giro luego de que el fiscal Aquiles Balbis desestimara su denuncia por extorsión y derivara las actuaciones para investigar un posible falso testimonio.

Perdí todo. Mi familia está destrozada”, reconoció el mediocampista de 36 años, quien admitió públicamente que es ludópata y que actualmente su principal objetivo es recuperar la tranquilidad y reconstruir los vínculos con sus seres queridos.

Gómez situó el comienzo de su adicción en 2020, después de regresar desde Brasil para incorporarse a Argentinos Juniors.

Ahí comenzó lo del juego online con un compañero que estaba en páginas clandestinas”, relató el futbolista, que explicó que comenzó apostando principalmente a juegos de casino virtual.

El ex Rosario Central describió, además, el mecanismo que terminó atrapándolo: las primeras apuestas le dieron resultados positivos y esa sensación inicial de ganar lo llevó progresivamente a incrementar su participación y el dinero involucrado.

“Yo jugaba a la ruleta. Siempre los primeros son positivos, pero el juego está preparado para eso. Gané tres, cuatro y después te va golpeando”, explicó.

Aunque aseguró que nunca dejó de entrenarse ni abandonó sus obligaciones profesionales por apostar, reconoció que la ludopatía comenzó a afectar su estado de ánimo, su economía, sus relaciones personales y finalmente toda su estructura familiar.

La situación terminó explotando cuando acumuló una deuda de aproximadamente 50.000 dólares con quienes manejaban una plataforma clandestina de apuestas.

Según había denunciado Gómez, cuando llegó el momento de cobrarle comenzaron las intimidaciones y personas vinculadas con sus acreedores se presentaron en distintos lugares relacionados con él y su familia.

El futbolista sostuvo que durante ese período recibió amenazas de muerte, hubo visitas a la vivienda de sus padres y también fueron a buscarlo cuando se encontraba jugando en Sarmiento de Junín.

Además, aseguró que fue obligado mediante intimidaciones a firmar cuatro pagarés por un total de 505.000 dólares, una cifra superior en más de diez veces a los 50.000 dólares que reconoce como deuda originalmente generada por las apuestas.

Aquellos documentos terminaron luego siendo ejecutados judicialmente y la situación derivó en embargos preventivos sobre propiedades, un vehículo y cuentas bancarias pertenecientes al futbolista.

Gómez realizó entonces dos presentaciones judiciales en San Lorenzo en las que denunció extorsiones, amenazas y una maniobra para obligarlo a reconocer una deuda considerablemente mayor.

La investigación atravesó inicialmente una discusión respecto de qué jurisdicción debía intervenir, hasta que la Cámara Penal de Rosario determinó que la denuncia tenía elementos suficientes para ser investigada y ordenó avanzar sobre su contenido.

Sin embargo, el expediente tuvo ahora un vuelco.

El fiscal Aquiles Balbis desestimó la denuncia por extorsión al considerar que no encontró elementos de convicción suficientes para sostener que los acontecimientos hubieran sucedido de la manera relatada por Gómez.

De acuerdo con la resolución, el investigador entendió además que el futbolista mantenía previamente relación con algunas de las personas denunciadas y que habría faltado a la verdad en aspectos de sus presentaciones judiciales.

Por ese motivo, las actuaciones fueron derivadas a la fiscal Luisina Paponi para determinar si corresponde abrir una investigación contra Gómez por un presunto falso testimonio.

La defensa de una de las personas que había sido señalada por el jugador anticipó además que analiza iniciar una acción indemnizatoria por daños contra el mediocampista luego de la decisión judicial.

El cierre de esa línea de investigación, sin embargo, no termina con todo el expediente relacionado con el caso.

Continúa abierta una cuestión especialmente sensible: cómo funcionaba la plataforma clandestina en la que Gómez apostaba, quiénes estaban detrás de ella, cómo se otorgaban créditos a los jugadores y de qué manera se generaban y cobraban las deudas.

La investigación sobre el circuito de apuestas ilegales adquirió relevancia debido a que el propio Gómez reconoció haber utilizado un sistema sin autorización y haberse endeudado mediante créditos que le permitían continuar jugando incluso después de perder importantes cantidades de dinero.

En paralelo a la batalla judicial, el futbolista atraviesa un proceso personal mucho más profundo.

Gómez aseguró que lleva meses intentando alejarse definitivamente de las apuestas y que comenzó un tratamiento para combatir la ludopatía, mientras todavía desconoce si podrá retomar normalmente su carrera profesional.

El mediocampista, que pasó por Rosario Central, Racing, Banfield, Arsenal, Argentinos Juniors, Independiente Santa Fe, San Pablo y Sport Recife, entre otros clubes, reconoció que el fútbol dejó de ser actualmente su principal preocupación.

Cambiaría todo por tener paz y que mis hijos me vean feliz”, resumió Gómez sobre el momento que atraviesa.

El futbolista decidió exponer públicamente su historia para reconocer una adicción que comenzó casi en silencio con una apuesta desde un teléfono y terminó modificando por completo su vida: una deuda de US$50.000, conflictos judiciales por más de medio millón de dólares y una familia que, según sus propias palabras, quedó destrozada.

 

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