En diálogo con Fenix, el Dr. Roberto Rodrigo Moreira explicó las diferencias entre una convulsión y la epilepsia y brindó recomendaciones para actuar frente a una crisis.
18:05 | Viernes 04 de Septiembre de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
El Dr. Roberto Rodrigo Moreira, pediatra y toxicólogo, explicó que una convulsión se produce por una alteración repentina de la actividad eléctrica del cerebro y puede manifestarse de diferentes maneras. Si bien suele asociarse a movimientos bruscos y caída al piso, también puede presentarse como una ausencia, con mirada fija, o mediante una pérdida repentina del tono muscular.
El especialista remarcó que tener una convulsión no significa necesariamente tener epilepsia. Según explicó, una crisis puede estar relacionada con distintas causas, como traumatismos de cráneo, infecciones, accidentes cerebrovasculares, tumores o alteraciones metabólicas, entre otras. En cambio, la epilepsia es un trastorno crónico que genera una predisposición persistente a desarrollar crisis.
Moreira también aclaró que la epilepsia puede tener un componente hereditario, pero que esto no significa que necesariamente se transmita de padres a hijos. “Si un padre presenta epilepsia no significa que sí o sí el hijo lo va a presentar”, explicó. También puede aparecer en un niño sin antecedentes familiares.
Ante el primer episodio de convulsión, el pediatra recomendó realizar una consulta médica y una interconsulta con neurología. El abordaje dependerá, entre otros factores, de si se trató de una crisis febril o afebril y de la frecuencia con la que se presenten los episodios.
Qué hacer ante una convulsión
Moreira explicó que, frente a una persona que está atravesando una crisis, lo primero es retirar los objetos que puedan provocarle golpes o lesiones. También recomendó colocar algo blando debajo de la cabeza y ubicar al paciente de costado para disminuir el riesgo de que saliva o vómito ingresen a las vías respiratorias.
Uno de los principales puntos que remarcó fue no intentar abrirle la boca ni introducir objetos o las manos. “Se va a tragar la lengua” es un mito, explicó el médico, por lo que no hay que intentar sujetar la lengua.
Además, indicó que tampoco se debe intentar impedir los movimientos de la persona, ya que al sujetarla pueden provocarse lesiones. Mientras tanto, se debe solicitar asistencia al servicio de urgencias.
Finalmente, señaló que las personas diagnosticadas con epilepsia pueden utilizar una pulsera identificatoria que indique su condición y, eventualmente, la medicación que toman. Esto puede facilitar la asistencia ante una crisis ocurrida en la vía pública.